“Doña Josefa era muy guapa, no la viejita que nos pintan”

Entrevista a María de los Ángeles González Gamio, cronista del centro histórico de la Ciudad de México.
La cronista detalló la importancia del papel de 'La Corregidora' en el movimiento de independencia de 1810.
La cronista detalló la importancia del papel de 'La Corregidora' en el movimiento de independencia de 1810. (Foto: Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Aguerrida, comprometida con el movimiento de Independencia, y además guapa.

Así era 'La Corregidora' Josefa Ortiz de Domínguez, a decir de la cronista e historiadora María de los Ángeles González Gamio, quien dirigió la cuarta sesión del Club de Lectura Historia entre Amigos, del Museo de Historia Mexicana.

Autora de la obra de teatro Josefa y su Independencia, así como del libro Charlas de café con Josefa Ortiz de Domínguez, María de los Ángeles vaya que conoce al personaje histórico.

En entrevista con MILENIO Monterrey, la cronista detalla la importancia de 'La Corregidora' en el movimiento de Independencia de 1810, donde su papel no se limitó sólo a "dar los taconazos" para anunciar que la conspiración había sido descubierta.

Doña Josefa Ortiz es un personaje trascendental en la planeación del movimiento insurgente, ¿cómo se le trató durante los festejos del Bicentenario de la Independencia?

Se trata de un personaje poco conocido y valorado. El único papel al que se adjudica es por dar los taconazos para avisar que habían descubierto al movimiento, sin saber la trascendencia de lo que eso significa. Ella fue un personaje protagónico en la conspiración que se estaba planeando en las casas reales de Querétaro, y era la única mujer en un grupo de puros hombres que se reunían en la tertulia, lo que ya te habla del carácter que tenía.

No se mide en su correcta dimensión el momento en que se descubre la conspiración su esposo, el corregidor, llega y le pide que no se diga nada del movimiento y se mantenga al margen, incluso encierra a Josefa para que no diga nada, pero ella le dice que no importa su seguridad pues lo que importa es el movimiento.

Le pregunto esto porque durante el Bicentenario mucho de lo que se dijo –y escribió- de 'La Corregidora' fue un supuesto romance con Ignacio Allende.

La verdad no creo que eso haya sido cierto. Claro, a Josefa debió haberle parecido muy atractivo Allende porque lo era, ¡además era famoso! Pero cuando pasa este incidente, Josefa está esperando su catorceavo hijo, era una mujer de tal rectitud que aún y que le pareciera atractivo nunca se hubiera atrevido a hacer eso.

Fue un hecho totalmente intrascendente, pero como dices, el chisme estúpido se basó en eso. Y de haber sido cierto, ¿y? Lo importante fue su compromiso al movimiento.

¿Ella fue de las mujeres que no aceptó el apoyo que brindaría Guadalupe Victoria una vez terminada la Independencia?

Es correcto, ella dijo que no aceptaría un título de heroína porque su compromiso fue con la causa, porque estuvo en una situación privilegiada al defender a su patria. Por supuesto que no aceptó la invitación de Agustín de Iturbide cuando la invitó a ser dama de honor de la corte de la emperatriz, incluso le mandó decir que no se hizo la independencia para tener un emperador.

¿De dónde vendría la vocación de lucha en Josefa Ortiz de Domínguez?

Creo lo trae desde su infancia, y por los genes además. Su papá era un militar criollo de origen vasco. Y su madre, que era mestiza, muere cuando era niña y la crió una hermana mayor, y cuando es adolescente decide ir al Colegio de las Vizcaínas, incluso ella escribe una carta donde pide su ingreso al colegio, un caso único. Además, ella era muy guapa, no como nos la pintan como una viejita.

¿Cómo es ser cronista del centro histórico de la Ciudad de México, con una tradición de cronistas tan larga?

Es maravilloso porque, como dices, hay tanta historia de cronistas en la ciudad, incluso viene desde la época prehispánica. Es estar abrevando siglos de historia y traerla al presente porque estamos en una ciudad en la que siempre pasan cosas, está tan entretejido el pasado y el presente, entonces tenemos una riqueza donde tras 21 años de escribir crónica no se me terminan los temas.