Su huella se conserva en Nuevo León

El historiador Eduardo Cázares Puente explica cómo la ciudad empezó a cambiar y se dieron los primeros ejercicios por embellecerla.
Apostaba a unificar los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas.
Apostaba a unificar los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Hasta la segunda mitad del siglo XIX, Monterrey se limitaba a un simple caserío al margen del río Santa Catarina donde sólo había algunas construcciones con dos pisos.

Las primeras mejoras al aspecto de la ciudad se dieron durante el mandato del ex gobernador Santiago Vidaurri Valdez, apareciendo los repuebles al norte y al sur de Monterrey y obras emblemáticas como la hoy conocida Alameda “Mariano Escobedo”.

El historiador Eduardo Cázares Puente explica cómo la ciudad empezó a cambiar y se dieron los primeros ejercicios por embellecerla.

La hoy Plaza de la Purísima, el Teatro Progreso (desaparecido) o los mercados como el Colón (derrumbado) se crearon bajo su mandato.

Todo ello gracias al dinero que estaba empezando a llegar a través de los impuestos de las aduanas, en particular la de Piedras Negras en tiempos cuando Nuevo León y Coahuila eran un solo estado.

“A él le tocó el momento más importante de la transformación de Monterrey, gracias a la llegada de grandes capitales a partir de las aduanas”, menciona Cazares, autor del libro Nuevo León durante la Guerra México-Estados Unidos (1846-1848).

A continuación enumeramos algunos espacios urbanos que se crearon bajo el mandato de Santiago Vidaurri y que hoy en día se pueden disfrutar.

REPUEBLES DEL NORTE Y EL SUR

Para 1855, año en que llega Vidaurri al poder del estado, Monterrey se limitaba a una serie de caseríos que se extendían hasta las actuales calles de Cuauhtémoc al poniente y a Naranjo en el oriente. Al norte con la calle de Aramberri y al sur con el río Santa Catarina.

“En un momento tan difícil como el que vive Nuevo León, con los ataques de los indios así como de bandas de norteamericanos, la ciudad se expande hacia el norte rumbo a lo que hoy es la calzada Madero así como de la zona de la Independencia”, agregó Cázares.

Toda esa extensión estaba ocupada por terrenos para el cultivo o simplemente eran espacios no ocupados. La zona conocida como Nuevo Repueble (hoy Nuevo Repueblo) también corresponde a este proceso.

LA ALAMEDA

Quizás el principal proyecto de su administración fue la creación de la Alameda, que en ese entonces medía poco más de 16 hectáreas y buscaba imitar al parque de la Ciudad de México.

Lo que conocemos como la Alameda hoy es tan sólo la mitad de su medida original, pues se extendía hasta la calle M. M. de Llano, apunta Cázares.

“Fue concebido como un espacio de convivencia, de recreación  para los regiomontanos. La Alameda de esa época era el doble de lo que hoy vemos, llegaría hasta M. M. de Llano”, explica el historiador.

EL COLEGIO CIVIL

Lo que hoy conocemos como el Centro Cultural Universitario Colegio Civil estaba en ruinas para 1855.

Se trataba de los restos del Hospital de Nuestra Señora del Rosario, que se inició a construir en 1794.

Si bien su puesta en marcha como recinto de cátedra se originó bajo el breve mandato de José Silvestre Aramberri (1859), Santiago Vidaurri retomó su mejora.

“Si bien Aramberri le toca el inicio del Colegio, es (en el mandato de) Vidaurri cuando se inicia su remozamiento y el inicio de las primeras cátedras”, evoca el especialista.

Hoy en día, el Colegio Civil forma parte del patrimonio de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y alberga al Centro Cultural Universitario.