El "jet lag" aumenta riesgo de cáncer de hígado y obesidad

En experimento con roedores, uno de los efectos es la pérdida de control del metabolismo, motivo por cual suben de peso y desarrollan hígado graso.
También afecta en los trabajos nocturnos ya que la exposición a la luz del día se ve alterada.
También afecta en los trabajos nocturnos ya que la exposición a la luz del día se ve alterada. (Eduardo Salgado)

Washington

La alteración del reloj biológico producida por el desfase de horario, mejor conocido como jet lag, puede causar obesidad y aumentar el riesgo de cáncer de hígado, según los resultados de un experimento hecho en el Baylor College of Medicine de Texas.

En la investigación se destaca que las personas que viajan no son los únicos que pueden ser afectados, ya que los efectos logran alcanzar a quienes trabajan de noche porque alteran su reloj biológico.

El estudio publicado en la revista Cancer Cell, revela la investigación y el resultado de una recreación del efecto del desfase horario aplicado en ratones.

El experimento

“Queríamos saber si el jet lag crónico era suficiente para inducir cáncer en ratones bien alimentados, sin manipulación genética, sin radiación”, explicó el profesor David Moore, quien lideró el estudio realizado en el Baylor College of Medicine de Texas.

Los investigadores ya conocían varios factores de riesgo para el cáncer de hígado, entre los que se encuentran el consumo de alcohol, el virus de la hepatitis o el hígado graso.

Destacó que también sabían que el jet lag provocaba alteraciones en el ritmo circadiano —una especie de reloj por el que se guían los ciclos biológicos de los seres humanos— como los patrones de sueño o de la actividad cerebral.

Ahí esta la explicación al problema, ya que los cambios en el ritmo circadiano pueden provocar alteraciones en el metabolismo, lo que lleva a un incremento en la obesidad.

Según detalló Loning Fu, otra de las investigadoras que participó en este trabajo, los expertos recrearon en un laboratorio los efectos del desfase horario.

Para lograr esa simulación, cada semana encendieron y apagaron en horarios diferentes las luces de las salas en las que estaban los ratones.

Así descubrieron que los animales habían perdido el control de su metabolismo, por lo que subían de peso, comenzaban a tener más grasa y desarrollaban hígado graso; con el tiempo, en algunos casos los roedores llegaron a desarrollar cáncer de hígado.

Más factores

Moore explicó que además del otro hallazgo que afecta la salud “encontramos otro factor, la producción elevada de ácidos biliares, que el hígado produce para ayudar a digerir las grasas.

Potencialmente pueden ser tóxicos”, destacó el líder del experimento.

Según el experto, la anomalía, esta mayor producción de ácidos, “parece ser clave para el cáncer de hígado”, pues no solo lo sugieren así estudios previos, sino que también fue un efecto observado en esta investigación.

Los científicos se han enfocado ahora en examinar si hay medicamentos que puedan evitar este efecto en los niveles de ácido biliar, para saber si pueden ser utilizados para prevenir el cáncer hepático en los seres humanos.

Por otro lado se destacó que el jet lag no es solo un desequilibrio en el reloj biológico provocado por un viaje largo que atraviesa distintas zonas horarias, sino también es importante estar conciente de que es un trastorno que pueden experimentar las personas que trabajan en un horario nocturno, pues su exposición a la luz del día también se ve alterada.

Este desfase provoca fatiga, problemas para conciliar el sueño, confusión y dificultad para concentrarse e irritabilidad, entre otros síntomas.