ENTREVISTA | POR MOISÉS RAMOS

Gabriel Flores Músico y compositor poblano

"Un genio", dicen de él algunos de sus contemporáneos; él afirma: "las personas a las que sí les llegaron al precio, ahora se quitan el sombrero y se agachan porque mi trabajo me ha trascendido, mi trabajo ha trascendido

“No tuve la intención de crear a Nono Tarado, él me agarró a mí”

Nono Tarado.
Nono Tarado. (Foto: Gabriela Martínez)

Puebla

Nono Tarado llenó sólo con su presencia y su guitarra el escenario del Teatro de la Ciudad durante el Tributo al cantante Carlos Arellano; la gente se puso frenética, Nono tiene un talento de excepción para decir las canciones —suyas o de otros—, un estilo vibrante de pulsar las cuerdas y una voz que subvierte los sentidos.

"Se sabe que el tipo es un desmadre en la vida real pero es un raro espécimen de la música que rola por nuestras calles", afirma el poeta Gerardo Lino sobre el cantante y compositor nacido el 27 de diciembre de 1970 en la ciudad de Puebla.

Nono Tarado se llama Gabriel Flores, nació en el viejo barrio de El Tamborcito, pero sus padres emigraron cuando él era niño a la naciente colonia Popular Emiliano Zapata, ahí aprendió a tocar la guitarra con unos rondalleros, a los doce años, pronto comenzó a componer.

Fue hasta 1989 que decidió formar un grupo, La Última Milla, con su hermana Blanca en el teclado y su hermano Miguel en la batería; varios bajistas pasaron por la agrupación, hasta que llegó Alejandro Rodríguez, "Boro", músico que definitivamente ha sido un apoyo musical, amistoso e impulsor del cantante que prepara su séptimo disco de estudio, La oreja de Van Damme.

Mientras componía sus primeras canciones y admiraba a Gustavo Cerati, de quien tuvo una fuerte influencia en la forma de tocar la guitarra eléctrica en sus inicios, Nono Tarado tocaba y cantaba en los camiones de Puebla y algunos foráneos: boleros, rocanroles, todo lo que le merecía algún respeto musical. Incuso ha viajado así por diversas partes del país y ha estado en Alemania tocando en las calles esas composiciones y las suyas.

En 1999, después de haber intentado mantener La Última Milla, decidió iniciar una carrera de solista y grabó su primer disco.

Inclasificable, rebelde hasta el extremo, bebedor impenitente, lector de poesía y narrativa, atorrante y marginal al que echan a patadas de las fiestas, "coco" de las "buenas conciencias", antisolemne y revoltoso, no ha aceptado formar parte de un sistema que acaba con la creatividad de músicos o con la vida de ciudadanos comunes pero accede a darnos una entrevista.

¿Ha valido la pena?

"Sí, sí, cómo no. Como todo mundo dice: lo volvería a hacer; haría todo exactamente o peor de cómo lo he hecho. Lo volvería a hacer. Nada más que con los años empieza a pesar más el heroísmo. Nunca quise ser héroe pero me ha tocado vérmelas así. Como dice Sabina: "Que ser cobarde no valga la pena; que ser valiente no salga tan caro...".

Ahorita sí resiento, por muchas cuestiones, familiares sobre todo, y económicas... Claro que sí quisiera que las cosas hubieran sido distintas, pero me quise ir por la ruda y sigo en la ruda, carnal."

¿Vas a mantener tu personaje?

"Sí, pero, en realidad, no fue adrede; a la mejor hay personas que pueden pensar que yo tuve esa intención de crear un personaje, pero me pasó al revés: el personaje me agarró a mí y ahorita mi personaje me anda pisando los talones."

¿Es una posesión?

"No, no tanto así, pero sí es un rollo... inesperado. No fue una cuestión planeada, yo siempre lo único que quise fue ser honesto conmigo mismo, nunca me llamó la atención quedar bien con nadie y eso me ha salido bastante caro.

Pero también me ha dado muchas satisfacciones porque las personas a las que sí les llegaron al precio ahora, esas personas precisamente, se quitan el sombrero y se agachan, porque mi trabajo me ha trascendido, mi trabajo ha trascendido."

¿Debe trascender más tú trabajo?

"Claro, claro, pero no depende de uno nada más. Lo que debemos hacer es mantenerse necios, necios, seguir neceando y aguantar los chingadazos, que cada vez son más pesados.

Estoy intentando hacer algunos toquines, como siempre; estoy con un disco atorado desde hace como tres años que no lo he podido terminar. Se quedó como al 80 por ciento y si todo salen bien, tal vez podríamos terminar ese disco en un mes.

Como siempre, depende del dinero y del tiempo de las personas, sobre todo del tiempo y del interés para finiquitarlo. Son once canciones, muy buenas. El disco se va a llamar La oreja de Van Damme –explica Nono Tarado mientras sorbe una cerveza–.

Era un proyecto que, inicialmente sólo iba a tener seis canciones;, intenté grabarlo con unas personas pero algo por ahí falló y se quedó atorado. Después me fui a Guadalajara dos años y en esa ciudad salieron otras tantas canciones y ya eran como nueve rolitas. Cuando regresé de Guadalajara creo que salió la última canción, la del "Sheet del emigrado". Eso es lo que hay, explica el entrevistado.

Probablemente voy a Alemania a ver a mi hija, pero esa ya es una cuestión personal que tengo atorada desde hace muchos años, sólo he podido verla dos veces en sus catorce años de vida, cuando tenía dos años y después en el año 2009.

El viaje a Alemania es meramente por cuestiones familiares, pero de todos modos me tengo que ganar la vida allá, tocando; las dos veces que he ido, estuve sobreviviendo con la guitarra."

¿Cuánto tiempo llevas en esto?

"Tocando, cumplí en diciembre pasado 31 años de músico. He estado componiendo desde 1989, 1990. Pero, formalmente, mis discos como solista son del 99, 2001, 2004; luego está el disco que me editaron el Distrito Federal en el 2005; en el 2007 saqué el El ataque de los nutritivos kiwis. Hicimos un acoplado por ahí con compositores locales, también en el 2007. Musicalicé otro disco para Gerardo Meneses, que es pedagogo de la FES, de la UNAM Aragón. De hecho de ahí salió mi boleto para ir a ver a mi hija.

Tiene poquito más de tres años que acabó aquí, que acabó allá y nunca se ha podido concretar el nuevo disco; o sea, espero hacerlo, si no me gana antes la borrachera o si no sucede otra cosa porque está como inminente ahorita lo de Alemania.

Yo no tengo en qué caerme muerto; he estado platicando con la mamá de mi hija, quien está hospitalizada porque tuvo un accidente muy fuerte, así es que todo depende de que se junten las monedas y que se compre el boleto. Además, necesito renovar mi pasaporte. Lo del viaje lo estoy planeando desde noviembre pasado. No sé qué vaya a suceder. De mientras tengo que estar tocando y sobreviviendo.

Actualmente toco en La Fuga de Don Porfirio, una cantina de la avenida Juan de Palafox, los lunes. El lugar a mí me encanta: es una cantinita típica, antigua. Es un lugar más bien futbolero, pero los lunes van a ser Lunonos."

ROCK NETO

Israel Miranda, músico, diseñador y poeta, quien trabajó con Nono Tarado en al menos en dos ocasiones, una de ellas en el disco Estamos chupando tranquilos, afirma: "Es un chingón. Es más chingón que el Rodrigues (sic) ese del documental por el que todos se volvieron locos. Te lo pongo así: es más chingón que Rodrigo, Palomas y todos los Rupestres juntos, para empezar, porque él sí es rock de a neto, y porque además tiene algo que los otros no: posición y congruencia ante todo".

"Nono recupera algo que el rock perdió hace mucho: la rabia, la forma de definir un estilo de vida, la posición frente al sistema".

"Musicalmente está cabrón, es ingenioso y aunque parece simple, las estructuras de sus rolas responden a un ritmo interno muy méndigo. En México sólo Gerardo Enciso y él pueden jactarse de hacer las cosas extraordinariamente bien. Acá es donde entra la otra parte del rollo, Gerardo a pesar de sus adicciones, tarde o temprano trabaja duro y ha logrado encantar a gente que tiene recursos para producirlo y, además, es muy serio en su chamba".

"Al Nono, desafortunadamente le gana el trago, si se trata de decidir entre beber más o tocar, no lo duda, se inclina por la bebida. Pero, si fuera de otra forma, chance no sería él y no tendríamos rolas tan méndigas".

Estamos chupando tranquilos, recuerda Israel Miranda, lo produjo Fausto Arrellín (impulsor y productor de Los Rupestres), "yo na'más lo convencí de que lo hiciera, pues andaba medio renuente; a fin de cuentas eran sus varos lo que se invertían, e hice el diseño. El disco que produje fue un EP junto con Víctor Hurtado de Nono Tarado & The Estupid band. En La Milagrosa Producciones (en una bodega), y en el Foro Alicia".

"Él y yo grabamos otra rola para el número 8 de la revista Nomedites dedicada al Infrarrealismo, donde le pusimos música a un poema de Mario Santiago Papasquiaro".

Por otra parte, Rafael Catana, compositor y cantante, parte fundamental del movimiento Rupestre, explica: "He abrazado el proyecto de Nono desde hace diez años; creo que es un genio. Como productor y compositor tiene que matar al Charli García que tiene dentro, preocuparse más por su proyecto, dejar de pensar en el 'pendejete artista romántico' y agarrarse un huevo y dejar de beber unos años para despegar y procurarse una buena economía".

"Ese mito del artista borracho ya pasó de moda. ¿Estoy pidiendo un imposible? Tiene canciones memorables que están en el olvido, y eso no se vale. Pero nadie lo va a salvar. ¡Ya está bastante grandecito!".

ICONO ROQUERO

Ar Bauto, integrante del grupo poblano Engrudo Volcánico opina sobre Nono Tarado: "en la escena se vuelve espontáneo. En el estudio, es detallista. Es un inventor de melodías que rola parodiándose a sí mismo por los escenarios. A veces reventado, actualmente icono para algunos de nueva generación. Un chingón".

El periodista y promotor cultural, músico además, Hugo Cabrera opina: "la creatividad de Nono no se condiciona. Nono es un tipo con talento para componer canciones, para llamar la atención de quién lo escucha. Un personaje desenfadado, a veces irresponsable, incómodo, molesto, al cual se le perdona cualquier falta cuando comienza a cantar. El talento puede que tenga sus condiciones".

Skull Leader, periodista que hace la revista Rupestre afirma: "hablando sinceramente, y por lo poco que lo conozco como persona, creo que el Nono es un cabronete, un excelente compositor y que se está yendo muy a la goma con su alcoholismo; pero también me dijeron que era una vil actuación y que no tomaba tanto como aparenta... Quien puede decidir será el tiempo; mientras tanto, de que es un magnífico compositor lo es, y que manera de prender al publico... ¡muy bueno!".

Wendy Pardo, fotorreportera y promotora cultural, diseñadora, explica: "A Nono lo he escuchado desde que tocaba en un botanero llamado Las Rejas, en San Manuel, no recuerdo si ahí su banda ya se llamaba La Última Milla, allá por los años 90. Desde entonces he seguido las producciones que realiza. A partir de ello, puedo decir que Nono tiene una visión para proyectar sus canciones tal como se las imagina. Y proyectar eso que quiere a quien lo escucha, Ya sea tocando en un camión o a través de un disco y que desde entonces hasta ahora tiene una personalidad irreverente, lo que juega a su favor, pero a veces en contra del trabajo mismo".

Para Arturo "Carcará" Muñoz, cantante, compositor y guitarrista de una de las mejores bandas poblanas actuales: "¡Nono es el mejor compositor de rock y no se parece a naiden (sic)!".

Para Erick Arellano, guitarrista de La Trola, Nono Tarado "musicalmente es perro como los dioses. Como carnal, tenemos un amor secreto...".

Federico de Zatarain Linares, roquero de la vieja guardia afirma: "¡desde La Última Milla que no lo divisaba... excelente músico y buen cabrón!".

Adrián Romero, King Nini, cantante, compositor y guitarrista de la banda Caca de Gato afirma de Nono Tarado: "¡Es el héroe de la historia!".