Paz, Huerta y otros trazan el mito de Diego Rivera

Ayer fue inaugurada en Guanajuato una exposición dedicada al artista plástico, en la que se muestran sus facetas menos conocidas.
La maestra rural, 1932, litografía de la colección del Museo Casa Diego Rivera de Guanajuato.
La maestra rural, 1932, litografía de la colección del Museo Casa Diego Rivera de Guanajuato. (Bridgeman Images)

México

En "Digno Diego Rivera", el poeta Efraín Huerta escribió: "Porque cuando digo Diego, digo Digno. Digno de México, y México, digno de Diego. Ambos gigantes. México, con estatura de patria atropellada, de patria que quiere salvarse, de patria dolorida, de patria a la que le duele el genio. Diego Rivera, con estatura
de patriota de genio salvado, de genio amoroso, de genio al que le duele aquella patria".

El texto forma parte del libro Diego Rivera. Trazos del mito, coeditado por Artes México, la Dirección de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Fundación Organizados para Servir. La obra fue presentada ayer en el Museo Casa Diego Rivera de Guanajuato, como preámbulo a la inauguración de la exposición Homenaje al universal Diego Rivera de Guanajuato, impulsada por Organizados para Servir. Con obras de las colecciones de Marte R. Gómez, Dolores Olmedo y Juan Rafael Rivera Marín, la muestra se podrá ver hasta el 15 de marzo.

De acuerdo con Gabriela Olmos, subdirectora editorial de Artes de México, la exposición busca ir más allá del Diego Rivera que todos conocemos: "Antes de ser el gran muralista, tuvo una fase cubista muy interesante, pero también hizo paisaje y era un gran dibujante. Hay muchos otros Diegos que merecen la pena ser explorados", indica la editora.

Para el libro, que funciona como un catálogo de la muestra, se buscó una faceta novedosa, asegura Olmos en entrevista con MILENIO. "La idea era recuperar textos que nos permitieran mirar estos otros Diegos. Por ejemplo, incluimos una entrevista de Elena Poniatowska, una de las primeras que ella hizo en su vida, donde se le siente muy joven pero ya con la pluma que todos conocemos".

Se publica un texto de Ramón Gómez de la Serna, originalmente aparecido en la revista Sur, donde el autor de las Greguerías escribe sobre un retrato que Diego le hizo y al que, dice, quisiera parecerse. "El sentido del humor de Gómez de la Serna es lo que atrapa, porque es un retrato cubista, con toda la perspectiva dislocada —explica Olmos—. El autor dice que quisiera parecerse al cuadro cubista, porque van a pasar los años y, aunque tenga canas y arrugas, seguirá sintiéndose retratado".

Una entrevista a Octavio Paz, tomada del libro del poeta Los privilegios de la vista, habla críticamente sobre el pintor. Tiene su origen en una conversación que Paz sostuvo con la televisión francesa, en la que habla sobre los tres muralistas, aunque se cita exclusivamente el fragmento referente al pintor guanajuatense.

También hay un texto de Armando Olivares Carrillo, impulsor de la cultura en el estado natal del pintor, quien destaca la importancia de que Diego fuera guanajuatense. El ex director de la Universidad de Guanajuato, indica la editora, escribió que "si uno se sube al mirador donde está El Pípila y mira hacia abajo, se ven todos los caseríos perfectamente armados, como si fuera un cuadro cubista. En ese sentido,
afirma que no hay ciudad más cubista que Guanajuato".

Diego Rivera. Trazos del mito está ilustrado en buena parte con la obra de caballete del pintor, dice Olmos. "Por supuesto que van algunas de las piezas que se incluirán en la exposición, pero también hay muchos cuadros de su época europea. Cuando ves detenidamente su obra, encuentras muchos cruces estilísticos con otros pintores. Hay un momento en que su trazo se parece mucho al de Miguel Covarrubias y hay otro en el que, todo mundo lo sabe, aprende de George Braque o se acerca a Henri Matisse. Hay que quitarnos los ojos del muralismo, no porque no valga, sino porque a veces nos ciega para ver a los otros Diegos".

Veredas únicas

En Diego Rivera. Trazos del mito, además del ensayo y las memorias, hay entrevistas, un poema y hasta un corrido. El poema en prosa de Huerta fue realizado en 1956, cuando el artista cumplió 70 años, misma ocasión en que Andrés Henestrosa le hizo un corrido. Esta variedad, asegura Gabriela Olmos, "nos permite cubrir a un Diego menos conocido y muy vital. Lo hermoso es que se le ve como un personaje humano".

Cuando Elena Poniatowska le pregunta sobre las mujeres que ha amado, Diego resiste pero dice: "Si me pusiera a decirle nombres disgustaría a las nombradas... ¡y que nuestra madre de Guadalupe nos libere de tal cosa! En segundo, ganaría fama de presumido, pedante y rajón, y habría cerrado para mí las veredas únicas que me interesa recorrer en esta cochina vida".