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Domingo , 27.05.2018 / 09:10 Hoy

Incorrección política

Los paisajes invisibles.

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Iván Ríos Gascón

Cuando un artista mexicano recibe un premio de lustre internacional, lo mejor que los políticos pueden hacer es guardar un silencio respetuoso, pues todo intento de colgarse del brillo del galardonado suele terminar en la impúdica exhibición de su total desconocimiento del artista y su trabajo y, más ominoso aún, de su patética ignorancia.

Las felicitaciones de los políticos no son, siquiera, como esas tarjetas que empiezan con las líneas de “Con los atentos saludos de…” sino que se parecen más a las esquelas, pues con un solo dislate aniquilan el espíritu de una obra que aspira a la universalidad del pensamiento.

La memoria colectiva mexicana posee un amplio anecdotario de disparates que funcionarios de todos los niveles han soltado sin pudor, ya sea en una alocución preparada por su panda de discurseros (y que a juzgar por la calidad de lo que redactan resultan más ignaros que sus jefes) o que emanan de su ronco pecho. Nombres equivocados o seres inventados (¿alguien puede olvidar al insigne José Luis Borgues o a la Rabina Gran Tagora?), confusión en los títulos de libros y autores (¿recuerdan quién afirmó que La silla del águila fue escrito por Enrique Krauze?) o bibliografías sin revisar ni en la Wikipedia (ejemplo: en la Asamblea del Distrito Federal, ni más ni menos, le adjudicaron Un tranvía llamado deseo y Crónica de una muerte anunciada a José Emilio Pacheco) y así, al infinito, los flamantes políticos de este país suelen adornar sus peroratas con pifias vergonzosas. Sin embargo, es peor cuando “congratulan”.

Pienso esto ahora que el eximio Fernando del Paso ha obtenido el Premio Cervantes 2015, y que pocas horas después de conocido el fallo, un conspicuo priísta se adelantó a la cargada de las enhorabuenas con un tuit calificando a Palinuro de México como “infaltable” y a Noticias del Imperio como “infalible”, adjetivos no solo pobres sino errados ante dos de las más portentosas obras del siglo XX mexicano (por cierto, en 2007 la revista Nexos convocó a 60 escritores y críticos para elegir las mejores novelas mexicanas de los treinta años anteriores a esa fecha y de las 79 mencionadas, Noticias del Imperio resultó la ganadora indiscutible, por encima de Las batallas en el desierto, esa sí, de JEP, y Crónica de la Intervención de Juan García Ponce, vaya el dato para los funcionarios que quieran emperifollar sus parabienes para el gran creador, también, de José Trigo y Linda 67).

No obstante, la pregunta es: ¿cuál sería, para un político, la mejor forma de honrar, que no elogiar con estulticia, al escritor, pintor, académico, actor e intelectual hoy que se suma a la lista de mexicanos cervantinos conformada por Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco y Elena Poniatowska?

En su discurso de recepción del Corazón de León en la Universidad de Guadalajara, Del Paso dijo que “hoy nuestro país necesita una lucha coordinada, que reconozca que México se fue a la barranca y que es absolutamente indispensable sacarlo de ahí”.

Y quienes pueden hacerlo, en mayor medida, son esos analfabetas funcionales que mientras adulan exhibiendo sus precariedades, hunden más a México en la barranca de la corrupción, la impunidad y el desprecio absoluto por el arte y la cultura nacional.

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