¿Por qué debe preocuparnos el gran iceberg de la Antártida?

El pasado miércoles, finalmente se desprendió un enorme iceberg en la Antártida; pero, a decir de algunos científicos, ésa es la menor de nuestras preocupaciones.

Ciudad de México

La comunidad científica está preocupada por el suceso ecológico del miércoles pasado, en el que —luego de varios avisos— se desprendió un gigantesco iceberg de la barrera de hielo Larsen C, en la Antártida.

La separación del enorme bloque de hielo, que según informes pesa un billón de toneladas y tiene una superficie de 5 mil 800 kilómetros cuadrados —aproximadamente lo que mide el estado de Colima—, hace que el mundo entero se pregunte: ¿qué sucederá a continuación?

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Según un estudio publicado por los científicos Chen Zhao, Christopher Watson y Matt Kingho en Earth and Planetary Science Letters, lo que menos debe preocuparnos es el iceberg: lo más inquietante es el destino del enorme glaciar del que se desprendió.

El que un iceberg se desprenda de la Antártida —incluso uno de gran tamaño— es algo común y no es fuente de preocupación para los científicos. Tampoco tiene una gran influencia en el nivel de los mares, como se podría suponer.

Lo que realmente concierne a los estudiosos es el destino de la gran barrera de hielo Larsen C, de la que el iceberg se desprendió y que es la cuarta más grande del continente antártico —el iceberg constituye una décima parte de ella.

Tras el suceso de esta semana, no se descarta la probabilidad de que la barrera de hielo Larsen C se desestabilice y, tarde o temprano, puede desprenderse por completo de la Antártida.

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Las barreras de hielo como la Larsen C tienen una importante función de contención de los glaciares. Si una de ellas desaparece o se desprende —como sucedió en 2002 con la barrera Larsen B—, los hielos llenan el vacío en cuestión de semanas, pero —y eso es lo realmente preocupante— siguen avanzando y expandiéndose hasta hoy, sin la contención de la barrera, como se ve en esta animación:

Cuando esto sucede, el volumen del glaciar desplaza grandes volúmenes de agua a su alrededor, con la previsible consecuencia de la elevación de los niveles del mar. Esto ya ha sucedido anteriormente, por ejemplo, en el caso del glaciar Fleming entre 1966 y 2015.

Aunque los científicos sostienen que aún no es posible hacer pronósticos sólidos, pero si la barrera de hielo Larsen C comienza a contraerse o desaparecer, el avance de los glaciares hará inevitable el ascenso del nivel del mar.


FM