La identidad nacional, entre jitomates y cebollas

Espacios comerciales pero también para la difusión de expresiones culturales.
“En el libro retratamos todas las fiestas importantes”, dice Corina Armella de Fernández Castelló.
“En el libro retratamos todas las fiestas importantes”, dice Corina Armella de Fernández Castelló. ( Michael Calderwood)

México

Tiene otra plaza tan grande como dos veces la de la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil ánimas comprando y vendiendo, donde hay todos los géneros de mercadurías que en todas las tierras se halla, así de mantenimiento como de vituallas.

Es un fragmento del informe que en su Segunda Carta de Relación presentó Hernán Cortés al Rey de España, en la que se refiere al tianguez de Tlatelolco, recuperado por Eduardo Matos Moctezuma en el libro Mercados de la Ciudad de México, coordinado por Corina Armella de Fernández Castelló, en el cual se reflexiona sobre la importancia que aún tienen esos espacios y acerca de su trascendencia en la cultura
de nuestro país.

“Siento que no podemos perder nuestras tradiciones, y el mercado es fundamental porque es una fuente de distribución de todas esas expresiones culturales”, explica la coordinadora de la publicación realizada en gran formato y con fotografías de Michael Calderwood.

El libro cuenta con textos de Eduardo Matos Moctezuma, Ángeles González Gamio, Elena Poniatowska, Jacobo Zabludovski, María Isabel Villa y Édgar Anaya, en los que se habla desde los orígenes prehispánicos de los mercados, su evolución durante la Colonia, las relaciones que se pueden mantener con las “marchantas” y anécdotas de una vida en La Merced, en el caso del periodista.

“De verás que no hay como los mercados para mantener vivas nuestras tradiciones, una parte muy importante de la cultura mexicana. Con la globalización todo se va volviendo igual y se pierden las raíces; no podemos dejar que eso suceda, porque nuestras raíces son muy ricas en historia, en cultura, en tradición y colorido. Tenemos una cantidad de demostraciones artísticas que hacen que México sea atractivo para el mundo”.

Evolución y peligros

Para la iconografía, Armella y Calderwood recorrieron 15 mercados emblemáticos de la Ciudad de México: desde la Central de Abastos hasta el de Xochimilco, pasando por los de Coyoacán, el Abelardo Rodríguez y, por supuesto, los de La Merced, Jamaica, Sonora y San Juan.

“Ahí no solo se da el intercambio de productos, compra y venta, sino intercambio de ideas, de costumbres, de recetas, de consejos… intercambio de todo. Ahí podemos encontrar desde lo más común hasta lo más insólito: igual se mezcla lo profano con lo místico, igual hay animales vivos que cosas de hojalata, pelucas… Te puedes encontrar todo lo que quieras”, cuenta la coordinadora del volumen.

El libro apostaba por reflejar la riqueza de esos lugares en todo sentido, ya sea en lo visual, en los olores, sabores o texturas,
en el arte con que cada marchante monta su puesto, la variedad y riqueza de sus productos, su arquitectura y sus tradiciones: “Es un tema explotable por donde lo veas”, según Armella.

“Retratamos todas las fiestas importantes que hay en México: en febrero la Candelaria, en Semana Santa los judas, en septiembre las fiestas patrias, en noviembre el Día de Muertos, en diciembre Navidad. Pareciera increíble, pero sí cambia la fisonomía de los mercados según ocurren las fiestas, porque se convierten en el lugar para seguir esparciendo esas tradiciones y todos los objetos que van aparejados para esos festejos”.

Una parte del tiraje del libro fue adquirido por una empresa, y el resto se acaba de poner en circulación en las librerías, pero Armella ya comienza a buscar otros apoyos para reimprimirlo, lo que no es una tarea fácil, porque la información, las imágenes y hasta el formato juegan un papel dentro del volumen.

“Es un libro-objeto, como la antigua bolsa del mercado, porque con las bolsas de plástico se están acabando las de ixtle que todos recordamos de nuestra infancia”, cuenta la editora.  

“Hay que hacer todo lo posible por rescatarlos”

Para Corina Armella, la aparición de Mercados de la Ciudad de México tiene hasta un mensaje para rescatar esos espacios en la actualidad, para recuperar una riqueza que se está desaprovechando, en especial porque, ante la invasión de los supermercados, se han ido al olvido.

“Los mercados tienen que seguir, hay que hacer todo lo posible por rescatarlos y por mantenerlos vivos. A lo mejor sí necesitan una remodelación, una renovación de formato, pero sí son un reflejo enorme de nuestras tradiciones, en especial porque en México todos seguimos conservando nuestras tradiciones, a todos nos encanta poner el árbol de Navidad, colocar la bandera en las fiestas patrias… y ahí los mercados juegan un papel muy importante”.

En ese llamado, las fotografías de Michael Calderwood también llevan un mensaje: es el ojo de un extranjero que nos redescubre rincones y situaciones que ya no nos sorprenden tanto, destacó la coordinadora del libro.