“Nos hereda la victoria de una vida admirable”: De Tavira

Dio “un invaluable valor al idioma, a la creación literaria y periodística”, aseveró Rafael Tovar y de Teresa en el Palacio de Bellas Artes.
La familia y las autoridades culturales del país acompañan los restos del periodista fallecido ayer.
La familia y las autoridades culturales del país acompañan los restos del periodista fallecido ayer. (Octavio Hoyos)

México

Una fotografía de Vicente Leñero, hecha por Rogelio Cuéllar, en la que el escritor se encuentra en su biblioteca, puesta sobre un telón negro, vigilaba la urna que contenía sus cenizas.

A unos metros, el rostro de Octavio Paz acompañaba la despedida que ayer se le hizo en el Palacio de Bellas Artes al autor de Los albañiles.

El lugar —adornado con una alfombra roja y coronas de flores— sirvió para reunir lo mismo a estudiantes de primer y tercer semestres de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, que a dramaturgos, cineastas, escritores y periodistas que acudieron para decirle adiós al amigo y al maestro.

Luis de Tavira, Ignacio Solares, José Solé, Víctor Ugalde, Humberto Musacchio y Alberto Lomnitz, entre otros, se presentaron en el recinto. Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública; Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta, y María Cristina García Cepeda, directora del INBA, encabezaron el acto protocolario.

De Tavira, director de la Compañía Nacional de Teatro, dijo que de la pena que representa la muerte de Vicente Leñero también brota el gozo: “Nos hereda la victoria de una vida admirable, porque en Leñero México tiene a un campeón de la libertad y la verdad. Descubrir la verdad, hallarla y exponerla fue la pasión que tramó la congruencia de su obra.

“La libertad siempre fue su camino: libertad como rigor, expresión, creación; la libertad fue su camino para enfrentar la censura, la violencia del autoritarismo, las mordazas y los embates de la corrupción. Vicente Leñero, el periodista, el que supo elevar el oficio a la altura del arte, caminó siempre junto a los defensores de la libertad”, comentó.

Estela Leñero, hija del escritor, comentó que fue su maestro, colega, amigo: “Con él aprendí a escribir teatro, aunque después me dijo que eso ya lo traía. Como uno de sus principios tenía la libertad de expresarse”.

Entre sus pendientes deja un libro que elaboró junto a Felipe Garrido, donde cuenta algunas de sus experiencias de cuando era joven, explicó la también dramaturga, al tiempo que aseguró que es probable que también se publique otro tomo de El libro rojo.

Tovar y de Teresa expresó que Leñero construyó una obra definida por la tenacidad. Más de una vez se le recuerda apartándose de la literatura luego de romper borradores e iniciar, en una que otra ocasión, la ardua tarea de llenar la página en blanco.

“Con ese ejemplo nos dio una lección de disciplina, de exigencia personal y determinación a la que debemos páginas que quedan en la historia de la literatura española. Una voluntad, al final, de no renunciar a su verdadera vocación”, agregó el funcionario.

Dedicado inicialmente al periodismo, amplió luego la paleta de su escritura hacia la ficción. Es indudable que las décadas que destinó sus esfuerzos a la búsqueda de la verdad periodística, le dieron los elementos para crear una obra que se alimenta del rigor del investigador y de la autenticidad de la vida de sus personajes y situaciones. Ese círculo se amplió hacia el teatro, el guión cinematográfico, el testimonio y la crónica, hasta que practicó la narrativa en todas sus formas posibles, destacó.

“En Vicente Leñero se juntaron muchos escritores, y la suma de todo ello deja un invaluable valor al idioma, a la creación literaria y periodística que pervivirá por muchísimos años”, dijo.

Ignacio Solares, director de la Revista de la Universidad, donde Leñero tenía una columna mensual, expresó: “Los textos que hizo para nosotros servirán para un libro maravilloso. Había gente que me decía que compraba la  revista nada más para leer a Leñero. Vicente siempre estará con nosotros como maestro, amigo, guía y un cristiano que supo serlo”, recordó.

Musacchio dijo que Leñero fue capaz de develar hechos que disgustaban al gobierno. Sus reportajes son una enseñanza para estudiantes y para quienes tienen muchos años de ejercicio.

“Vicente fue un periodista de excepción. Compañero inseparable de Julio Scherer, leal hasta el final con él; la lealtad en México es una virtud poco frecuente”, puntualizó.

Claves

Asistentes

- En el homenaje a Vicente Leñero se dieron cita desde lectores que gritaban “¡Vicente vive, Proceso sigue!”, hasta una persona envuelta en una pancarta que exigía la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

- Estudiantes de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García llegaron muy temprano acompañados de ramos de flores blancas. Aunque al principio se les impidió el ingreso, la seguridad del Palacio de Bellas Artes terminó diciéndoles que se formaran.

- Público y periodistas que asistieron al lugar no podían detenerse frente a la urna del escritor. El equipo de seguridad le pedía a cada persona que no se detuviera para que todos pudieran pasar.