El diagnóstico para intervenir El Caballito costará 2 mdp

Hace poco tiempo se realizaron estudios con el apoyo de especialistas de la UNAM y el IPN, que no cobraron ni un peso.

México

A casi tres años de que resultara dañada la escultura ecuestre de Carlos IV —conocida popularmente como El Caballito—, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció que iniciarán por fin los trabajos para el diagnóstico e intervención para la conservación y restauración de la escultura y de su pedestal.

Hubo un primer intento encabezado por el Fideicomiso del Centro Histórico que ordenó diversos estudios con el apoyo de especialistas de la UNAM y el IPN, que no cobraron ni un peso para ofrecer un primer diagnóstico del monumento elaborado por el escultor Manuel Tolsá hace más de 200 años.

En ese momento se realizaron: registro fotográfico con luces infrarroja y ultravioleta, escaneo láser tridimensional, estudios de georradar, colorimetría y observación microscópica de la superficie, así como el análisis fisicoquímico del pedestal, además del análisis de la corrosión y de la integridad de la escultura.

Pero los estudios ahí quedaron, y con ello la escultura ecuestre por meses, semanas y días permaneció cubierta. Apenas hace unos meses, el gobierno de la Ciudad, a cargo de Miguel Ángel Mancera y el Secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa, firmaron un documento en el cual se reconocía que esta instancia federal estaría a cargo de los trabajos de restauración del monumento, y que los costos los pagaría el Fideicomiso del Centro Histórico.

A seis meses de ese compromiso ahora se anuncia y se formaliza que el INAH se hace cargo oficialmente de la restauración de El Caballito luego de que en el verano del 2013, una empresa fue contratada para que limpiara la escultura, el problema fue que utilizó ácido nítrico y dañó con este químico en un 50 por ciento la pátina de la escultura. Tras la denuncia del cronista Guillermo Tovar de Teresa que tomo revuelo a través de las redes sociales, los trabajos se frenaron e intervino el INAH, paró los trabajo e interpuso una denuncia ante la Procuraduría Federal de la República, lo mismo hizo el Fideicomiso del Centro Histórico.

Con estos antecedentes, este 28 de junio el INAH, a cargo de Teresa Franco convocó a una conferencia de prensa para presentar el proyecto de investigación, conservación del monumento que en su primera etapa se desarrollará de julio a septiembre.

Lo que sí destacó la titular del INAH, es que esta desgracia ocurrida en el 2013 y que dañó a la escultura ecuestre de Carlos IV, no contó con la autorización del instituto: “no se le pidió autorización al INAH”.

La encargada de explicar la propuesta de trabajo fue Liliana Giorguli Chávez, del CNCPC , dijo que la primera etapa considerará los resultados derivados de las investigaciones previas es decir los estudios del integrarán así un diagnóstico que refleje el estado material, incluyendo las alteraciones y deterioros presenten en la escultura y su pedestal: manchas y escurrimientos, incluyendo los de la limpieza del 2013; pérdida de pátina y componentes de la aleación; zonas de corrosión localizada; capa gruesa de hollín, polvo y partículas de contaminación, velos salinos, asentamientos diferenciales del pedestal y presencia de fisuras y grietas.

De ahí que dentro de los objetivos está el diseñar y definir los tratamientos de intervención adecuada para estabilizar al monumento y restituir su material visual, y elaborar un proyecto integral de conservación y restauración del monumento.

Será en una segunda etapa, después del diagnóstico que se elabore, que se proceda a la restauración, en la cual participarán los mejores especialistas del país, y se contará con la asesoría de reconocidos expertos internacionales. 

Lo paradójico es que casi tres años de que El Caballito —inaugurado en 1803— fuera objeto de una fallida restauración que le ocasionó un daño irreversible, nadie sabe quién o quienes ordenaron esa intervención a la empresa privada Marina Restauración de Monumentos, ni Mariano Leyva, director del Fideicomiso del Centro Histórico.