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Domingo , 21.10.2018 / 16:52 Hoy

Hacer jazz y no morir en el intento


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A pocos días de terminar el mes de junio que recién pasó, Michael J. Agovino publicó en el magazín semanal neoyorquino 'The Village Voice' un reportaje sobre las peripecias de una joven jazzista en la ciudad, que desde hace 12 años, ha sido el epicentro del jazz: Nueva York.

Durante 3 años, el reportero estuvo pegado a la bajista Linda Oh, de 31 años. En este trabajo, al que tituló "Almost famous" (Casi famosa), J. Agovino siguió y redactó a Oh a fin de mostrar dificultades que viven lo mismo en ella que muchos otros jóvenes jazzistas que se desenvuelven en la escena de Nueva York: sus precariedades económicas y la competencia musical en este monstruo, donde fácilmente puedes entrar a un club de jazz y escuchar a Pharoah Sanders aporrear el saxofón.[OBJECT]

Esto tendría que ser señal de alarma para los jóvenes jazzistas (o aspirantes a serlo) mexicanos.

Si el panorama en Nueva York para los de su calibre se presta más bien complicado, ¿qué espera a los mexicanos que persiguen la misma meta, en un país en el que el apoyo en estos rubros es escaso por no decir inexistente, en el que una buena parte de la población sigue pensando que el jazz es música compleja que sólo pueden oír los que saben y los que saben son pocos y los que aseguran esto son el resto? ¿Qué camino es el propicio para seguir, en México, para tocar jazz y no morir en el intento?

Los primeros días de julio el clarinetista y saxofonista alto, Paquito D' Rivera, visitó México para participar en la apertura de temporada de verano 2016 de la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM).

En este contexto el cubano, de entrada, reconoció sin dudarlo que el país ha dado músicos de indudable calidad, pero también aseguró que en el marco en el que se desenvuelven no es suficiente tener talento, sino buenas relaciones.

Aunque esto no es nada nuevo pues en el país, en términos generales, el talento no importa, casi siempre basta con estar bien relacionado.

Otro de los jazzistas que estuvo de visita fue el trompetista Greg Gisbert, quien llegó a Torreón como parte del festival New York Jazz All Stars 2016.

Él es de Mobile, Alabama, pero ha vivido en Nueva York los últimos 30 años de su vida. A provecho de su visita, el tompetista echó mano de su experiencia y lanzó algunos consejos tomando como referencia la situación en la que se encuentran los neoyorkinos, quienes están parados, lejos, muy muy lejos, en un lugar que se presta para desarrollarse en el jazz.

"Yo solía ser una persona joven en el jazz (...) pero ahora para que una persona joven incursione en el jazz creo que deben tener grandes sueños pero que pueda hacer suceder".

"Mi recomendación para los jóvenes que quieren incursionar en el jazz en Nueva York, o en México o en California o en Sudamérica o en Japón, es que todo es sobre lo que llamamos en América el 'pasillo largo', es sobre la distancia, es sobre recorrer ese maratón, digamos, hacerlo sin miedo".

[OBJECT]Y agregó: "Algunas personas tienen éxito de inmediato, (ante esto) mi sugerencia es que aprendan a tocar la música de otras personas, aprendan a leer música, que aprendan muchos estilos de música porque tú no puedes tocar solamente tu música, porque la gente quiere tocar solamente su música pero algunas veces tienes que saber cómo tocar música de circo, de televisión, de mariachi o lo que sea".

En ese sentido Gisbert reconoce que será el talento y la constancia lo que ayudará a los jóvenes a hacer jazz y a no morir en el intento, a contrapunto de lo que sugiere D'Rivera, que es encontrar buenas relaciones. ¿Es mejor el talento o la palanca?

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