“No soy investigador sobre el narco, yo trabajo con las murmuraciones”

Elmer Mendoza estuvo en la ciudad para impartir un taller de narrativa, así como para presentar la reedición de Trancapalanca en la UANLeer.
Compartió sus experiencias.
Compartió sus experiencias. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

Elmer Mendoza camina por la segunda planta del Colegio Civil Centro Cultural Universitario observando algunos libros. Acepta la entrevista de buena manera y todo comienza hablando de beisbol, una de sus pasiones.

Si bien se dice fanático de los New York Yankees, en esta ocasión porta una gorra de los Mets, otro equipo de la ciudad. “Soy Yankee, pero amo Nueva York”, dice como para excusarse.

Élmer Mendoza (Culiacán, 1949) es uno de los escritores con mayor presencia y él mismo se define como un contador de historias. Estuvo en la ciudad para impartir un taller de narrativa, así como para presentar la reedición de Trancapalanca en la UANLeer.

De su narrativa se ha hecho famoso Édgar El Zurdo Mendieta, el agente policial que busca encontrar todas las piezas de este enorme rompecabezas nacional llamado narcotráfico.

Y Mendoza se ha vuelto un referente de la literatura mexicana en ese tema.

Una muestra fue que tras la detención de Joaquín El Chapo Guzmán, el autor de Balas de plata recibió decenas de llamadas pidiéndole su interpretación sobre el caso.

“Ésa es una realidad y yo escribo de eso, y si algo tengo es que asumo mi responsabilidad. Yo cuento un país que no todos se atreven o no a todos les interesa contar.

Como que tengo un imán para detectar cosas que puedo utilizar aunque sí cuido mucho en no meterme demasiado”, expresó el escritor.

Que se le cuestione su opinión sobre el narcotráfico no es algo que lo inquiete, aunque aclara que él no es un investigador sobre el tema, pues escribe sólo lo que ve y escucha en las calles.

“No siempre tengo todas las respuestas, porque no soy un investigador del narco, yo trabajo con las murmuraciones, las invenciones y las leyendas que maneja la gente”, indicó.

Trancapalanca es una redición que lanza Tusquets y donde aparecen cuentos que Élmer Mendoza escribió en 1989. Ahí aparecen 23 cuentos donde el autor señala encuentra la exploración que buscaba para encontrar su propio estilo aunque ya aparece ahí su gusto por el tema de la violencia.

“Uno tiene que practicar muchas cosas, muchas técnicas; descubrir el narrador que puedes ser, a qué le vas a apostar. Y eso hice en Trancapalanca”, manifiesta Mendoza.

A los jóvenes les recomendó explorar técnicas narrativas y, a la hora de dar forma a los capítulos de su novela, que lean best sellers porque “lo hacen muy bien”.

Ya a punto de regresar a retomar el taller, se le piden unas cuantas fotografías al espigado escritor. Accede de buena manera, no sin antes revisar un último –e importante- detalle.

“Nomás deja me quito la gorra, no vaya a salir con una de los Mets”.