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Jueves , 16.08.2018 / 13:43 Hoy

Justo Sierra 71: de sinagoga a centro cultural

Inaugurado en 1941 por los judíos asquenazí, el recinto fue abandonado 25 años y rehabilitado desde 2010 para realizar diversas actividades artísticas.

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Al caminar por la calle Justo Sierra, en el centro de la ciudad, escondida entre el bullicio de los comerciantes, los gritos de la gente, el andar de los turistas y el tráfico de los coches, se encuentra una sinagoga que ha atestiguado la inmigración judía.

El lugar, que ocupa dos casas, ubicadas en los números 71 y 73 de Justo Sierra, comenzó a funcionar como templo en 1941, aunque su construcción inició en 1939, poco después de que los judíos asquenazí —provenientes de Alemania, Austria, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Polonia, Rumania, Rusia, Lituania y Letonia, entre otros países— llegaron a México.

La Sinagoga Histórica Justo Sierra 71 es una especie de centro comunitario, dividido en dos edificios: el que da al exterior alberga oficinas, y el interior, la sinagoga y un salón de fiestas, que sirvieron por más de 25 años como el espacio social y religioso de esta comunidad, dice Mónica Unkal, directora del recinto.

“Fue un lugar que aglutinó a los asquenazí porque cuando todo mundo vivía en el centro de la ciudad este sitio era un referente, un lugar de identidad, un espacio en el que se hablaba yiddish, su lengua de origen. La adaptación con México fue a partir de esta sinagoga, que también funcionó para realizar fiestas privadas y reuniones”, comenta en entrevista con MILENIO.

Tras dos décadas y media de funcionar como templo, el lugar fue siendo abandonado. La gente que acudía empezó a tener mejores ingresos y decidió irse del centro. Las colonias Hipódromo Condesa, Nápoles y Narvarte fueron sus nuevos horizontes.

Todavía en los años ochenta una familia cuidaba el sitio. Pero se necesitaban recursos y apoyo para sostener el sitio, recuerda Unkal.

El abandono hizo pensar a algunos miembros de la comunidad en la posibilidad de restaurarla y convertirla en centro cultural, como parte de la recuperación del Centro Histórico, comenta.

“Es un espacio absolutamente disfrutable. Una sorpresa en el centro que, cuando vas caminando por la calle, no imaginas lo que vas a encontrar aquí adentro tras la fachada neocolonial. Al traspasar sus puertas te hallas con un lugar lleno de color y luz que te lleva a Lituania, porque la sinagoga es un modelo de una hecha en ese país”, destaca Mónica Unkal.

Es una copia de una sinagoga de Shavel, Lituania, pues el donante ofreció financiar la obra si se copiaba la sinagoga de la ciudad europea de la que él provenía. Al hacerla no hubo arquitectos, sino ingenieros que recrearon las formas y el estilo, comenta.

Puertas abiertas

En 2010, tras un año de restauración, el sitio abrió sus puertas como centro cultural. Sin embargo, “a veces las personas pasan frente a la sinagoga y no saben que pueden entrar”, comenta la directora del lugar.

Han tenido que hacer una amplia labor de difusión, hasta con la comunidad judía, para que las personas entiendan y sepan que las puertas están abiertas de domingo a viernes con distintas actividades.

Entre las actividades culturales que realizan se cuentan presentaciones de libros, conciertos, obras de teatro, exposiciones fotográficas, visitas guiadas el primero y tercer domingo de cada mes, y ya son parte de la Noche de Museos, que organiza el INBA.

El segundo domingo de cada mes realizan una visita guiada por el barrio que ocuparon los judíos en el centro; son visitados comercios típicos de esa comunidad y otra sinagoga cercana pero que no está abierta al público.

Para asistir al lugar, además de hacerlo personalmente, la gente puede escribir al correo sinagogajustosierra@gmail.com, aclara Mónica Unkal.

Visitas

1) El primer recorrido inicia en el Jardín de Loreto, frente a la sinagoga, para ubicar el barrio de los inmigrantes. Continúa hacia la fachada de la sinagoga y al entrar se conoce a detalle su historia, anécdotas y elementos decorativos y simbólicos. Se realiza el primero y tercer domingo de cada mes.

2) Las visitas autoguiadas se realizan con material escrito que sirve para recorrer el lugar al ritmo que se desee. Se puede realizar cualquier día de domingo a viernes.

3) El recorrido al barrio donde se asentaron los inmigrantes pretende que las personas conozcan las calles que habitaron los judíos en los inicios del siglo XX. Se recorren calles como Guatemala, Academia, Justo Sierra, Loreto, Soledad y Jesús María, escenarios de una gran cantidad de establecimientos judíos: tiendas de abarrotes, carnicerías kosher, panaderías europeas, talleres de sastres, casas de estudio y oración.

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