“Trump no entiende de códigos culturales”: Jorge Durand

El investigador de la UdG llama a aprovechar las oportunidades provenientes de la situación actual, por la interacción con jóvenes binacionales y biculturales.
El 78 por ciento de los migrantes tiene más de 10 años viviendo en Estados Unidos.
El 78 por ciento de los migrantes tiene más de 10 años viviendo en Estados Unidos. (Alfredo Estrella/AFP)

México

A lo largo del siglo XX se dieron una serie de movimientos de migración entre México y Estados Unidos, que se han adecuado a partir de imposiciones o leyes generadas en la Unión Americana, vinculadas con las políticas migratorias o las crisis económicas, pero lo que se avizora para el futuro con la llegada de Donald Trump a la presidencia no puede considerarse como “la más grave”.

De acuerdo con el investigador Jorge Durand, profesor-investigador titular del Departamento de Estudios sobre los Movimientos Sociales de la Universidad de Guadalajara, históricamente se ha dado un bamboleo en la relación entre ambos países, donde cierran la frontera, la abren y la vuelven a cerrar, “y ahora estamos en una etapa de cierre de frontera”.

“No es la peor. Las deportaciones en los años 20 fueron masivas y también se dieron en un contexto de racismo muy fuerte, y con una política muy clara de deportar a los migrantes que vivían en Chicago, Michigan, Ohio… en toda esa franja trabajaba mucho mexicano en la industria, por eso la migración de los que estaban en Chicago fue diferente a la de California: en Chicago, los mexicanos trabajaban en las grandes fábricas de acero en EU, era la punta de lanza de la industrialización.”

Autor del volumen Historia mínima de la migración México-Estados Unidos, editado por El Colegio de México (Colmex), Durand recuerda que muchos de esos migrantes trabajaban en la industria del automóvil, por lo que la deportación se dio porque se decía que ese trabajo era para los blancos o para nuevos inmigrantes, “entonces no corrieron a los polacos, a los italianos o a los judíos. Esa fue una situación mucho más discriminatoria y más directa. En 1954, el presidente de EU manda a un militar a desarrollar la operación ‘espalda mojada’ y en un año se deporta a cerca de un millón 200 mil trabajadores”, agrega el codirector del Mexican Migration Project y del Latin American Migration Project auspiciado por Princeton University y la Universidad de Guadalajara. 

Ahora bien, el investigador también llama a aprovechar las oportunidades que vienen de la situación actual, por la posible llegada e interacción con jóvenes binacionales, biculturales y bilingües:

“Si eres binacional te puedes pasar de un lado para otro. Si eres bicultural  entiendes los códigos culturales, algo que le falla a Trump, quien no entiende los códigos culturales: él es gringo-gringo y no entiende que nos está ofendiendo. Claro que les va a costar, porque ellos no quieren vivir en México, pero en la actualidad hay cerca de 500 mil niños binacionales, que son estadounidenses y mexicanos”, cuenta el catedrático.

Breve historia

Al final de cada capítulo de Historia mínima de la migración México-Estados Unidos, Jorge Durand resume en unos cuantos párrafos las características principales de determinados periodos, por lo que habla de la época del “enganche”, a comienzos del siglo XX, por una ley que se da en Estados Unidos que prohíbe hacer contrataciones de trabajadores en el extranjero, porque las empresas navieras te vendía los contratos, totalmente falsos, se trataba de un negocio de las navieras y de los traficantes. “Estados Unidos establece una ley en la que no se puede contratar a nadie extranjero si no es en tierras nacionales, por lo que se hacen las casas de enganche en la frontera. Entonces, los mexicanos cruzaban la frontera y allá los contrataban, con lo que se convertía en legal la contratación.”

En 1921 viene una primera crisis económica y se da la primera gran deportación, con lo que se empieza la fase de deportaciones masivas, sobre todo entre 1929 y 1931 con el crack, y la última se dio en 1939, pero cuando entran en la guerra, la situación cambia: necesitan mano de obra y vez de deportar llaman a los mexicanos; entonces se dio el periodo bracero, como migrantes legales.

“Esa etapa dura 22 años, hasta 1964, cuando cambia la ley por los derechos civiles, pues parte de ese movimiento tiene que ver con los chicanos y se empieza a cuestionar mucho el trabajo de los braceros como si fueran esclavos, con lo que se derogó el contrato de los braceros.”

Desafíos y oportunidades

Después entra la fase de indocumentados y en 1986 se dio una ley con la que se busca acabar con el tema y se produjo el primer gran programa, “ya no de trabajadores temporales, sino de legalización de 2.3 millones de mexicanos”.

“Sin embargo, ese periodo es de legalización y de represión, porque empieza a construirse el muro en 1993, que se acelera en 2001, con la caída de las torres gemelas y el peligro del terrorismo y termina esa fase en 2007, con Obama, cuando empiezan a trabajar en el interior de Estados Unidos.”

Hoy día, el 78 por ciento de los migrantes tienen más de 10 años viviendo en Estados Unidos, quienes no han regresado porque les sale muy caro y muy riesgoso: cerca de cuatro millones de migrantes que ya se casaron, se divorciaron, tuvieron hijos o se compraron bienes.

“Ese es el gran cambio que se está dando, porque se está deportando a esos residentes, no sólo a trabajadores: ahora están escolarizados en inglés. Escribe y hablan en inglés, si los traes para acá no saben leer en español; cerca de un millón y medio de esos jóvenes están escolarizados en Estados Unidos en inglés… esa es una ventaja”, concluye el investigador.