No me gusta la historia novelada: Antonia Fraser

La autora de biografías sobre figuras como María Antonieta, Carlos II, Cromwell y otros habla sobre su atracción hacia los personajes históricos.
La escritora comentó ayer con Enrique Krauze sobre el arte de la biografía en el Club de Industriales.
La escritora comentó ayer con Enrique Krauze sobre el arte de la biografía en el Club de Industriales. (Xavier Quirarte)

México

La sonrisa y el buen humor de Antonia Fraser denotan plenitud. La historiadora y novelista ha pasado gran parte de su existencia entre la realeza. En espléndidas biografías ha entregado su vida a soberanos como María, reina de Escocia; María Antonieta, la reina consorte de Francia; Carlos II de Inglaterra y todas las esposas de Enrique VIII, por citar algunos. En el sentido literal es una Dama: sus padres fueron el conde y la condesa de Longford.

Ha recibido distinciones como el Premio James Tait Black Memorial por su obra María, reina de Escocia, y el Premio Literario Enid McLeod por María Antonieta. En 2011 fue nombrada Dama Comandante de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura.

En una charla con Enrique Krauze, realizada ayer en el Club de Industriales, lady Antonia, como también se le conoce, charló sobre sus memorias, próximas a publicarse, además de celebrar una reunión familiar a la que asistieron sus seis hijos y sus esposas.

“¿Por qué la historia?”, le preguntamos a la también autora de novelas de misterio, editora, alguna vez presidenta del PEN inglés y viuda del dramaturgo Harold Pinter. Con gesto de picardía, Fraser responde: “Una vez que te ha picado el mosco, ya no hay remedio. A mí me picó el mosco de la historia cuando era niña. Era una niña lectora precoz, y cuando tenía como cuatro años alguien me dio un libro de cuentos sobre historia y pensé: ‘Yo quiero hacer esto’. Era la historia de Irlanda”.

¿Qué importancia tiene en su vida “María, reina de Escocia”, que celebra 45 años y fue un éxito inmediato?

¡Dios, cómo pasa el tiempo! Era una desconocida, así que fue muy emocionante. Mi siguiente libro fue sobre Oliver Cromwell, aunque algunas veces la gente me comenta en la radio que solo escribo sobre reinas. Y yo respondo: “Si piensan que Cromwell es una reina… o Carlos II…” (risas). La realeza proporciona historias emocionantes, pero no creo que me gustaría escribir sobre la reina actual, aunque la admiro, por supuesto.

¿Resultó más difícil escribir sobre usted que sobre grandes personajes?

Todo tiene que ver con la niña y la jovencita que se encuentra con la historia. Me encantó escribir mis memorias porque yo fui la investigación, no tuve que ir a consultar libros. Por fortuna tengo buena memoria, y entre más escribía, más recordaba, además de que guardo pequeños diarios. Y además tengo todas las cartas que me mandó mi madre cuando estaba en el internado y que guardé en orden.

Se dice que en los libros los personajes de ficción toman vida propia. ¿En su caso ocurre algo parecido en las obras históricas?

No, es diferente. Mi esposo, Harold Pinter, siempre decía que sus personajes llegaban a su mente e insistían en hacer esto y lo otro... Para mí la historia no es así. No me gusta la historia novelada porque respeto la historia, y pienso que no está bien hacer este tipo de cosas.

Muchos recuerdos debe tener sobre su esposo, incluso escribió un libro (“Must You Go? My Life With Harold Pinter”)…

Lo veo todo el tiempo, está frente a mí todo el tiempo… El año pasado Daniel Craig hizo su obra Traicionada en Broadway, y me encantó. ¡Daniel Craig era un gran actor antes de ser James Bond! (risas). Siempre hay obras de Harold en todo el mundo; la última que vi fue Cenizas sobre cenizas, en francés, con Carole Bouquet.

¿Qué le atrae de escribir novelas de misterio, que algunos consideran un género menor?

Es divertido hacerlo. Me gusta escribir sobre un convento y una novicia vestida de negro que se ve fantasmal (risas). Creo que es un género. La gente discute sobre ello, dice que no es ficción seria. Yo no lo veo así: creo que la novela de misterio es muy distinguida y hay grandes libros que son gran ficción. A mí me gustan P. D. James y Ruth Rendell, que creo que es muy inglesa, y estadunidenses como C. J. Sansom. Ian Fleming es más que crimen y misterio: es aventura, pero por supuesto lo he leído.

MARÍA ANTONIETA FUNCIONA A RITMO DE ROCK

La biografía de María Antonieta significó un cambio para Antonia Fraser al escribir sobre otra lengua y otra cultura. Además, Sofia Coppola la llevó al cine con gran éxito. La escritora dice que se llevaron muy bien “desde la primera vez que nos vimos. Le dije: ‘Ya hice el libro; si quieres saber algo, léelo y haz tu película. No vas a tener ninguna dificultad’”.

Después de la charla, sigue la anécdota, “mi agente me dijo que Sofia se iba al Oriente para hacer una película, y que al regresar haría María Antonieta”. Yo pensé: “Ni caso, es solo una excusa”. Resulta que era Perdidos en Tokio, una cinta maravillosa.

La mayoría de mis comentarios fueron sobre pequeños detalles, como una escena donde el embajador sale a decirle adiós a ella; pienso que el personaje no fue suficientemente respetuoso, hacía demasiadas caravanas y yo quería que ella expresara eso. Pero dijo que no podía, que debía hacerlo de una manera moderna. Y eso fue interesante. Cuando le pregunté al director musical qué música iba a tener, él me respondió: rock and roll. Yo pensé que era un chiste. Después hicieron una exhibición especial para mí en un hotel en Londres, y cuando escuché la música pensé: ‘¡Dios mío!’. Pero luego me gustó. Eso era parte de lo que Sofia quería hacer y yo lo respeté”.