“Era un hombre muy agradable, bondadoso y de magnífico humor”

El hombre de 70 años recuerda a quien fuera director de Cemex, sus  chistes y conversaciones a lo largo de los años.
Atendió a varios empresarios.
Atendió a varios empresarios. (Leonel Rocha)

Monterrey

Héctor Quintana Gaxiola, uno de los dos peluqueros que por años atendió a Lorenzo Zambrano en la otrora Peluquería Waldorf, evoca el pasado y trae a la actualidad la figura del desaparecido empresario regiomontano.

A sus 70 años, 55 de ellos dedicado a cortar cabello, en un establecimiento de su propiedad que comparte con su hijo Ulises, describe, como si fuera ayer lo bondadoso y amable que era don Lorenzo.

“La Peluquería a la que me refiero, Waldorf, como el nombre de un hotel en Nueva York, se encontraba en el pasaje La Reinera, en la calle Parás a la altura de Morelos, a un lado de la desaparecida librería Iztaccihuatl, era muy popular”, nos dice Quintana Gaxiola.

Agrega que los mejores clientes eran los empresarios, entre los que recuerda, además del señor Zambrano a Eduardo A. Elizondo antes de ser gobernador y en funciones también los frecuentaba.

“¿Qué cómo era don Lorenzo, me pregunta?”... y advierte… “pues un hombre muy agradable, bromista, bondadoso y de magnífico humor”.

El otro peluquero que lo atendía, Edmundo Mundo González Alcorta, con quien cotorreaba mucho, pues era del mismo carácter, dicharacheros a cara cabal, recuerda.

Don Héctor dice que una gran virtud del señor Zambrano es que a pesar del poder económico no lo representaba, ni se le subía.

¿Cuánto costaba el corte de pelo?...

“24 pesos, más la propina, él nos pagaba con uno de 100 y dejaba el cambio de propina”, comenta.

Jugueteaba mucho, lo recuerda y dice que hasta los chistes de moda los contaba e intercambiaba con los demás asistentes, era otro muy diferente el Monterrey de principios de la década de los sesentas.

“Yo no soy regiomontano, nací y viví los primeros años en Chihuahua, en la sierra, pero al venirse mi familia para acá, me enamoré de la ciudad y aquí me quedé, desde los 15 años soy peluquero, hasta que Dios quiera”.

¿Alguna ocasión coincidieron el señor Zambrano y el ex gobernador Elizondo, quien a veces llevaba a sus hijos, Eduardo y Fernando?

“Claro, se llevaban bien, y cuando se mencionaba que Elizondo iba a ser candidato a gobernador, el señor Zambrano le preguntaba que cómo iba su proyecto para suceder a Eduardo Livas y desde luego los políticos no dicen nada…”.

¿Alguna recomendación le hizo el señor Zambrano?

“Pues que no aflojara el paso, que Nuevo León necesitaba a un gobernador con mayor perfil empresarial que político, porque la gente creía más en ellos que los que tienen la carrera política”, precisa.

Advierte el señor Quintana Gaxiola que una vez escuchó que cuando ya siendo rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León Elizondo le dijo, palabras más, palabras menos, que tuviera suerte, que se cuidara de los políticos porque eran muy traicioneros.

“Uno para la oreja cuando dos personajes hablan. Recuerdo que don Lorenzo dijo que Livas traía otros gallos para sucederlo, uno era el entonces senador, con apellido de calle Arteaga (Armando Arteaga Santoyo) y el otro era el papá del que fue presidente, Carlos Salinas de Gortari (Raúl Salinas Lozano, quien era secretario de Comercio)”, sostiene el peluquero.

Señala que después de que el negocio que atendía en el centro se fundó otro cerca de ahí, la Peluquería Waldorf Astoria, y en una de ellas laboraba, porque se acaba de jubilar, Hilda, quien es la que corta el cabello al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

Dice que pasó el tiempo y el señor Zambrano se hizo cargo de Cementos Mexicanos y que siempre lo recordaron pues fue un buen cliente que se ganó el afecto de todos.