• Regístrate
Estás leyendo: José María Guelbenzu: “Madrid no es una ciudad de monumentos, sino de momentos”
Comparte esta noticia
Viernes , 22.06.2018 / 03:04 Hoy

José María Guelbenzu: “Madrid no es una ciudad de monumentos, sino de momentos”

El comisario de la presencia literaria de Madrid en la FIL de Guadalajara traza un panorama del rumbo que han tomada la poesía y la narrativa en la capital española 

Publicidad
Publicidad

Carlos Rubio Rosell

Madrid es una ciudad cuya identidad literaria no existe o es, más bien, una ficción, pues los escritores que han nacido, viven o trabajan ahí están dispersos y su territorio es muy amplio, abierto y libre, dice el escritor José María Guelbenzu (Madrid, 1944), comisario de la presencia literaria de Madrid, invitado de honor a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

La primera idea para organizar la lista de los autores madrileños que asisten este año a la FIL de Guadalajara, explica en entrevista exclusiva con Laberinto el escritor, editor, catedrático y crítico literario, partió de la base de que Madrid es una ciudad abierta, que acoge a todo el mundo sin distinción de ningún tipo. “Es una especie de crisol cultural, donde se considera madrileño a todo aquel que vive en Madrid, aunque haya nacido en El Congo. Desde ese punto de vista, decidimos que hablaríamos de Madrid a partir del momento en que España volvió a la democracia en 1978 aunque, evidentemente, algo del periodo anterior se trataría en términos históricos. Pero la base es el Madrid que descentraliza el país, pues hasta 1978 España estaba muy centralizada”.

Guelbenzu añade que hubo un criterio más que ha tenido en cuenta a una serie de autores que han comenzado a despuntar en los últimos años en el panorama literario madrileño, pero que son menos conocidos y cuya presencia en la FIL de Guadalajara ayudará a que comiencen a tener una presencia en el panorama internacional de la literatura escrita en lengua española.

“Madrid ha sido un centro editorial muy importante, aunque Barcelona lo haya sido más”, dice Guelbenzu. “Y es que Madrid era tradicionalmente más de editores educativos que de editores literarios. Ahora bien, editores literarios ha habido muy importantes. Para empezar, Aguilar y Espasa Calpe, auténticos editores que pueden compararse e incluso superar a los de Barcelona, como en su momento fueron José Janés y Seix Barral. Pero a partir del momento de la aparición de editoriales como Alianza y Alfaguara, Madrid empezó a recuperar tono, tanto en editoriales de tamaño medio como pequeñas. Y desde ese momento, Madrid y Barcelona serían los dos centros emisores de cultura en España, aunque con la apertura que supone la democracia comenzaron a aparecer editoriales en pequeños bloques dispersos por toda la geografía española”.

Desde el punto de vista del comisario de la presencia madrileña en la FIL, “no es la localización geográfica la que tiene que ver algo con la obra de un autor. Evidentemente, puede tener presencia. Pero determinar una corriente, eso es más difícil. En Madrid no ha ocurrido nunca algo como lo que ocurrió en Buenos Aires con el Grupo de Florida y el Grupo de Boedo, sino que es mucho más dispersa y creo que a Guadalajara van escritores lo bastante representativos para que de las conversaciones pueda deducirse algo. Pero a priori no sabemos ni queremos saber si hay líneas diferenciales ni queremos que las haya. Que salgan solas”.

En todo caso, Guelbenzu considera que la literatura “madrileña” que tendrá presencia en la FIL pasa en estos momentos, no solo en Madrid sino en toda España, por un retorno del realismo. “En ese sentido, hemos tratado de trabajar, en novela, con las propuestas de nuevas formas de realismo, incluso de superación del realismo. Los escritores que acuden a la sección de narrativa están seleccionados precisamente porque o bien son narradores realistas que tratan de trascender el realismo clásico, o bien narradores que están superando el realismo a fuerza de imaginación”.

En cambio, agrega, en poesía no se pueden marcar diferencias porque la poesía proviene de una larguísima tradición que va sucediéndose en el tiempo y no se ha interrumpido nunca, como ha ocurrido en la novela. “En este caso, hemos establecido un corte a partir de la última dualidad seria que ha habido en la producción poética, entre lo que se llama la ‘poesía de la experiencia’ y la ‘experiencia de la poesía’. De ésta última, no obstante, dará un recital la poetisa Olvido García Valdés; y de la poesía de la experiencia estará Luis García Montero. En poesía, el criterio ha sido que los poetas que asisten expliquen ellos mismos qué es lo que están haciendo, cosa que no me siento capaz de clasificar, pero hemos intentado que los poetas sean muy representativos de lo que se escribe ahora una vez superada la polémica ya mencionada”.

En cuanto al área de pensamiento o ensayo, Guelbenzu cita la presencia del historiador José Álvarez Junco, quien hablará de Madrid como ciudad descentralizadora, así como la de José Carlos Mainer, quien hablará de la relación entre capitalidad y provincialismo y los problemas que genera en la literatura. “También se hablará de los tres momentos en que Madrid reacciona como ciudad, no política, sino ciudadanamente: cuando el golpe de Estado de 1981, tras los atentados de los trenes de Atocha en 2004, y las movilizaciones populares del 15 de marzo de 2011”.

En relación a los rasgos de identidad de una literatura “madrileña”, Guelbenzu establece que la única huella que puede definirse es respecto al costumbrismo, lo mismo que puede hablarse en Latinoamérica de una literatura “indigenista”. “En Madrid encontramos el casticismo, el costumbrismo. Por eso creemos que Madrid es una ciudad que se está encontrando, se está encontrando a sí misma dentro de la libertad, una cosa que no sabía qué era. Aquí se creaba arte, pero siempre a la orden de los señores, de los que pagaban. Y en los siglos XVIII o XIX, España era un país cerrado al exterior, y por tanto fuera del mundo. Y Madrid, como capital, más fuera del mundo que ninguna”.

En ese sentido, Guelbenzu expone que es en estos momentos cuando la literatura “está volviendo más hacia Madrid. Hay una serie de autores, como Javier Marías o Pérez–Reverte, que lo están haciendo. Porque el Madrid de la dictadura, o de corte social, ya aparecía en casos como el de Juan García Hortelano o Manuel Longares, relatores de la vida madrileña. Pero Madrid como centro emisor de literatura narrativa está empezando ahora, cuando muchos escritores que huyeron del casticismo para irse a lo cosmopolita están ahora ocupándose de la ciudad como tema o escenario de sus novelas”.

Guelbenzu señala que, a pesar de que movimientos madrileños como “La Movida” de los años ochenta tuvieron una gran repercusión fuera de España, “no hubo una gran literatura, sino algo más bien anecdótico y no creativo. Madrid no es una ciudad de monumentos, sino de momentos. Es una ciudad de vida, donde la gente vive en la calle. Y esa especie de vida es la que tiene que dar frutos literarios porque no se trata de una vida gamberra, como era en la Movida, sino de una vida con toda la crudeza y alegría propia de una ciudad moderna. En ese sentido, la influencia del 15–M está a la vista. Es la actitud de protesta, una nueva forma de protesta, porque desde mi punto de vista el 15–M ha sido fagocitado por una formación llamada Podemos, que por desgracia no es más que una formación de poder, y sin embargo, en cuanto a actitudes, y en esto ha sido sensible todo el mundo artístico, unas formas de protesta distintas a las que había antes a la hora de escribir. Eso está sucediendo y se verá en la FIL de Guadalajara”.

En cuanto a una valoración de la literatura que se está escribiendo en Madrid, Guelbenzu sostiene que “no hay ni banalidad ni superficialidad, sino todo lo contrario. Sin embargo, creo que la ciudad enfrenta el peligro que corren todas las grandes ciudades del mundo: la banalización. Pero ese es un riesgo normal. El mayor riesgo de las ciudades grandes es que la gente se cabree, que cambie y tenga mal carácter, porque no aguanta la vida de la ciudad. Pero en Madrid todavía no ha ocurrido eso; la gente no es desagradable; hay atascos pero la gente lo toma con gran normalidad. Las miles de manifestaciones que hay en las calles por las cosas más absurdas, la gente las ve con simpatía porque considera que tiene derecho a protestar. En fin, no le veo grandes peligros a la ciudad de Madrid. Es una ciudad en progreso, con bastante conciencia ciudadana y que tiene muchas más cosas positivas que negativas”.

Por último, Guelbenzu dice que la relación entre España y México a nivel editorial ha sido muy amplia. “No sé cómo es en este preciso momento pero no se pueden olvidar las relaciones con Editorial Era, con Joaquín Mortiz, con Arnaldo Orfila, con el Fondo de Cultura Económica. Eran los libros que nos formaban. Y ahí siempre habrá un agradecimiento desde aquí, porque nos han surtido de una cultura que aquí nos negaban. Así que desde los toros, las rancheras y los corridos hasta la literatura, hay muchas razones sentimentales de agradecimiento hacia México”.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.