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Lunes , 10.12.2018 / 10:23 Hoy

Hilar cabos

Destacaremos (sí) la destreza de su autor para ubicarnos en el México y la ciudad de nuestros días. Escenarios donde, se advierte, “la cultura es un trapo que solo sirve para limpiar las sinvergüenzadas de los políticos”.

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Cuando alguno de los santones del gremio literario muere, agárrense todos, algo muy gordo puede acontecer. Premisa de la que parte la nueva invención novelesca del mexicano Luis Arturo Ramos (1947), quien en De puño y letra no escatimó en revelar perfiles, prácticas y ambientes de nuestra república letrada. Apoyado en la trama detectivesca y en esa facilidad suya para perfilar personajes verosímiles en apenas unas cuantas líneas, el autor entrega ahora una apetitosa novela que pronto nos atrapa y, rápido también, nos lleva a hilar cabos y a ratificar cuánto de cierto tienen mentiras como las maquinadas desde la literatura. Con lo que a De puño y letra propongo considerarla ya la novela mexicana más “literaria” de los años recientes.

No detallaremos aquí los enigmas de esta nueva novela de Ramos (autor de Violeta-Perú, ¿recuerdan?, de un muy atrás 1979). Destacaremos (sí) la destreza de su autor para ubicarnos en el México y la ciudad de nuestros días. Escenarios donde, se advierte, “la cultura es un trapo que solo sirve para limpiar las sinvergüenzadas de los políticos”. La residencia también de un tal Bayardo Arizpe, “detective privado, oscuro poeta y coleccionista de primeras ediciones”, al que se le encomienda la no sencilla tarea de indagar sobre el robo de un manuscrito inédito, autoría del recientemente muerto Orlando Pascacio, “laureado con las más altas distinciones a que puede aspirar un poeta”.

Será siempre en “la ciudad signada por los microclimas”, donde el lector indague entre el círculo más cercano al poeta muerto sobre el posible hallazgo de ese original que supone una serie de ensayos donde se razona la conformación del parnaso literario mexicano. Una lista de nombres, “canonizada por la simple rúbrica del autor”, en la que todos desearían estar; amén de que esos mismos todos harían cualquier cosa por no dejar de estar. “Algo así como una estrofa desconocida del Himno Nacional”.

En ritmos narrativos que acompañan los de la vida citadina, “las caminatas vuelven humildes a quienes las emprenden”, las búsquedas de Bayardo Arizpe nos llevan al redescubrimiento del codiciado texto, “en verdad un canon”, el cual ha sido objeto de una manipulación posterior producto de “la envidia, la simple y llana envidia, tan literaturizada a lo largo de los tiempos”.

Muchas imágenes permanecerán en el lector de De puño y letra (la misma Cal y Arena tiene en su catálogo Ricochet o los derechos de autor y Mickey y sus amigos). La de su vibrante personaje Bayardo Arizpe: el de “la temperatura de quien pronto podrá tramitar su credencial del Insen y mostrarla sin recato cuando el descuento valiera la pena”, entre más.

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