“Un diario es un instante que se consume”: Tedi López Mills

La obra tiene mucho de la autora y, en especial, de la realidad: entran notas del periódico, de las historias que lee en la prensa.
“El tiempo siempre está en riesgo”, señala.
“El tiempo siempre está en riesgo”, señala. (Nelly Salas)

México

Cuando Tedi López Mills se planteó el proyecto de escritura de un diario estableció reglas a seguir: debía escribir de lunes a viernes, y de enero a diciembre, sin otras pausas, y hacerlo a partir de los temas que se le ocurrieran en su día, con lo que surgió La invención de un diario (Almadía, 2016).

Así aparecen sus lecturas, su realidad, sus autores fundamentales, personajes ficticios con quienes establece diálogos, una narradora que es ella misma, pero al mismo tiempo es la voz de muchos, y sobre todas las cosas una reflexión acerca del proceso de escritura y los múltiples elementos que intervienen.

"Es una reflexión sobre lo que, además, es una escritura que se va haciendo cada día; desde el principio hay como un alejamiento de la poesía, de la posibilidad de leer cierto tipo de poesía, y una confesión también: la poesía es un acto de fe, y esa fe no la tiene la narradora". Es un diario de digresiones, pero en el que escribe todos los días: en otros diarios, el autor no siempre lo hace todos los días, mientras Tedi López Mills buscó escribir todos los días, bajo el convencimiento de que es la metáfora de "un instante que se consume".

"El tiempo siempre está en riesgo, pero además en un diario el tema es el tiempo, porque tú le estás apostando a que hubo un ayer, hay un hoy y habrá un mañana: que va a haber continuidad. Eso se da día con día". Hay dos libros que se hacen fundamentales conforme transcurren las páginas del volumen: La amante de Wittgenstein, y la Historia general de las cosas de la Nueva España, de Fray Bernardino de Sahagún, que además conduce a la escritora a otros cronistas de Indias.

"Ya había hecho un diario antes, pero muy cortito, y decidí retomar el proyecto del diario inventado, eso es fundamental que quede claro: es un diario inventado, en el que no podía faltar un solo día de escritura, y así empezó el libro, todo el tiempo con la lectura, nunca dejo de leer", cuenta Tedi López Mills.

En busca de respuestas

Y, sin embargo, no hay respuestas posibles: la literatura no te da una explicación, pero sí te da otra versión de las cosas, explica la escritora, de ahí que Wittsgenstein acabe siendo un referente constante, porque es un filósofo que te dice que no hay explicaciones: "no hagas preguntas, porque no hay una explicación. Lo que te voy a decir es que el mundo es el caos, pero no lo puedes explicar".

"Sí estoy buscando un lector ideal —quién no lo hace a la hora de escribir un libro—, que de verdad esté dispuesto a entrarle a un libro y a no soltarlo: esto empezó en enero y va a terminar en diciembre, quiero que recorran todos los meses. Mi apuesta es que el lector diga 'sí, quiero terminar el libro'".

La invención de un diario, más allá de la aclaración de que se trata de un texto inventado, tiene mucho de la autora y, en especial, de la realidad: entran notas del periódico, de las historias que lee en la prensa, como la mamá que le saca los ojos a su hijo.

"Después aparecen los temas a los que estamos acostumbrados, nada más que en este sentido no tiene un formato político, no tienen un nombre", reconoce Tedi López Mills, donde el libro se convierte también en una reflexión acerca de los géneros, con particular atención en la poesía.

"Y la voz de la narradora, la voz del yo, aunque por supuesto en ningún otro género está más claramente una primera persona que en un diario: en ese sentido, ese Yo sí es una fabricación, aunque no hay yo que no lo sea: el yo que está hablando contigo es una fabricación, no he hablado con todos de la misma manera en que estoy hablando contigo y tú haces lo mismo", concluye la escritora.