“El arte es la flama de la civilización”

En los años setenta, en Estados Unidos “no había mujeres que se levantaran todos los días a trabajar como directoras”.
Darling con Ishai Buchbinder en la obra de teatro "Harold and Maude".
Darling con Ishai Buchbinder en la obra de teatro "Harold and Maude". (Especial)

México

Que generalmente se le califique como la primera mujer directora de televisión en Estados Unidos le parece a Joan Darling “una exageración”. Sin embargo, dice en entrevista, “hay algo de verdad. En los años setenta había otras directoras, pero en ese tiempo Estados Unidos se estaba volviendo muy consciente de que existía mucha discriminación”.

La actriz, directora y maestra que esta semana imparte un taller de actuación en el Festival Arte Careyes, organizado por la Cátedra Ingmar Bergman de la UNAM, explica que “en el negocio de la televisión había mucha discriminación hacia la mujer y, por supuesto, en los puestos de poder”.

Dado que sus primeros trabajos resultaron muy exitosos, la prensa se prendó de la joven directora que inició su carrera como actriz de teatro y cine. “Eso me permitió también tener muchos trabajos —indica la ganadora de un premio Emmy en 1976 y cuatro nominaciones—. No había mujeres que se levantaran todos los días a trabajar como directoras; todos los directores, especialmente en televisión, eran hombres.”

¿Qué era lo difícil de ser directora?

Tenía dos hermanos hombres mayores, así que yo sabía como arreglármelas —cuenta entre risas—. Pero desde que era actriz no aceptaba insultos. Si un tipo se comportaba como un idiota, simplemente pensaba que era un idiota, no pensaba en el género. Debo decir que ciertas cosas en el feminismo no me convencen porque siento que muchas mujeres las usan para infantilizarse a sí mismas. Es muy difícil conseguir trabajo como directora, pero siempre he pensado que todos tienen que trabajar muy duro para lograrlo.

Ha trabajado en muchas series de televisión exitosas, ¿con cuál se siente más satisfecha?

Debo decir que de Mary Hartman, la primera serie que dirigí. Fue muy satisfactoria porque no había dirigido antes y me habían pedido que hiciera un programa que fuera el inicio de una telenovela. Pero cuando leí el guión, me dije: Esta es una historia de cómo Estados Unidos está siendo destruida por la televisión. Dirigí los dos primeros capítulos y les encantó. Tuve autonomía, control creativo y nunca tuve que tomar un actor que yo no hubiera elegido.

¿Qué nos puede decir de The Mary Tyler Moore Show”?

Fue una serie para una compañía más importante, y aquí estaba más al servicio de sus ideas que de las mías. También ocurrió con MASH: te daban un buen guión y tenías que atenerte a él, mientras que en Mary Hartman básicamente estábamos inventando el programa. De cualquier forma fue maravilloso trabajar en estos proyectos.

¿Por qué es importante el cine, el teatro y la televisión creativas en estos días?

El arte es la flama de la civilización y nosotros debemos mantenerla encendida porque en Estados Unidos muchos de nuestros valores verdaderos son pisoteados. A lo largo de la historia siempre han sido los artistas los que portan los valores positivos. En Estados Unidos las cosas se pueden decir: puedes hacer una sátira sobre Trump en Saturday Night Live y él puede enojarse, pero no puede pararla. Debido a eso, los artistas somos la voz del sentido común.

¿Qué es, para Joan Darling, un director?

El director es el capitán del barco. Él —o ella—, debe saber lo que quiere que el público entienda o experimente al ver una película o un programa de televisión. Eso es lo primero. Su trabajo es, también, crear una familia feliz y que todos contribuyan a su idea, que use toda la información de todos en el plató. Que la conciencia de todos ayude a contar esa historia.

Steven Spielberg, un director de verdad...

Larga ha sido la relación de Joan Darling con Steven Spielberg, mucho antes que fuera famoso. Además de trabajar en su cinta The Psiquiatrist, Joan fue parte del elenco de Amazing Stories, que el director hizo para televisión. “Mi agente le mostró mi trabajo y me llamaron de Los Ángeles para ver si podía ir a hacer una prueba —relata sobre su participación en The Psiquiatrist—. Hacía el papel de la esposa de un jugador de golf que se está muriendo de cáncer. Caminé hacia el plató a la mitad de la mañana y vi a Steven dirigiendo y era como un chamaquito con un sombrero de vaquero. Lo vi y me dije: vaya, este es un director de verdad”.

A punto de hacer su escena, Spielberg se le acercó y le dijo: “Escucha hay una escena donde el golfista se desmaya en el campo de golf y tú debes correr y encargarte de él. ¿Recuerdas cuándo Kennedy fue tiroteado?”. “No digas nada más”, fue su respuesta. “Cuando hice la escena, me dijo que pensó: ‘No todas las actrices hacen esto.’”