“El impacto de las obras de la L3 será muy negativo”

El arquitecto Fernando González Gortázar lamenta que las autoridades y constructores retiren varias edificaciones emblemáticas de Guadalajara.
El puente construido por Fernando González Gortázar de concreto blanco y mármol.
El puente construido por Fernando González Gortázar de concreto blanco y mármol. (Patricia Ramírez)

Guadalajara

Como parte de las obras que se realizan de la línea 3 del Tren Ligero, en días recientes quienes realizan las obras decidieron retirar el puente de La Normal y se ha puesto en la mesa de discusión también retirar el puente que se encuentra en la avenida Ávila Camacho, los dos considerados de valor patrimonial. Del primero, no se tiene el dato exacto quién lo construyó, el segundo fue diseñado por el arquitecto y escultor Fernando González Gortázar quien en exclusiva, comparte con los lectores de MILENIO JALISCO sus impresiones respecto a las obras de la Línea 3 (L3) del Tren Ligero.

Para el experto, que el próximo 29 de abril sostendrá una charla con autoridades estatales y municipales implicadas en estos trabajos para determinar cuál es el destino que tendrá el puente que diseñó en la avenida Ávila Camacho, el impacto que  tendrán las obras mencionadas “será terriblemente negativo para la ciudad. El manejo político que se le ha dado es una ofensa para la ciudadanía. Se ha manejado sin transparencia, con mentiras o medias verdades, ha habido ocultamiento total de datos sin tomar en cuenta la opinión pública ni a los técnicos calificados locales, sin tomar en cuenta a los muchos buenos arquitectos que hay en la ZMG”.

El arquitecto comenta: “quisiera manifestar mi indignación, mi protesta y mi decepción por la destrucción recientísima e injustificable de lo que todos conocíamos como el Puente de La normal que se atribuye a Raúl Gómez Tremari. Era una obra preciosa y de una gran elegancia y el que la hayan derribado según unas versiones para dejar paso a las máquinas según otras porque las mismas máquinas la dañaron involuntariamente y en vez de repararlas prefirieron tirarlo me parece grotesca y vergonzosa. El hecho me causó tal desazón y me causó tal molestia como ciudadano, tapatío, como interesado en la fisonomía del patrimonio cultural que pensé en decir que ya destruyan mi puente, yo ya no quiero seguir luchando para que se preserve. No lo he hecho ni lo voy a hacer porque no puedo darles la espalda a las muchísimas personas que con una enorme generosidad se han empeñado en que mi puente se salve y yo voy a estar siempre con ellas por gratitud por solidaridad, por nobleza”, subraya.

Para González Gortázar, la forma en cómo se está construyendo la L3 ratifica “una de las vocaciones más antiguas de los tapatíos arraigadas, que es la de perder las oportunidades, desperdiciando la ocasión de convertir en un enorme paseo fantástico la calzada de Ávila Camacho, haciendo una obra costosísima que convirtió lo más barato, que era una línea aérea en la más cara que ha sido subterránea, es un verdadero escándalo del que se ha hablado poco”. Para el experto “el gobierno estatal resucitó las peores prácticas del viejo centralismo político mexicano que uno hubiera supuesto ya superadas y todo este manejo turbio entre tinieblas del que he hablado ante la pasividad y la falta de compromiso de las autoridades estatales y municipales que los eligieron a mí me parece realmente inaceptable. Es un panorama que desde el punto de vista urbanístico, fisonómico y político es indignante”.

Respecto a su puente comenta que el entonces alcalde de Guadalajara Alberto Mora López le encargó “construir un pórtico de ingreso, un elemento que marcara la frontera entre un municipio tan desdibujado como es Zapopan, tan absorbido en la imagen colectiva por Guadalajara, para marcar fronteras y dignificar este ingreso. Justamente por una coincidencia feliz, el lindero municipal estaba frente a un espacio  comercial que contaba con espacios abiertos para alojarlo  y teníamos el gran problema de que no se podía  interrumpir la circulación durante la construcción por la calzada Ávila Camacho de tal manera que de ahí nació la idea de hacer unos elementos prefabricados que se pudieran instalar en pocas horas”. De esa forma fue que trabajaron la instalación del puente en la madrugada, ese fue el origen de que el puente tenga ahora tantos elementos prefabricados. “Las trabes, las pérgolas, escalones y todo eso hace que su traslado actual, su reubicación sea posible y al mismo tiempo constituye una limitación  porque tenemos que encontrar una avenida que tenga exactamente la misma amplitud, con aceras de suficiente anchura para albergar los apoyos y las escaleras y eso  no abunda en Guadalajara. Es una moneda en el aire y no sé si vamos a ser capaces de encontrar el sitio adecuado.

El arquitecto menciona que “hasta este momento no hemos sido capaces ni las autoridades de comunicaciones, ni las autoridades de Zapopan ni  las del municipio de encontrar un lugar adecuado. Es una obra de propósitos varios: tiene un propósito simbólico de marcar fronteras y crear un ingreso, se añadió el aspecto utilitario de convertirlo en un paso peatonal; el aspecto ornamental artístico en el diseño general del puente tiene un sentido de no quedarse en lo funcional, trascenderlo en su parte funcional, parte de ello fue utilizar el camellón existente para que sobre él cayera un chorro de agua, es también una fuente”.

El experto dice que “el tránsito de lado a lado se hace bajo una pérgola en medio de vegetación es como  un balcón tradicional tapatío de los que salían nuestras abuelas y bisabuelas a regar los geranios, convertido en un elemento de uso colectivo, esa fue la intención. Esta idea de es hacer un puente pergolado, de que la gente transite bajo sombra y vegetación bajo flores y en medio de flores ha sido imitada en muchos lugares del país, abrió el camino a demostrar que un  puente peatonal puede ser más que un puente peatonal”. El puente de Ávila Camacho tiene la singularidad de tipo ingenieril de que el concreto con el que está hecho es blanco. “P ero no solo eso , sino que por única vez, no conozco una obra en el mundo similar, no tiene grava o piedra, tiene polvo de mármol blanco incorporado, le da una textura uniforme es como un enorme bloque de mármol de Carrara sin elementos extraños como la piedra y ese material fue desvirtuado cuando las autoridades inconscientes, con la suficiente arrogancia para no preguntar  decidieron pintarlo una y otra vez, con capas de pintura”, subraya y dice que tratará de que se recupere  ese aspecto en caso de que su remoción sea posible.