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Lunes , 18.06.2018 / 21:30 Hoy

Integración

Desde hace algunas ediciones también se ha notado un interés por parte de algunos galeristas y artistas por la instalación de obras de arte relacionadas con la arquitectura.

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Lorenzo Rocha

La semana pasada se llevó a cabo la feria de arte Zona Maco por decimoquinta ocasión consecutiva desde 2003. Los eventos relacionados con ella nos recuerdan el valor intrínseco de la cultura a nivel urbano, algo que desde mi punto de vista aún los habitantes de Ciudad de México no hemos sabido explotar de manera suficiente.

Es ya una costumbre que durante los seis días que dura el evento se lleven a cabo inauguraciones en casi todas las galerías y museos de la ciudad, lo cual atrae a una multitud de visitantes nacionales y extranjeros.

Desde hace algunas ediciones también se ha notado un interés por parte de algunos galeristas y artistas por la instalación de obras de arte relacionadas con la arquitectura. Desde luego los espacios preferidos de los curadores han sido las obras de Luis Barragán, como la casa Gilardi, aunque se han instalado también esculturas en otros sitios emblemáticos como el Museo Anahuacalli, construido en 1963 por Juan O’Gorman bajo la dirección de Diego Rivera.

Entre dichas instalaciones destacó la muestra de Sean Scully en la Cuadra San Cristóbal en las Arboledas, construida en 1966 al norte de la ciudad. La exposición del artista irlandés fue organizada por el curador Oscar Humphries, bajo el auspicio de la galería londinense Bialn-Southern. Las obras de pintura y escultura colocadas en los patios y en los establos de la finca establecieron un diálogo intenso entre los materiales usados por Scully, como la piedra, el acero y el aluminio, y los muros de color rosa construidos por Barragán. Hasta cierto punto, el lenguaje minimalista del artista resalta dentro del espacio de Barragán de modo similar a las esculturas que el propio arquitecto solía colocar en sus espacios, como en la Fuente de los amantes, que se encuentra en el mismo conjunto.

En particular, la obra de Scully titulada Wall of Light Cubed (2018), creada específicamente para esta muestra expresa el interés del artista por establecer una conversación con la arquitectura y con los valores locales, ya que los distintos tipos de piedra de los que está compuesta la escultura fueron obtenidos en canteras cercanas a la ciudad. Del mismo modo, el título de la pieza, que puede traducirse como “Muro cúbico de luz”, alude a la relación de la arquitectura con la luz, una preocupación manifestada constantemente por Barragán al referirse a su propia obra. El arquitecto utilizó diversas técnicas para manipular la presencia de la luz en sus obras, creando reflejos y efectos cromáticos para dotar a la luz de una materialidad específica, lo cual dio a su obra una cualidad incomparable con la de sus contemporáneos.

La pieza de Scully es probable que haya sido creada por el artista con una intención similar a la de Barragán y seguramente constituye un homenaje al espacio arquitectónico donde fue instalada y a su creador. Mediante esta manifestación cultural hemos visto un modo eficiente de preservar obras modernas de arquitectura que han trascendido el tiempo en que fueron creadas.

También es importante destacar otro encuentro que ha ido tomando fuerza recientemente: la Feria de Arte Material. En su quinta edición, esta exhibición de arte independiente utilizó de manera notable el espacio del Frontón México, un edifico de 1929 renovado recientemente. Los organizadores instalaron andamios en todo lo alto del frontón siguiendo el diseño de la firma de arquitectos Arpedelesp.

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