Realizan homenaje a Federico Campbell en Bellas Artes

Amigos y familiares se reunieron en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes a un año de la muerte del escritor.
Juan Villoro estuvo presente en el homenaje
Juan Villoro estuvo presente en el homenaje (Cuartoscuro)

Ciudad de México

Al conmemorarse el primer aniversario de la partida del escritor y periodista Federico Campbell, se realizó una mesa redonda de evocación y homenaje en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, donde se recordaron no sólo las pasiones literarias del quien fuera colaborador de MILENIO, sino en especial al ser humano que era capaz de entregar la mitad de su sueldo para apoyar a los jóvenes escritores, como lo hizo a través del sello La máquina de escribir.

"He empezado a tener la sensación de que, a lo largo de mi vida, no he sido más que un telegrafista, es decir un intermediario", confesó en alguno de sus libros Federico Campbell, y para Margo Glantz una de las ocupaciones favoritas del escritor fue ser una especie de transmisor, como "cuando en la década de los 80 decidió inventar una editorial, La máquina de escribir, donde publicaría los libros de los otros, de los que comenzaban a escribir y aún no eran famosos y de quienes probablemente nunca lo serían".

Pero también una oportunidad para reflexionar acerca de su humildad, reflejada en lo que Margo Glantz llamó como una "conciencia torturada de ser inexistente, se ser vocero apenas de los otros, de ser intermediario de otras voces, de no ocupar un sitio –el que se merece, se merecía y se merecerá- dentro de la literatura mexicana actual".

Al recordar a Federico Campbell, la escritora recordó distintos pasajes de su literatura, como las de La clave Morse, donde se encuentra una idea acerca de lo que sentía era su lugar en la literatura mexicana: "sentí hartazgo de las labores tan fugaces y transitorias del periodismo. Se me habían vuelto mecánicas y repetitivas, tenía la impresión de que otras personas hablaban a través de mí y de que yo no era alguien con voz propia".

Con la presencia de Carmen Gaitán, viuda de Federico Campbell, además de su hijo, Federico Campbell Peña, y escritores como Ignacio Solares, David Huerta, José María Espinasa o Víctor Manuel Mendiola, el homenaje a Federico Campbell se convirtió en un ejercicio de amistad, al grado de que la Sala Manuel M. Ponce apenas si resultó suficiente para albergar a familiares y amigos que acudieron a recordar al escritor.

En el acto, Juan Villoro se refirió a los diferentes intereses que definieron el trabajo periodístico y literario de Federico Campbell, y que le han dado un lugar muy especial en las letras mexicanas, como el incorporar a Tijuana al territorio de la literatura mexicana.

"Éste es el territorio de Federico Campbell, el territorio del que se entra y se sale, relacionada con muchas de las hibridizaciones que hizo en literatura; una de las más fecundas la relación entre lo real y lo fantástico, el periodismo y la literatura.

"Expandió el tema de Tijuana a la idea de península en la novela Transpeninsular, equiparando recorridos por la Península de Baja California y por la italiana: el mundo clásico italiano fue definitivo para Federico, sobre todo lo fue Sicilia, a partir de la literatura de Sciascia, pero también del tipo de vida que allí se estaba fraguando y que tantas semejanzas tiene con la vida mexicana."

Una evocación al escritor y periodista que, en el fondo, soñaba con ser telegrafista, el mismo oficio que desarrolló su padre durante muchas décadas, en el primer aniversario de su fallecimiento, precisamente un 15 de febrero.