El jazz es la vida, lo demás no existe: Francisco Téllez

Reconocerán labor como compositor y docente del creador de los talleres y licenciatura del género de la Escuela Superior de Música.
Para el pianista, el jazz es una música que se debe escuchar en vivo.
Para el pianista, el jazz es una música que se debe escuchar en vivo. (Beatriz Hernández )

México

El jazz, dice el pianista y compositor Francisco Téllez, "es mi vida, mi medio de expresión, es una explosión. Hace días estábamos ensayando y le dije a uno de los compañeros: 'El jazz es la vida, lo demás no existe'. Es el momento en que uno puede decir todo: oír los acordes con la banda, improvisar... Esa es la vida, la vibración, lo que nos da todo".

Nacido en la Ciudad de México en 1945, Téllez ha contribuido a la formación de varias generaciones de músicos en el Taller de
Jazz de la Escuela Superior de Música, proyecto creado por él, que luego de muchos años de lucha y necedad se convirtió en licenciatura. También ha dirigido diversas versiones del Cuarteto Mexicano de Jazz, ejemplar vehículo para difundir esta música durante casi medio siglo.

Téllez desciende de una familia de músicos: sus padres fueron pianistas, y de sus hermanos, Adalberto es violinista y Leopoldo, chelista. Entre todos destaca José López Alavez por haber compuesto "Canción mixteca", una de las piezas más célebres del repertorio popular. Así, era casi inevitable que no resultara músico. Recuerda una frase de su padre que se le quedó grabada mientras jugaba con el teclado del piano: "Si te gusta, repítelo".

Poco dado a la muestras de reconocimiento público, Téllez ha convertido lo que será un homenaje a su trayectoria en un Tributo al Jazz, como bautizó el concierto que hoy, a las 21:00, lo reunirá con el Cuarteto Mexicano de Jazz y la Téllez Jazz Band en el Lunario del Auditorio Nacional.

Con un repertorio que busca sintetizar al máximo a los grandes del género, así como algunas composiciones suyas, el pianista contará con la complicidad de su amigo el artista plástico Jazzamoart, quien pintará una obra inspirado en la música que se escuchará. En el concierto participarán jazzistas de varias generaciones: los saxofonistas Diego Maroto, Remi Álvarez y Pablo Salas; los cantantes Jenny e Ingrid Beaujean, Brunella Sosa, Bianca Alexander, Leika Mochan, Silvie Henry y Olson Joseph; los contrabajistas Jorge Luri y Marie Anne Greenham, y el baterista Armando Cruz.

¿De dónde surge tu interés por el jazz?

Se puede decir que la música se mama. Yo en casa veía a mi padre tocando su música. Por el lado de mi abuelo López Alavez, se dice que él fue quien trajo el foxtrot a México, en una época en que no había discos. Él trabajó mucho como clarinetista en la Banda de Policía, con la que viajaba mucho a EU, de donde traía partituras de foxtrot porque también tocaban en los cines para acompañar las películas mudas. Entonces mi pasión por el jazz viene de la casa, de la familia.

¿Hubo otra fuente de información?

Como prácticamente no había discos, mi papá era un fanático de la radio de onda corta y era un muy cuidadoso en estar buscando estaciones de Nueva York, San Francisco y Buenos Aires. Cuando elegía una nos decía: "Ahora vamos a oír buena música", y nos enterábamos de lo que estaba ocurriendo en otros países. Así encontrábamos el jazz. Entonces puedo decir que casi como que me empujaron al jazz (risas).

El Cuarteto Mexicano de Jazz tuvo impacto porque sus conciertos tenían un elemento didáctico...

Fue hace muchos años... Por ahí de 1968 ya tocábamos juntos, aunque con otro nombre (ahora les llama la atención que salgo en la película Fando y Lis, de Alejandro Jodorowsky, aunque nunca me dieron crédito. ¡Pero el primer güey que sale cuando se está quemando el piano soy yo!). Cuando comencé a tocar jazz me di cuenta deque había que estudiar la etapa de los veinte, los treinta, los cuarenta, los cincuenta... Así que cuando comencé a presentar la versión de lo que sería el cuarteto, se me ocurrió hacerlo en un foro que se llamaba El Ágora, con una historia del jazz en un ciclo de seis programas. Fui muy criticado. Pero era una forma de acercar la música a la gente, que llenaba cada concierto. Por el grupo han pasado alrededor de cien músicos.

El músico sistemáticamente se niega a grabar —aunque ha permitido que su música sea registrada en disco por otros. Para Téllez, el jazz es una música del momento, que se pierde al trasladarse a una grabación. Antes de despedirse recuerda algo que dijo Jean Cocteau: "El jazz es como los plátanos: hay que consumirlos donde se producen". De ahí su interés de que la música se escuche en vivo, en el momento en que se genera ese fenómeno irrepetible que se llama jazz.