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Sábado , 20.10.2018 / 06:42 Hoy

Hospital de EU gasta mil mdp en salvar a niños quemados

El Shriners Hospitals for Children ayuda a la Fundación Michou y Mau.

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En México se carece de la capacidad para salvar la vida de menores quemados en más de 70 por ciento del cuerpo, por lo que Fundación Michou y Mau los traslada, con apoyo aéreo de la Secretaría de Marina, al Shriners Hospitals for Children, en Galveston, Texas, donde cuentan con los mejores especialistas y, al año, de manera gratuita, invierten mil millones de pesos anuales en atender mexicanos.

Sergio López, director de Emergencias y Traslados, y Mauricio González, fundador de Michou y Mau, explicaron que una vez que reciben la emergencia un comité médico nacional de expertos, de manera altruista, determina si deben ser enviados a Galveston y de inmediato se realizan todos los trámites. Se calcula que solo en vuelos a EU la fundación invierte 33 millones de pesos.

González explicó que México carece de un registro de quemados, por lo que se basan en sus estadísticas. Cada semana hay siete casos severos y, de esos, dos son trasladados a Texas. “Tratar a un niño con 80 por ciento del cuerpo quemado supera los 800 mil dólares de tratamiento”, señaló.

“La fundación traslada dos niños a la semana por estar en riesgo su vida; en México no tienen posibilidad de cura porque se carece de atención especializada para casos graves.”, aseguró.

La ONG, dijo, ha salvado más de mil 750 vidas de niños que ha sido trasladados al Shriners Hospitals for Children, entre los que se encuentran, José Ángel García, el bebé prematuro rescatado de los escombros a causa de la explosión en el Hospital Materno Infantil Cuajimalpa, y víctimas de la tragedia de la guardería ABC, en Hermosillo, Sonora.

“En el país no hay atención especializada para quemaduras graves, a pesar de contar con ocho centros”, dijo el empresario, quien formó la fundación luego de que en 1997 se registró en su hogar un corto circuito que incendió el árbol navideño y provocó la muerte por asfixia de su esposa Michel, de 34 años, quien logró sacar por la ventana a sus dos hijos, Camila, de dos años, y Mauricio, de tres, quien falleció por infecciones.

Su hijo, detalló González, “falleció justamente por carecer de la atención especializada, primero lo llevamos a un hospital privado donde durante 11 días. En Galveston, que es gratuito, se le practicó la autopsia en la que nos dimos cuenta que le hicieron cosas innecesarias, como cirugías, además de que la habitación en México no estaba a 38 grados centígrados, con lo que se hubieran evitado la propagación del hongo.

Por eso la fundación ha enviado a más de 200 médicos a capacitarse en Shriners Hospitals.

Camila sí recibió en la heridas injertos de piel cultivada y se sometió a toda una rehabilitación física y psicológica. Tiene ahora 20 años, con cicatrices, pero realiza su vida normal.

López y González explicaron que entre septiembre y diciembre, debido a las diversas celebraciones como de la Independencia, Día de Muertos, Navidad y Año Nuevo, se incrementan hasta 300 por ciento las emergencias como consecuencia de que muchos menores que se incendian literalmente.

López se encarga de trasladar a los menores quemados, dependiendo su situación, a las dos unidades de quemados en el Estado de México, Xochimilco, Veracruz, Monterrey, Chihuahua y Ciudad Victoria y, si el caso lo amerita debido a su gravedad, lo lo canalizan al Shriners Hospitals for Children.

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