ENTREVISTA | POR EMILIANO BALERINI

José de la Colina Escritor

El colaborador de MILENIO nos habla de su libro más reciente, "De libertades fantasmas o de la literatura como juego".

La imaginación es, quizá, la única libertad del hombre

“A mí me divierte escribir”, expresa el autor de la columna "Los inmortales del momento".
“A mí me divierte escribir”, expresa el autor de la columna "Los inmortales del momento". (Octavio Hoyos)

México

José de la Colina (Santander, 1934) se apropió y reinterpretó a algunos de sus mejores amigos y a personajes de la literatura universal para conjuntarlos en una serie de artículos, los que ahora dan forma a su libro, De libertades fantasmas o de la literatura como juego (Fondo de Cultura Económica, 2013).

Este volumen surgió, según cuenta el escritor y colaborador de MILENIO, casi sin darse cuenta, porque pensando en que en el castellano no hay un libro que trate a la literatura como juego, se encontró con que a lo largo de su trayectoria él ha escrito varios artículos al respecto.

Usted afirma que en el castellano no hay un texto que muestre a la literatura como un juego.

Jorge Luis Borges ha escrito mucho sobre la literatura como un entretenimiento y como un juego intelectual y cultural. Pero que sepa no existe un libro que trate la literatura como juego. Aún en la literatura grande se aprecia esto; por ejemplo, Dostoievsky, en su forma trágica de escribir, también juega, porque si él quería darle un mensaje profundo a la humanidad hubiera escrito un ensayo, y sin embargo hizo novelas, y en las que hay juego de un personaje respecto a otro. Esto pertenece a mi idea, cada vez mayor, de que lo que importa en la literatura es el juego mismo.

¿Se propuso hacer un juego literario con estos artículos?

Aunque sea mi modo de ganarme la vida, a mí me divierte escribir; si no me divierto escribiendo, entonces renuncio. Al mismo tiempo es importante que se distribuya un libro mío porque, como bien decía Tomás Segovia,, “un libro no es una cosa que está en unas hojas de papel; es lo que sucede entre esas hojas de papel y el lector, es algo que está sucediendo entre el autor y el lector”. Ese también es un juego.

Usted dice en el libro que su título fue tomado de una frase de Karl Marx: “El hombre vive en el reino de la necesidad y aspira a vivir en el reino de la libertad”…

Eso, efectivamente, viene de Marx, no del mejor de los Marxs que es Groucho, sino de Karl, que dijo cosas muy buenas aunque los marxistas se las han alterado todas. Marx habla de que vivimos en el mundo de la necesidad: necesitamos comer, bañarnos, trabajar para alguien; el hombre no es libre. Se supone que el socialismo nos lleva al reino de la libertad a partir de que combate el reino de la necesidad. Para mí, el reino de la libertad es el de la música, la literatura, el cine, los cómics, porque el hombre las hace por gusto.

¿El reino de la libertad solo está en la imaginación y en la fantasía?

En la imaginación sí, no necesariamente en la fantasía; la primera la puede tener un escritor realista, sin salirse del mundo real; la fantasía, en cambio, ya tiene que ver con ese mundo donde hay criaturas sobrenaturales y mundos imaginados. En cualquier forma de imaginación está la libertad, la cual es, quizá, la única que tiene el hombre.

¿Cómo seleccionó los artículos del libro?

De lo que trata el libro es de mis amigos imaginados por mí. Es decir: Octavio Paz no es el Octavio Paz tal cual lo conocemos, sino mi Octavio Paz. Es mi Buñuel. He tenido la suerte de tratar de cerca a dos grandes genios, Paz y Buñuel, durante más de medio siglo.

¿Cuál es relación con Gerardo Deniz?

Es un gran amigo y un gran poeta. Un poeta difícil, no como Jaime Sabines o Rubén Bonifaz Nuño. Él es un poeta para poetas. Constantemente plantea, como un juego, problemas de la poesía. Él hace la comedia de la poesía. Con un gran sentido del humor trata una serie de asuntos, y los hace con una cultura enorme, que le permite seguir jugando y destruir las babilonias de la escritura.

En el libro hay una entrevista de José de la Colina hecha por él mismo, en la que dice que no le gustan las entrevistas porque son artículos que otros cobran. ¿Realmente piensa eso?

Claro. No es el caso de mi periódico, MILENIO, pero, por ejemplo, lo que sucede es que muchas veces uno dice: “Caray, por qué dije esto en una entrevista, si lo debí escribir en un artículo que pude cobrar”. En la entrevista estaba jugando con ese otro extraño José de la Colina.

¿Se encuentra frecuentemente  con ese otro extraño?

Todos nos encontramos con ese otro extraño. ¿A ti no te pasa que muchas veces te miras al espejo y ves en tus ojos a alguien que no conoces? ¿No sientes que te mira otro? Es que somos otros y eso se revela en nuestros sueños, en nuestros actos inconscientes y en la borrachera.