El insomnio reduce el deseo sexual y propicia divorcios

La falta de sueño se agrava debido al uso de "tablets" y celulares durante la noche; también torna irascibles a las personas.
Esta problemática afecta al menos a 30 por ciento de la población mexicana.
Esta problemática afecta al menos a 30 por ciento de la población mexicana. (Luis Miguel Morales )

México

El acceso a las redes sociales, así como ver películas y series desde el celular o tablets durante la noche han agravado los problemas de insomnio en México. Parte de ello se refleja en las parejas, quienes se enfrentan a situaciones como la falta de sexo e incluso han comenzado a registrarse casos de divorcios o el desarrollo de conductas psicóticas, como los actos de ira y de violencia.

Elizabeth González Benítez, profesora de bioquímica y biología molecular de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que aun cuando se carece de datos exactos, la privación del sueño tiene un impacto severo en la vida de pareja, dado que disminuye el apetito sexual y como consecuencia aumentan las discusiones e infidelidades.

“Sucede algo parecido como con los ronquidos; tres de cada 10 se separan del hombre o de la mujer porque no duermen. En el caso del insomnio, causa disminusión en el deseo sexual  y provoca problemas en la vida de pareja”, señaló en el contexto del Día Mundial del Sueño, que se celebra el 13 de marzo.

Esta problemática afecta al menos a 30 por ciento de la población mexicana, de acuerdo con el jefe de la Clínica del Sueño del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y vicepresidente de la Academia de Medicina del Dormir, José Luis Carrillo.

González Benítez abundó que un estudio reciente efectuado en la Ciudad de México reveló que para los capitalinos el problema es más severo: afecta a 25.7% de los varones y por la falta de sueño disminuye su testosterona y deseo sexual. En el caso de las mujeres, se eleva a 41.8 por ciento, ello producto de las múltiples tareas que realizan en el hogar y también en el trabajo.

 “Hablamos que cuatro de cada 10 adultos tienen esta afectación a partir de los 40 años y mucho se debe a que se envía al cerebro la señal errónea de estar alerta en la noche mientras chateamos, estamos en las redes sociales o entretenidos en el celular”, añadió la especialista.

Dijo que es preciso distinguir una desvelada ocasional de la privación crónica del sueño, en el que los neurotrasmisores se mantienen activos y no disminuyen o apagan la hipocretinas, que es las que manda la señal de que es hora de descansar.

“Se convierte en un problema cuando se deja de dormir dos semanas y se cursa con estos síntomas de alteración por 30 días basado en no poder conciliar el sueño o despertarse constantemente durante la noche y, aunque durmamos 24 horas, al siguiente día nos sentiremos siempre cansados”.

La especialista coincidió con José Luis Carrillo en que los casos de insomnio se han incrementado debido a que la gente duerme con sus celulares y ello explica también el aumento de problemas cardiovasculares, metabólicos asociados con diabetes, con fibromialgia —enfermedad crónica que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado— y en algunos casos puede desembocar en intentos suicidas o incluso violencia inconsciente hacia la pareja o a los hijos.

En menos de una década las enfermedades cardiacas pasaron de 9.5 a 21.9%; cuando se padece de insomnio, de 18.7 a 43.1%; la hipertensión de 5.7 a 24.8%, y los  problemas respiratorios de 18.2 a 43.1.

 “Dormir es una necesidad fisiológica. Nuestro cerebro necesita apagarse. No dormir puede resultar una verdadera pesadilla. Hay que recordar que la privación del sueño era una práctica común de tortura aplicada a los prisioneros de guerra y es que se pierde toda noción de espacio y tiempo, si es de día o de noche, se pierde la personalidad, las personas suelen ser más irritables, propensas a tener reacciones violentas y a tener episodios de psicosis, como ver arañas o cosas inexistentes”, aclaró.

Y lo grave es que el insomnio está estrechamente ligado a la obesidad, angustia y depresión y estrés en las grandes ciudades o en zonas donde prevalece la violencia. Causa cansancio,  dolor de cabeza, ansiedad, eleva las posibilidades de accidentes, de mala coordinación a la hora de manejar o de operar alguna máquina, por lo que se deteriora el rendimiento laboral y la calidad de vida.

Se calcula que más de 30 millones habitantes suelen manejar o trabajar cansados, lo que se ha convertido en la segunda causa de accidentes y muertes en el país después del alcoholismo.

Se recomienda dormir ocho horas diarias, dejar fuera de la recámara el celular, apagar por completo las luces y evitar la ingesta de líquidos para no despertarse e ir al baño.