Rulfo: la lente del literato

Aparece un libro que reúne las fotografías realizadas por el autor de "Pedro Páramo" durante décadas, cuya investigación estuvo a cargo de Paulina Millán, con un ensayo de Jorge Zepeda.

México

En los últimos años se han difundido una gran cantidad de fotografías tomadas por Juan Rulfo, una labor creativa que distintas maneras corrió de forma paralela a sus pasiones literarias, ya sea como escritor o como editor de alrededor de 300 títulos cuando estuvo en el extinto Instituto Nacional Indigenista.

Sin embargo, cuenta el investigador Jorge Zepeda, todavía hacia 1980, cuando se le organizó un gran homenaje al autor de Pedro Páramo, se hablaba de su faceta de fotógrafo como de un gran descubrimiento para la época, lo que no era tan cierto.

“En realidad, la primera exposición de fotos de Rulfo es de 1960, en la Casa de la Cultura de Guadalajara, con lo que nos damos cuenta que el fotógrafo no era este artista que había dejado de lado la fotografía para dedicarse a la escritura, sino que hizo el mejor trabajo de difusión que pudo de sus imágenes, en publicaciones como las revistas América o Mapa, donde se incluyeron algunas fotos que no tienen más que el pie de foto”, explica el especialista.

A propósito del lanzamiento del libro El fotógrafo Juan Rulfo (Ediciones RM/Fundación Rulfo/Museo Amparo, 2017), resultado de una investigación de Paulina Millán y con un ensayo del propio Jorge Zepeda, el investigador recuerda que para el mismo escritor resultaba muy importante asumir que la fotografía y la literatura son dos disciplinas muy distintas.

Incluso, en la cuarta de forros de la publicación viene una declaración de Rulfo que podría ser considerada como una declaración de principios: “La realidad no me dice nada literariamente, aunque pueda decírmelo fotográficamente. Admiro mucho a quienes pueden escribir acerca de lo que oyen y ven inmediatamente. Yo no puedo penetrar la realidad: es misteriosa. Además, cuando yo tomaba fotografías, no pensaba en la literatura. Son dos géneros muy diferentes”.

La difusión

Esas líneas pertenecientes al escritor jalisciense reflejan el interés que tenía por ser conocido como fotógrafo, lo que en algún momento sí sucedió, como recuerda a manera de anécdota el presidente de la Fundación Rulfo, Víctor Jiménez, cuando comenta que alguna vez Gastón García Cantú se sorprendió al enterarse que Juan Rulfo también escribía.

“Entre 1954 y 1956 es cuando Rulfo participa en la Comisión del Papaloapan, de donde vienen una buena cantidad de sus fotos más conocidas, como las de los músicos y los instrumentos musicales en Tlahuitoltepec (Oaxaca).

“También hay fotos de los patios de ferrocarriles en la revista de Ferronales y queda muy claro, gracias a la investigación de Paulina Millán, que las fotos que Rulfo tomó entonces  de los patios de ferrocarril en Nonoalco-Tlatelolco son, de alguna manera, compañeros de un documental que Roberto Gavaldón filmó sobre ese mismo tema, titulado Terminal del Valle de México.”

Desde la perspectiva de Jorge Zepeda, uno de los principales objetivos del libro fue demostrar que Rulfo sí estuvo interesado en la promoción de su trabajo como fotógrafo: una labor que comienza en 1949, cuando la revista América publica 11 fotografías de Juan Rulfo, sin pies de foto ni títulos, y que termina en 1966 “con la última fotografía publicada de la que se tenga registro, por ahora, y luego vienen casi 15 años en los que no hay ya publicaciones, que se sepa hasta ahora, de esa obra fotográfica”.

“En un número de 1966 de la Revista Universidad de México se hace una especie de dossier con dos textos de Jorge Portilla, que en su momento fue compañero de Rulfo en el Centro Mexicano de Escritores, y se usa una fotografía de Rulfo, aunque no se le da crédito como fotógrafo. Esa es la más reciente de las imágenes publicadas por Rulfo.”

Y no sólo eso. Mucha gente del medio cultural mexicano conocía de esa faceta como fotógrafo: Octavio Paz, Ramón Xirau, Alejandro Rossi o José Emilio Pacheco, quien en 1959 le hizo una entrevista donde el poeta decidió retirar sus preguntas y entre los temas está el de la fotografía, incluso “tres años antes, en una entrevista que le hace María Luisa “La China” Mendoza, se hace la primera mención del fotógrafo Rulfo”.

Todo ello hay que  recordarlo, porque aún queda trabajo por desarrollarse. “Es necesario rastrear, buscar escenarios, identificar sus fotos, tener certeza de qué lugares estaba retratando cuando viajaba. Identificar esas fotos es muy importante para alejarnos de la idea de que Rulfo fotógrafo es el ilustrador del Rulfo narrativo, que no es el caso”, asegura Jorge Zepeda, lo que se refleja de algún modo en el volumen El fotógrafo Juan Rulfo.

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