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Lunes , 15.10.2018 / 21:14 Hoy

Hacer pausa y bailar fuera del tiempo

La bailarina Sara Ovalle y el pintor y grabador capitalino Miguel Canseco, guardan una profunda relación entre sus expresiones artísticas y las creencias religiosas con las que fueron educados.

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Con 15 años danzando, Sara Ovalle ahora es una destacada maestra de composición coreográfica, en la licenciatura para Danza Contemporánea.

De figura diminuta pero exquisita, la ejecutante se desliza por la superficie de la duela, para luego sorprender haciendo piruetas en el aire.

Alejada del status que podría encontrar en la docencia, con sencillez afirma que la enseñanza es un mecanismo por el cual, de manera permanente aprende, pues la cercanía con sus alumnos la obliga a estudiar y revisar constantemente los contenidos de su materia, siendo una oportunidad doble.

Y en el terreno de la fe, se ha convertido en una exploradora que consciente de la vida moderna, pretende hacer una pausa y bailar fuera del tiempo.

"Sí crecí en medio de una tradición de semana santa, con la cuaresma, de ir a los oficios porque además en la escuela era algo obligatorio.

"Ahora me gusta mucho el reflexionar y el tomar estos tiempos para interiorizar. Más que ir de vacaciones y asumir una forma de diversión, me gusta este tiempo para hacer un recuento y revisar para dónde va la vida o qué está pasando con el camino del proceso creativo", explicó.

Desconectada de la forma teísta y del cristianismo, esta bailarina ahora estudia doctrinas orientales enfocadas al budismo.[OBJECT]

Esto le ha permitido abolir la idea de la culpa, el castigo eterno y revisar las causas de sus actos, lo que le ha ayudado a crecer en una relación de armonía.

"Este tiempo me gusta para guardarme en la casa, para tratar de leer un poco y revisar lo que sigue, porque muchas veces continuamos en el tren del acelere, el seguir trabajando, seguir entrenando, componiendo y pocas veces nos tomamos un tiempo para hacer una revisión", detalló.

Al tener una pausa en la compañía de danza Mezquite, los bailarines, solos o en colectivo, aprovechan para estar en contacto con la naturaleza y tomar inspiración de otras fuentes. De lo contrario, el proceso creativo se vicia.

"El ver otras personas, otros paisajes y el respirar otro aire nos refresca y nos da nuevas perspectivas sobre para dónde continúa la vida".

"Nos vamos al río, a nadar, los compañeros y a mí especialmente, nos gustan mucho los pueblitos donde no hay tecnología y no estás preso del internet ni de las redes sociales".

"Yo utilizo esta pausa como un momento fuera del tiempo en donde no estás preocupado por llegar temprano ni por otra obligación".

"Entonces siempre es un respiro porque te permite conocer gente nueva, escuchar música nueva, sacar los pendientes de lectura que hay y en realidad es un tiempo que se va rapidísimo".

El hallazgo con la danza no fue fortuito para Sara, pues de niña tomó clases. Sin embargo aseguró que exploró también las artes plásticas sin asumir de lleno una decisión.

Y fue en ese momento que, como cruz de encuentro, su vida se encontró con la del maestro Jaime Hinojosa, quien mostró el primer plan de estudios para los bailarines en La Laguna. Se trataba de un diplomado.

"Pensé en entrar un año mientras decidía, terminaba la prepa y veía que estudiaba si eran artes plásticas o arqueología".

Los símbolos iconográficos en la plástica

El pintor y grabador capitalino Miguel Canseco arribó a la Comarca Lagunera al iniciar el siglo con los punzones en la mano y la voluntad de surcar una ruta hacia la profesionalización.

Si bien ya existían maestros empeñados como hebreos, con sed en el desierto para dar cabida a la gráfica dentro del discurso visual lagunero, fue a través del taller El Chanate que se visibilizan con claridad los intereses de los artistas.

Al intentar localizarlo para realizarle una entrevista y explorar el espacio íntimo de sus creencias, confesó estar en la ciudad de Querétaro.

"No soy católico en el sentido estricto de la palabra, pero valoro la emoción expresada en las imágenes litúrgicas. Aunque la ciencia revela gradualmente los secretos del universo, sería presuntuoso decir que lo sabemos todo".

"Seguimos rodeados de profundos misterios, comenzando por los que plantean nuestras propias emociones. Diego Rivera decía 'Soy ateo pero guadalupano'".

"Esa frase es muy acertada, porque plantea libertad de pensamiento y al mismo tiempo reverencia por un símbolo colectivo que define a una cultura".

"El Cristo Crucificado, la Última Cena, la resurrección de Lázaro, pueden ser interpretadas de modo literal. Pero eso no me interesa".

"La lectura metafórica de estos episodios sí me apasiona y los comprendo como mitos poéticos planteados por hombres que hace 2 mil años trataban de descifrar los enigmas de la muerte y del amor".[OBJECT]

"Ellos sufrían, trabajaban, soñaban tanto como nosotros. Y eso los hace nuestros contemporáneos.

"Para expresar estos miedos y esperanzas, la comunicación verbal suele ser insuficiente y las imágenes son un medio ideal."

"¿Cómo podríamos explicar el arte occidental sin la Iglesia Católica? Aún las imágenes iconoclastas tienen su mística".

"¿Mi santo devocional? San Cristóbal, el gigante que cruza un río, cargando en su hombro al niño Jesús".

"Para mí es el adulto que cruza por el río revuelto de la vida tratando de preservar su inocencia.

"La vida sin símbolos sería mecánica y sin esperanza. Y sin ellos, no tendría ninguna fuente que me invitara a seguir dibujando o pintando las cosas que con palabras no podría explicar".

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