“La injusticia provoca en el pueblo una necesidad de lucha y entonces nos apoya”

Jacobo Silva Nogales charla en exclusiva para los lectores de MILENIO JALISCO acerca del más reciente libro que editó bajo el sello Deriva negra editores y Cooperativa Rizoma.
Jacobo Silva Nogales, autor de "Lucio Cabañas y la guerra de los pobres"
Jacobo Silva Nogales, autor de "Lucio Cabañas y la guerra de los pobres" (Enrique Vázquez)

Guadalajara

Ingresé al Partido de Los Pobres (PDLP) cuando ya había muerto Lucio Cabañas como en 1977, pronto me convertí en miembro de la dirección del partido, una derivación del grupo guerrillero de Lucio Cabañas que luego se unió al  Partido Revolucionario Obrero Campesino Unión del Pueblo (PROCUP), dos organizaciones de las que se derivaron el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y que también terminó dividiéndose hasta convertirse 1998 en lo que es hoy el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI)”, de esta forma inicia Jacobo Silva Nogales una charla acerca de la guerrilla que se libra en Guerrero desde hace 40 años. “Todos los libros que se han escrito de Lucio hablan de lo que hizo, pero no retoman el sentido de sus ideales”, comenta…

¿Cuáles eran esos ideales?

Lucio no profundizó en estudios teóricos, era un estudiante normalista, no tuvo una preparación universitaria. En este libro intento mostrar al Lucio Cabañas poco conocido. Él tuvo una experiencia que debe analizarse. Generó una teoría muy original que es “el cabañismo”. Cabañas plantea un cambio social pero no en el sentido del marxismo leninismo. Él no habla de proletariado contra burguesía. Habla de ricos contra pobres. No plantea un cambio social dirigido hacia un socialismo estatista vertical, sino a un socialismo horizontal cooperativista. Para él, los medios de producción deben expropiarse y entregarse de manera directa a los trabajadores, no a un Estado. Por otro lado la toma de decisiones no queda en manos de la vanguardia del grupo sino en manos de la población, la población elige a sus directores. En la misma guerrilla así es, la población dice cómo actuar, qué hacer.

¿Qué ha cambiado en 40 años de guerrilla?

La violencia y la pobreza han sido dos constantes en Guerrero. No hemos tenido el triunfo que hemos querido, pero nuestra acción guerrillera ha provocado que el gobierno haya construido más caminos, aunque estos caminos no se hayan hecho con el propósito de llevar un bienestar y unir a la gente, se hicieron para combatirnos. También el gobierno abrió clínicas en las que actualmente cuando hay doctor, dan por lo menos siete consultas al día. Antes ni eso había. En una ocasión el Instituto Mexicano del Café (INMECAFÉ) compraba a los productores y si lograba un sobreprecio interesante también les favorecía entregándoselos.

Y ¿cómo es que ha sobrevivido la guerrilla?

Nosotros sobrevivimos, porque esa misma injusticia provoca en el pueblo una necesidad de lucha y la gente entonces con todas sus carencias apoya a los guerrilleros. Guerrero y Oaxaca, no pueden tener muchas cosas, son pueblos con poca comida pero si va alguien y lo sienten cerca de ellos, de sus necesidades. La gente le da de comer. La gente es muy entregada. Ellos saben que nos la rifamos por ellos, creen que vale la pena nuestra lucha, nos alimentan y nos guían.  Quien milita en una organización revolucionaria renuncia al mundo y a su profesión, es como si lo hubieras perdido todo. En las filas hay médicos, profesionistas, cuando ingresamos iniciamos un proceso de actualización y autoaprendizaje y un aprendizaje con la comunidad. Los más veteranos indican a los más jóvenes qué hacer, cómo cuidarse.

¿Cuántos son?

No puedo decir nada de las agrupaciones a las que he pertenecido. Sólo puedo ratificar lo que es historia. En la época de Lucio Cabañas, los guerrilleros de tiempo completo eran 106 y operaban principalmente en Atoyac, Coyuca y Tecpa. Había una base popular que se extendía a lo largo de mil 500 kilómetros. Lo que sí puedo decir es que desde el EPR hay guerrilleros en todos los municipios.

Usted dice que es difícil desaparecer el caciquismo al que combaten, ¿Qué hace fuerte al caciquismo?

La protección del Estado hacia los caciques, la práctica de la impunidad y la protección económica por parte del narcotráfico en un  territorio no industrializado. Ya desde 1974 proliferaba el cultivo de mariguana, poco a poco integraron también el cultivo de amapola. En el caso de la familia Figueroa por ejemplo, la expropiación que hicieron de negocios grandísimos, como el transporte, no sólo de pasajeros, también pipas, para trasladar materiales químicos, combustible, entre otras cosas. Hablamos en este último caso de un negocio lícito pero monopolizado.

 Y el abuso ¿de qué se alimenta?

Ese lo habrá mientras haya impunidad. Por ejemplo, Arturo Acosta Chaparro fue el organizador de la masacre de Aguas Blancas, hablamos de un general del Ejército que ya había realizado otras masacres cuando aún vivía Lucio Cabañas, en estos momentos su caso está en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y estamos buscando que se le castigue. En la línea del tiempo vemos un lapso que va de 1974 hasta 1995, por lo menos 20 años de total impunidad. Otro caso es Rubén Figueroa padre, que siempre abusó, se fue, llegó su hijo, en ese contexto, el hijo sabe que hubo impunidad en los excesos de su padre, entonces sabe que la habrá con él. Hay una continuidad en los personajes, en las familias.

Entonces, Ayotzinapa ¿Es un eslabón más en medio de tantos años de guerrilla?

A cualquier guerrerense le golpea una cosa como Ayotzinapa, pero lo entiende porque sabe que así ha sido por décadas desde la época de Pablo Cabañas abuelo de Lucio. Sin embargo, creo que el fenómeno detonó una respuesta colectiva porque los muchachos ante la desaparición de sus compañeros, tuvieron el valor de levantar la voz. Creo que en todo México hay un hartazgo del abuso por parte del narcotráfico y del gobierno. Levantar la voz ha hecho que otras personas se sensibilicen al grado de que el mismo Enrique Peña Nieto de manera hipócrita hizo suya la frase “Todos somos Ayotzinapa”. Tenemos que seguir levantando la voz y pedir que no haya impunidad.