'Un hombre ajeno', obra sobre la sensación de vacío

La obra es la historia de dos personajes venidos a menos, con una incapacidad de crear relaciones afectivas, y el encuentro de Tomás con su pasado.
El autor de la pieza con los actores que la interpretan.
El autor de la pieza con los actores que la interpretan. (Especial)

México

A partir de la máxima "Nada de lo humano me es ajeno", Alejandro Ricaño creó su más reciente obra: Un hombre ajeno, interpretada por José María Yazpik, Adrián Vázquez y Oswaldo Benavides. La pieza se presentará de viernes a domingo a partir del 21 de febrero y hasta el 20 de abril en la sala Chopin.

"Normalmente en las obras de teatro las anécdotas son fuertes y los personajes están subordinados a ellas. En este caso, sin embargo, la historia sirve como un estudio de trasfondo de las personas", dice Ricaño a MILENIO.

"Tomás, el personaje principal, es una persona a la que todo le es ajeno. Acaba de tener una ruptura amorosa. Decide irse a vivir a Nueva York, donde cree que puede permanecer anónimo. El día que cumple 40 años, como un último intento de experimentar el amor busca por internet a la niña que le gustaba en la primaria. Una vez que la encuentra regresa al país para reunirse con ella", explica.

La obra es la historia de dos personajes venidos a menos, con una incapacidad de crear relaciones afectivas, y el encuentro de Tomás con su pasado.

El director escribe por encargo: "Prácticamente todo lo que hago está comprometido con alguien. Un hombre ajeno, sin embargo, surgió de la sensación de vacío que me tocó a mí a los 30 años, en un momento donde todos nos empezamos a cuestionar si vamos a estar con alguien".

Ricaño busca romper con lo que venía haciendo porque había sido encasillado en las comedias esperanzadoras: "Quería hacer una obra que no tuviera el ritmo frenético que
caracteriza mis trabajos, ni comedias engolosinadas que terminan con una luz de esperanza, sino una donde se apague la luz y todos se quedan en silencio".