“Lo único insoportable es la realidad real”, afirma Ignacio Solares

Durante el Encuentro Hispanoamericano de Escritores Horas de Junio recibió homenaje.
Es director de la "Revista de la Universidad de México".
Es director de la "Revista de la Universidad de México". (René Soto)

Hermosillo, Sonora

Durante la edición 20 del Encuentro Hispanoamericano de Escritores Horas de Junio, se le rindió homenaje a Ignacio Solares. La reunión de poetas y narradores se celebró en la Universidad de Sonora.

De manos del comité organizador del encuentro, el director de la Revista de la Universidad de México recibió como presea un ejecutante de la danza del venado, de madera de palofierro, esculpido por indígenas seris.

En la ceremonia, Solares recordó: “William Blake, poeta inglés, decía: ‘El agradecimiento hay que exigirlo’. Por eso nunca se les olvide agradecer todo. Yo solo pienso agradecer el simple acto de ver un cielo estrellado como el que hay en Hermosillo, o en Chihuahua, el simple acto de ver un amanecer.

“Yo acuñé una frase que me aclara mucho, a veces, el poder decir las cosas de manera concreta, y allí está mi vocación periodística: ir al grano. Yo digo que si la violencia, el mal, es el veneno, el antídoto es la cultura”, sobre todo en momentos como los actuales de nuestro país, enfatizó.

Agregó que la violencia que vivimos los mexicanos tiene algo que, para los creyentes como él, es el Mal con mayúscula: “Acabamos de enterarnos de lo que sucedió en Chihuahua, donde un grupo de niños, jugando a los secuestradores, mató y enterró a otro. Ese es el Mal, que no es un problema metafísico ni un problema solo filosófico, sino uno también biológico. El Mal duele, lo sentimos en carne propia. Sabemos que está allí y, con un poco de imaginación, podemos saber lo que implican tragedias como ésa”.

En su disertación, tras las intervenciones de Raúl Acevedo Savín, organizador del encuentro, y del periodista José Luis Martínez S., Solares agregó: “La literatura es un terreno donde el mal ha sido tratado de una manera muy especial, sobre todo por los escritores religiosos. Hay que ver el concepto del mal en Dostoievski o en otros autores cristianos que se desgarraban por esa presencia extraña que no podemos evitar, y que sin embargo nos rompe”.

Ante un auditorio atento, integrado en su gran mayoría por escritores jóvenes, el escritor continuó: “Yo creo que estamos rodeados de seres invisibles, de demonios que en cualquier momento pueden causar una hecatombe, y por eso digo que lo único insoportable es la realidad real. Por eso, estoy a favor de todas las fugas posibles; lo que pasa es que las hay ascendentes y descendentes. Las descendentes son las drogas, la violencia, el alcohol, y las ascendentes la literatura, la cultura en general, algunas formas de práctica religiosa”.

Comentó que está a favor de todo aquello que está oculto: “Por eso me apasionan el espiritismo, la magia, lo sobrenatural: porque nos permiten, de alguna manera, asomarnos al otro mundo, a ese otro mundo que está en éste. Basta, les repito, ver hacia las estrellas en un cielo como el de Hermosillo para comprobarlo”.

Para finalizar, volvió sobre la idea de las fugas y, con buen humor, dijo: “En mi caso, una de las fugas que elegí para toda mi vida es la literatura. Me hubiera gustado, como dice mi suegra, hacer algo de provecho, pero no tuve remedio: empecé a apasionarme por la literatura y aquí sigo, y creo que finalmente fue una gran elección porque tiene que ver con algo que es fundamental: la imaginación”.

Una ovación de varios minutos rubricó la intervención de Solares.