Víctimas del idioma, un fenómeno común

Hendaya (Océano), de Marcos Eymar, cuenta la historia de un español al que se le negó la lengua materna.

México

Los casos en los que a una persona se le reprime hablar su lengua materna son más comunes de lo que pareciera. "Es un fenómeno bastante común", dijo Marcos Eymar (1979), a quien la experiencia como migrante y habitual pasajero de trenes, ayudó a escribir Hendaya, novela editada por Oceáno.

El personaje Jacques Munoz —sí, sin la peculiar ñ del español— es un hombre que aprende a hablar su lengua materna, el español, a los 45 años de edad. "Como si volviera a la infancia... Es una víctima del idioma". Su "obsesión por el origen" lo lleva de regreso a España, del que fue arrancado por su propia madre. "Su presente es la búsqueda obsesiva de ese pasado", dijo.

Al llegar a su país natal, sus problemas se mezclan con sus problemas gramaticales. "No sabe bien dónde se sitúa la frontera entre presente y pasado... no sabe cuándo utilizar amé o he amado". Busca su patria, cruzar la frontera que el mismo lleva dentro. "Su patria es la frontera", dijo.

El personaje principal de esta historia busca la verdad. Pero hay que ser muy precavido cuando de la palabra se habla. "La verdad está mediatizada por el idioma... hay que mantener una distancia crítica... ser muy consciente de las trampas" que nos puede tender cuando intentamos expresarnos. 

"Cioran decía que el inconveniente de ser un extranjero y escribir en francés es que uno no tiene derecho a cometer ningún error"


Hendaya —por la que el escritor madrileño ganó el Premio Vargas Llosa de Novela en 2012— describe un caso atípico, donde la madre, "en lugar de transmitir la lengua, actúa como una barrera que la esconde". Munoz quiere cruzar la frontera, encontrar su lugar. Descubre que la frontera la lleva dentro, que "la frontera es, en cierto sentido, su patria".

"LA LENGUA COMO MADRE"

El concepto de lengua materna "transmite la idea de algo orgánico". El también crítico literario recuerda que "en latín se decía lengua paterna", fue hasta la Edad Media cuando se desarrolló "la idea de la maternidad de la lengua". Una concepción que crea "una relación inconsciente entre la lengua y la madre... Como si la lengua nos fuera transmitida por la madre a través de su mismo cuerpo". Aunque, claro, esto no es una regla general.

Por ejemplo: Vladimir Nabokov, Joseph Conrad, Emil Cioran, Eugène Ionesco, y otros tantos surrealistas, recuerda Eymar, adoptaron —y escribieron en— una lengua distinta a la materna. La mayoría de estos escritores sentían "un respeto inmenso por el idioma con el que van a escribir... Cioran decía que el inconveniente de ser un extranjero y escribir en francés es que uno no tiene derecho a cometer ningún error", dijo.

El fenómeno de los escritores que adoptan un idioma le interesa bastante al profesor de la francesa Universidad de Orléans; su tesis doctoral versó sobre el tema. Lo que no le "interesa tanto" es escribir en francés, sólo literatura académica; "es una frontera" que todavía no se atreve a cruzar. Lo que sí quiere es "incorporar el francés al español o por lo menos crear un español literario que tenga influencia del francés", dijo.

¿Si tu novela fuera un animal, cómo sería?

Una especie de pájaro migrador de dos cabezas —"el desdoblamiento es muy importante en toda la novela"—. Color negro.

CURIOSIDADES TÉCNICAS

  • El título del libro, Hendaya, es el nombre de una localidad francesa ubicada en el límite entre Francia y España.
  • El apellido Eymar es de origen francés. Entonces, escribir este libro fue para el autor "como si volviera a Francia después de varios siglos", dijo.
  • Tardó 3 años en escribir el libro. Con intervalos de trabajo muy irregulares.