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Sábado , 23.06.2018 / 19:03 Hoy

Historias de terror, en el gusto de los niños: Jorge Estrada

En sus historias, busca hacer historias entretenidas cuidando no atravesar el límite en el que cause un daño psicológico a los niños. 

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Pilar Ayala Talavera

Una fiesta de cumpleaños puede ser tan terrorífica como una visita al dentista en el fantástico mundo de los niños, quienes a menudo extreman situaciones cotidianas. Así son Los cuentos negros de Ofelia Vol. I (México, Ediciones Urano, 2016), libro de Jorge Estrada, quien en entrevista a MILENIO explicó su decisión por acercar el terror a los niños.

Aunque no es la primera vez que Estrada trabaja para un público infantil, con este libro comienza a explorar el terror dirigido a los niños. En los cuentos relatados por Ofelia, una curiosa niña oscura, se abarcan situaciones que pueden sucederle a cualquier infante.

¿Cuándo enfocaste tu trabajo creativo al público infantil?

Fue algo que se fue dando: por una parte siempre me gustaron los contenidos para niños y, además, mi trabajo de tesis para graduarme en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) era un poco fantástico e infantil. Para realizar el cortometraje necesitaba a una niña y me acerqué al Canal Once, donde me prestaron una carpeta con el contacto de varias niñas a las que podía hacerles casting.

Tiempo después me quedé a trabajar en el programa Bizbirije. Ahí trabajé cinco años como guionista y realizador.

Después comencé a escribir algunas cosas, y al principio me era más sencillo escribir para niños.

¿Cómo es trabajar para los niños?

Me agrada mucho. Los niños son difíciles, en realidad no es tan sencillo como algunos piensan. Mantenerlos entretenidos o enganchados en la lectura, si es el caso de un libro, implica un reto. Evitar que se distraigan te obliga a generar cuestiones humorísticas, imágenes y usar cualquier herramienta para sorprenderlos continuamente.

¿Cómo surgió la idea de escribir cuentos de terror para niños?

En el Canal Once nos pidieron proyectos nuevos para desarrollar y yo, que constantemente trabajaba con niños, les preguntaba: ¿qué les gusta? La respuesta era siempre el terror. Sin importar el género y desde Baja California hasta Quintana Roo, siempre me contestaban que les gusta.

Entonces el proyecto era que el presentador relatara un cuento por capítulo, y así fue como nació Ofelia. Yo quería que la presentadora fuera una niña, pero en Canal Once finalmente no se llevó a cabo y desde entonces he afinado el concepto y he creado nuevas historias.

Después nos acercamos a muchas cadenas de televisión, las cuales siempre mostraron interés porque consideran que el proyecto es novedoso. Incluso estuvimos muy cerca de que se hiciera el programa de televisión cuando Manuel Carames, director de la película Por mis bigotes, de la cual escribí el guión, me preguntó si tenía otro proyecto. Le llevé a Ofelia y le gustó mucho; con él hice un casting para encontrarla y grabamos el capítulo piloto. Pero hasta el momento no tenemos la certeza de que se haga en televisión.

Entonces yo, un poco cansado de presentar y vender el proyecto, regresé a lo mío, que es escribir, y adapté el guión a cuentos, que es lo que contiene el libro.

¿Cómo recolectaste las historias que relata Ofelia?

Salí de Canal Once en el 2006; entonces tengo más de 12 años en el proyecto. Aunque no dedico mi tiempo completo a Ofelia, sí voy juntando historias, ideas que muchas veces se convierten en cuentos. Pero a lo largo de tanto tiempo vas encontrando un tono. A mí me interesa no generar un daño psicológico en los niños. No quiero hacer esas películas para adultos pero en pequeño, como si fuera “El resplandorcito”, sino quiero abarcar temáticas inmediatas a su realidad.

¿Fue necesario fijar un límite para evitar daños psicológicos?

Sí, yo me impongo un límite porque de pronto sí se me ocurren historias que podrían hacer daño, pero simplemente decido no irme por ese camino.

Me interesa que sean historias entretenidas, pero hay ciertos límites que no me interesa atravesar. No quiero causar daños psicológicos a los niños, ni que no quieran volver a leer un libro. En realidad en los cuentos no hay sangre, asesinatos o violencia sino que son emocionantes.

¿Te propusiste transmitir enseñanzas a los niños?

Muchas veces, cuando nos acercamos a las televisoras, nos decían: “Sí nos interesa, pero necesitamos que haya una moraleja para los niños”. Entonces algunas de las historias las escribí pensando en eso, pero en otras no. Yo creo que lo que importa, por ser fiel al género del terror, es que el final sea sorprendente y no siempre bueno ni siempre malo. Hay seis historias aquí y unas tienen final feliz y otras no, pero creo que es parte del atractivo para alguien que se acerca por primera vez al libro que no sepa con qué se va a encontrar. Si ya sabe que todas las historias van a tener un final feliz, entonces ya solo espera a ver cómo llega, y a veces es de forma muy forzada, pero sucede lo mismo con finales no felices. Si es propósito del autor hacer siempre historias con finales no felices entonces se vuelve rutinario y muy predecible.

¿Cómo seleccionaron el estilo de las ilustraciones?

Se tomó la decisión no caer en la habitual ilustración tierna, pero tampoco queríamos el tipo de violencia extrema de un libro de terror para adultos. Entonces buscamos integrar imágenes sugerentes.

El fin era ofrecerles algo misterioso: Ofelia nunca aparece ilustrada en el libro con el propósito de que cada quien la imagine a su gusto.

¿Qué aceptación ha tenido Los cuentos negros de Ofelia Vol. I?

Muy buena por parte de los niños, y fue por eso que decidí, con la editorial, hacer un esfuerzo mayor por la difusión del libro, porque hay un potencial incluso comercial en el proyecto.

A los niños les encanta y no hay muchas propuestas de terror para ellos, por eso fue que decidimos darlo a conocer para que más gente sepa que existe. Ya van varios papás que nos dicen que disfrutaron mucho el libro.

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