Joyería: un legado brillante y noble

Desde hace 22 años, Oswaldo Luévano comenzó su formación como artesano, manejando como materia prima la plata y ahora dedica su tiempo a preparar nuevos especialistas en Cacto, Casa del Artista.
Oswaldo Luévano, joyero artesano de Torreón, ofrece capacitación en Cacto, Casa del Artista.
Oswaldo Luévano, joyero artesano de Torreón, ofrece capacitación en Cacto, Casa del Artista. (Lilia Angélica Ovalle)

Torreón, Coahuila

El objetivo a través de un proyecto que pretendía generar artesanos joyeros en Torreón, arrancó hace 22 años y para Oswaldo Luévano, sucedió sin siquiera proponérselo.

Sencillo, dice que su ejercicio inició desde la banqueta, como producen muchos jóvenes en las calles de múltiples Estados de la República Mexicana.

"El primer taller que se generó fue aquí, cuando era el Icocult y lo estaba impartiendo yo a base de filigrana, no era instalación de nada".

"Este es un proyecto que ya llevo con él ¿qué será?, cerca de 22 años, inicié prácticamente desde la banqueta, así como muchos compañeros artesanos que siguen produciendo sus trabajos, yo así también comencé, pero a lo largo del tiempo me fui iniciando en el oficio y cada vez lo iba perfeccionando un poquito más".

Con un taller de joyería instalado en Cacto, Casa del Artista, Luévano dijo que fue en el año 2007 se presentó un proyecto para taller de joyería en este recinto y se abrió el espacio.

Se trata de joyería rústica, de un trabajo manual, artesanal con metales nobles como la plata.

"A lo largo del tiempo de aquí han salido varias generaciones, yo no lo enfatizo tanto, lo de una primera o segunda generación porque es gente que va transitando y su aprendizaje lo va continuando a lo largo de su vida, eso depende de como lo desarrolle su quehacer. Por aquí han pasado arriba de 100 personas".

El taller está abierto al público en general y su costo por módulo de 10 sesiones es de 2 mil 800 incluido el material, donde se toma en cuenta plata y préstamos de herramienta. El 15 de enero inician inscripciones.

Sobre el trabajo, el artista dice que no se debe ver como un pasatiempo porque resulta caro, se trata del aprendizaje, de un oficio que puede mejorar las vidas de quienes lo ensayan en términos económicos porque es noble.

"Se pueden desarrollar muchas ideas y diseños, jugamos mucho con las formas. Para una instalación esencial, básica en casa, te puedo decir que con lo mínimo, al menos con 20 mil pesos se puede empezar a crear su propio espacio, su banco de trabajo, tanque, soplete, pinzas. Yo inicié sin nada de eso".

No obstante, Oswaldo Luévano reconoció que tras el aprendizaje, son pocos los que se dedican a la joyería.

De los pocos, algunos ya hacen piezas que logran la fusión de conocimientos e ideas propias.

En Torreón existen pocos talleres abiertos al aprendizaje. Uno de ellos se ubica en el Tecnológico de Monterrey, se cuenta con la promesa de abrir otro más en La Jabonera Cultural y otros que laboran de manera independiente como el de Patricia de Lara.

"Son talleres de formación, hay mucha gente que produce de manera independiente que no dan clases, no enseñan ni se dedican a la docencia".

"Son cuatro o cinco cuando mucho. A fin de cuentas tanto el Tec de Monterrey como este espacio o los demás han generado la idea de colocar talleres independientes", apuntó.

Asimismo este profesor que se dedica además a las artes plásticas precisó que sí se ha generado una cultura del diseño de la joyería que no existía hace 15 o 20 años.

"El primer taller que se generó fue aquí, cuando era el Icocult y lo estaba impartiendo yo a base de filigrana, no era instalación de nada, fue un espacio que me brindó en algún momento Ana Sofía García Camil".

"Inicié prácticamente desde la banqueta, así como muchos compañeros artesanos que siguen produciendo sus trabajos, yo así también comencé".

Aunque se presentó un proyecto a Grupo Peñoles para generar una escuela de oficios donde el eje fuera la joyería, se rechazó bajo la idea de no ser rentable.

Al poco tiempo, recuerda Luévano, se abre el Museo de los Metales y a la par se genera un movimiento joyero.

"Es así como empiezan a salir las propuestas de escuelas, de talleres para dar clases de joyería y se gesta el interés por el oficio".

"Era extraño que aquí no hubiera, siendo que está la fundidora de plata más importante al menos de México. La propuesta se tomó en la administración de José Ángel Pérez y se pensaba generarla en la Casa del Cerro y después le compró el proyecto el Tec de Monterrey. Quiero pensar que así fue".

Oswaldo Luévano indicó que en el ejercicio personal, cada artesano encontrará su camino al desarrollar sus propias ideas.

Es cuando hacen conexión con los materiales y sus diseños, pero manejando sus tiempos y con un ejercicio libre.

JFR