Jesús Peña: el fotógrafo que ama a los insectos

En el diminuto jardín de su casa, Jesús encontró su materia de estudio: arañas, catarinas, escarabajos.

Jesús Peña trabaja en MILENIO, es técnico en sistemas y fotógrafo aficionado. Hace seis años compró una cámara réflex y comenzó a integrarse a grupos que hacían fotos de parques y edificios. En internet encontró una página de fotografía macro, con la que objetos muy pequeños pueden ser agrandados sin perder us características —al contrario, sus detalles resaltan—, se entusiasmó con ella, buscó tutoriales y comenzó a experimentar retratando insectos en el jardín de su casa y en las inmediaciones de Ecatepec, donde radica desde el año 2000.

Retratar insectos no es fácil. Pero Jesús tiene una gran paciencia y una disposición absoluta para aprender técnicas y trucos para hacerlo. “Leo muchas páginas de fotografía en internet y he realizado cursos de acercamiento a los insectos; me gusta ver sus poros, sus ojos, todos sus rasgos inadvertidos a simple vista”, dice convencido. “Es muy difícil retratarlos —continúa—, porque como son muy pequeños, tu misma respiración hace que se mueva la cámara y pierdas el enfoque, además la profundidad de campo es mínima”.

En el diminuto jardín de su casa, Jesús encontró su materia de estudio: arañas, catarinas, escarabajos. “Ahí fue donde comencé, ahí tomé mis primeras fotografías; se veían las hojitas verdes con los insectos”, dice con elocuencia.

Sobre forma de trabajar, señala: “Los insectos se mueven mucho, entonces lo más recomendable es tomarlos en la mañana o en la noche, cuando están fríos. Cuando no puedo hacer eso, los colecciono: hago un escenario en la mesa de mi casa, pongo las luces y así hago los acercamientos con tomas distintas”.

En ese ambiente controlado, lo primero es evitar el incesante movimiento de los animales rastreros. Explica: “En ocasiones, pongo un plato con agua y en medio una pera. Ahí coloco al insecto y empiezo a enfocar, sobre todos sus ojos, porque al enfocar los ojos enfoco lo demás”.

Comenta que su principal objetivo al retratar insectos es que la gente los conozca. “Porque muchos les tienen asco, por ejemplo a las cucarachas. Pero yo considero que todo ser viviente tiene una razón de ser, por algo está en el mundo, todo es una cadenita y mi afán es mostrar a los insectos con son, con toda su complejidad.

“Casi cualquier persona, cuando una mosca comienza a rondarla, su primer impulso es matarla, y lo hace sin fijarse lo especial que es, sin reparar en que la naturaleza la dotó de muchísimos ojos para detectar la luz, el movimiento; sin admirar la rapidez de su vuelo, su capacidad para identificar sabores. La naturaleza es maravillosa. Hay insectos que tardan seis años enterrados, desovan antes de salir y en la superficie solo viven un día”.

Explica que una buena foto puede llevarle entre una y tres horas. Pero no le importa. “La fotografía hace que me olvide de todo. Puedo pasarme todo el día tomando fotos, ocasionales, de paisajes. Las fotos de insectos llevan mucho tiempo porque, como son tan pequeños, una buena foto depende en gran medida de la luz, requiere mucha iluminación”.

Comenta que los insectos más difíciles de fotografiar son los voladores: “Mariposas, moscas, mosquitos… Hay que usar muchos trucos para hacerlo. Se pueden utilizar artilugios tecnológicos, sensores de movimiento, algunos detectan, por ejemplo, cuando la mariposa sale de su capullo para captar su primer vuelo. Lo que más he tomado son ‘caballitos del diablo’ (zigópteros), porque a veces se detienen en el aire y ahí los pesco, pero sí es muy difícil”.

Jesús Peña trabaja con un equipo semiprofesional, una cámara Nikon D3000 con lente macro o lente invertido (el normal puesto al revés), eso le da un mayor acercamiento a los insectos más pequeños y amplía la profundidad de campo, logrando fotos más nítidas de los detalles que le interesan: los ojos, las patas, las alas.

Con cierta timidez, dice que fotografiar insectos le ha enseñado a valorar cada vez más la naturaleza: “Disfruto mucho ver a los insectos… arrastrándose, volando. Me encanta la ingeniería perfecta de la naturaleza, ver cómo cada característica y actividad de los insectos tiene una función. Hay insectos que se camuflan muy bien —tengo fotos de una cucaracha camuflada de verde—. Hay muchos que ni siquiera te das cuenta que están en un lugar, tienes que detenerte con calma, observar el entorno, las plantas, ver hoja por hoja y entonces, si tienes suerte, los descubres. Por eso siempre digo que la naturaleza es perfecta”.

¿Nunca has matado a una cucaracha o una chinche? La respuesta es inmediata: “¡No!” y no podía ser otra en un fotógrafo que ama a los insectos.

RECUADRO

Las imágenes de Jesús Peña han llamado la atención y han sido publicadas en la revista Cuartoscuro, en la sección “Tendencias” de MILENIO y en algunos otros espacios. En Facebook, existe la cuenta “El mundo a través de las imágenes de Jesús Peña”, donde el técnico en sistemas comparte sus fotos y reflexiones acerca del mundo tan singular que se empeña en documentar.