Si cada uno hace algo por otro humano, el mundo puede ser mejor: Salicrup

El paramédico de la Cruz Roja Mexicana relató su experiencia al vivir entre “la vida y la muerte”.
También es especialista en medicina aeroespacial.
También es especialista en medicina aeroespacial. (Rodolfo Montes)

México

Carlos Salicrup Díaz de León, paramédico de la Cruz Roja, doctor especialista en medicina aeroespacial y  trabajador de la NASA, celebra el Día Internacional del Voluntariado como si fuera un cumpleaños personal, porque como socorrista sabe que siempre está “en el filo entre la vida y la muerte”.

Salicrup, quien es uno de los más de 42 mil paramédicos voluntarios con que cuenta la Cruz Roja Mexicana, considera que “si cada uno de los seres humanos hace algo por otro ser humano por lo menos una vez a la semana, el mundo puede ser mejor”.

Y a eso se abocan al menos 13 millones de voluntarios en el mundo a través del movimiento formado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el Comité Internacional de la Cruz Roja y las 187 Sociedades Nacionales, lo que la convierte en la red humanitaria más grande del mundo.

Pero la atención de emergencias tiene sus consecuencias en estos voluntarios, como Carlos Salicrup, que está certificado como técnico en urgencias médicas nivel avanzado.

“Uno se queda con un poquito de eso, durante años uno aprende a manejar ese estrés postraumático, y sí hay veces que hay que platicarlo, hay que sacarlo porque sí estamos en escenarios para los que nosotros no estamos preparados psicológicamente y llegamos a sentir impactos fuertes y simplemente hay que buscar ayuda profesional para superarlo”, detalló.

Cuando este voluntario mexicano tiene ese grado de estrés, dijo, de inmediato “me voy a mi confesionario, que es la regadera, en donde me quedo un buen rato”.

Este paramédico mexicano, que tiene 35 años de edad y 20 años como voluntario, recuerda que desde su infancia le gustaban los carros de bomberos y las ambulancias por lo que siempre tuvo juguetes de esa índole hasta que se convirtió en el socorrista más joven en graduarse como tal.

— ¿Dejas de ganar dinero, brindas tu vida sin saber a quién?

— Hay tiempo para todo y soy de la mentalidad que si cada uno de los seres humanos hace algo por otro ser humano (por lo menos una vez a la semana), el mundo puede ser mejor; con base en esa mentalidad es que actúo y presto mis servicios como voluntario aquí en la Cruz Roja y aplico los conocimientos que tengo, y a mí, la verdad, no me hace ninguna merma económica, al contrario, es para mi una gran ventaja venir y auxiliar a la gente.

— ¿Qué se siente estar cerca de la muerte?

— En este tipo de trabajo, de actividad, para nosotros es algo cotidiano, estar lidiando con ello; entonces a uno lo hace especial al querer disfrutar más lo que se tiene, nos cambia y vemos que las cosas son más simples y las disfruta mucho más, el sabor de la vida es diferente.

Fue en 1985 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas decretó el 5 de diciembre como Día Internacional del Voluntariado.

Desde entonces, hasta nuestros días, sumarse a la celebración del día del voluntariado es reconocer oficialmente la labor de todas aquellas personas que contribuyen de forma voluntaria y altruista a preservar la vida de personas que no conocen y que tal vez nunca volverán a ver, comentó por su parte el presidente de la Cruz Roja Mexicana, Fernando Suinaga.