Biólogos crean escarabajo con un tercer ojo funcional

“Es muy similar a construir una nueva estructura a partir de piezas de Lego”, señala Armin Moczek, académico de la Universidad de Indiana.
El órgano visual se generó en el centro de la frente de un insecto.
El órgano visual se generó en el centro de la frente de un insecto. (Especial)

Madrid

Biólogos de la Indiana University (IU) desarrollaron un tercer ojo completamente funcional en el centro de la frente de un escarabajo común, usando una sencilla herramienta biológica.

Desentrañar los mecanismos biológicos detrás de este logro puede ayudar a los científicos a comprender cómo la evolución se basa en “bloques de construcción” genéticos y de desarrollo preexistentes para crear nuevos rasgos complejos, o rasgos “antiguos” en lugares novedosos, señala el estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El trabajo también proporciona una visión más profunda de un experimento anterior que accidentalmente produjo un ojo extra como parte de un estudio para comprender cómo se desarrolla la cabeza del insecto.

“La biología del desarrollo es maravillosamente compleja, en parte, porque no hay un solo gen para un ojo, cerebro o ala de un insecto”, dijo Armin Moczek, uno de los autores y profesor del Departamento de Biología del Bloomington College of Arts and Sciences. “En cambio, miles de genes individuales y docenas de procesos de desarrollo se unen para permitir la formación de cada uno de estos rasgos”, agregó.

“Aprendimos que desarrollar un rasgo físico novedoso es muy similar a construir una nueva estructura a partir de piezas de Lego, al reutilizar y recombinar genes viejos y procesos de desarrollo en nuevos contextos”, dijo.

La evolución de características novedosas a menudo requiere muchos menos cambios genéticos de lo que los biólogos pensaban, pero a diferencia de la reorganización y la combinación de ladrillos de plástico de juguete para formar una nueva estructura, Moczek dijo que no está claro qué mecanismos biológicos guían la construcción de nuevos rasgos físicos en algunas circunstancias, pero no en otras.

Los primeros trabajos al respecto se centraron en la formación de ojos de mosca de la fruta en el lugar equivocado; sin embargo, los “ojos” resultantes no fueron completamente funcionales, mientras que el estudio de la IU logró la formación de uno funcional tras la caída de un solo gen, una técnica muy accesible para los científicos.