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Domingo , 27.05.2018 / 15:25 Hoy

Joy Laville, en el cruce de las fronteras estéticas

La pintora inglesa-mexicana fallecida hoy a los 94 años, desarrolló un lenguaje pictórico personal, su obra tiene la gran virtud de no parecerse a ninguna otra.


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Milenio Digital

La pintora y escultora inglesa nacionalizada mexicana Helene Joy Laville Perren (Isla de Wight, Inglaterra, 1923-Cuernavaca, 13 de abril 2018), desarrolló un lenguaje pictórico en el cruce de varias fronteras estéticas, una obra entre las siluetas de lo verosímil y la abstracción de la memoria, y cuya gran virtud es la de no parecerse a ninguna otra, señala la crítica de arte Lelia Driben.

“Joy Laville no es abstracta, geométrica o realista; su pintura está hecha de insinuaciones cuyo enlace más nítido son las siluetas y huellas que habitan en la memoria”, escribió la crítica en su artículo “Joy Laville: pintora de la levedad”, publicado en la revista Letras Libres en 2013.

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Laville pasó su infancia en la isla de Wight, en el canal de la Mancha, Inglaterra. Se interesó en el arte y la pintura, pero interrumpió sus estudios debido a la Segunda Guerra Mundial. A los 21 años contrajo matrimonio con Kenneth Rowe, un artillero de la Fuerza Aérea Canadiense, con quien se fue a vivir a Canadá por nueve años y con quien tuvo a su hijo Trevor Rowe.

En 1956 se separó de Rowe y se trasladó a México junto con su hijo de cinco años. Se estableció en San Miguel de Allende y ahí su amiga Carmen Mancip y su esposo James Hawkins fundaron la librería “El colibrí” en 1959. A esa librería llegó en 1964 Jorge Ibargüengoitia a buscar unos libros para dar un curso en la Universidad Americana y allí se conocieron.


(trianarts.com)

“Ella y él no se enamoraron a primera vista porque consta que primero asentaron ese dónde y cómo tan raro que se llama amistad, un allí donde el afecto depende de la honestidad y el silencio, donde ambos intentan superar la puerilidad emocional de las codependencias necias y las celotipias enfermas”.

Así describió el encuentro el colaborador de Milenio Jorge F. Hernández en 2013, ante el cumpleaños 90 de la artista y los 30 años del accidente aéreo que cobró la vida del genial escritor mexicano en el aeropuerto madrileño de Barajas.

[OBJECT]Después de algún tiempo de vivir en pareja, Jorge y Joy se casaron en 1973 y vivieron en lugares como Inglaterra, Grecia, España y Francia. Laville no contó con una preparación artística formal, sólo con diversos cursos, entre el que se encuentra el del Instituto Allende en San Miguel de Allende, donde laboró como secretaria para pagar sus estudios.

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Ella afirmó que sus primeras influencias fueron James Pinto y el pintor suizo nacionalizado mexicano Roger von Gunten, con quien también compartió durante su estancia en este pueblo guanajuatense.

Se le considera cercana a la Generación de la Ruptura, formada por Rufino Tamayo, José Luis Cuevas y Pedro Coronel, entre varios otros, aunque ella nunca se identificó con tal movimiento.


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Su obra se ha clasificado como neofigurativa, pero al respecto, Driben comenta: “Desde un punto de vista historiográfico ese señalamiento tal vez sea correcto. Pero no, la pintura de esta inglesa excede la clasificación antes mencionada. Por su originalidad, por su ubicar la propia conformación visual al margen de una neofiguración más convencional y conocida, Laville se abre camino en una situación transitiva entre lo verosímil y la abstracción con un manejo del lenguaje pictórico absolutamente personal”.

[OBJECT]Por su abarcador manejo de la luz —casi no hay claroscuros en sus imágenes—, podría emparentarse también con el impresionismo, añade Lelia Driben, así como también señala su acercamiento a las escuetas pautas figurativas del célebre William Turnes: los contornos difusos, el lirismo, además de “la conformación de las figuras a medio camino entre el realismo y la mancha, entre lo reconocible y el aplanamiento desfigurador, que recuerdan las pequeñas figuras del argentino Guillermo Kuitca”.

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Continua la crítica de arte: “Con este enclave Laville se inserta en la modernidad mediante la construcción de un estilo bien definido e insular. Dicho en otros términos, la pintura de Joy Laville tiene la gran virtud de no parecerse a ninguna otra”.

Laville se especializó en esculturas de bronce, serigrafía, óleo, pintura acrílica y grabados de aguafuerte y, tras casi veinte años juntos, luego de la muerte de Ibargüengoitia decidió regresar de París a México, estableciéndose en Juitepec, cerca de Cuernavaca, Morelos, donde habitó y trabajó hasta el día de hoy. Obtuvo la nacionalidad mexicana en 1986.


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Realizó las ilustraciones para las portadas de los libros de Jorge Ibargüengoitia. Presentó exposiciones individuales en Nueva York, Dallas, Washington D.C., Toronto, París, Barcelona y Londres.

Algunas de sus obras se encuentran en el Museo de Arte de Dallas, National Museum of Women in the Arts en Washington D.C., en la Esso Oil de Canadá, en el Banco Nacional de México, en el Banco Nacional de Comercio, en el Museo de Arte Moderno, en el Museo José Luis Cuevas y en el Museo del Arzobispado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Recibió el premio de adquisición por el Palacio de Bellas Artes en 1966 y la medalla Bellas Artes en reconocimiento a su trayectoria artística, por el INBA en 2012. Fue además Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes por la Secretaría de Educación Pública en 2012.

*Con información de trianarts.com y Letras Libres

AG

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