Guillermo Samperio, las enseñanzas del cuento

El escritor capitalino, premio Casa de las Américas y maestro de generaciones, consideraba que “se trata de un género sumamente difícil, complejo”.
“En un libro de cuentos el lector, comprador, va a hallar muchas enseñanzas en un solo volumen”, decía.
“En un libro de cuentos el lector, comprador, va a hallar muchas enseñanzas en un solo volumen”, decía. (Javier García)

México

Cuando comenzaba en la escritura, Guillermo Samperio estaba interesado en la poesía, un camino que siguió durante varios años; pero cuando se encontró con el cuento, el género se convirtió no solo en una herramienta de escritura literaria, sino en una forma de vida: la brevedad como el mejor camino para contar sus historias, pues al final de lo que se trataba era de escribir.

Así se convirtió en uno de los cuentistas más reconocidos en la actualidad y también en un personaje que parecía salir de alguno de sus relatos: la madrugada de ayer, a los 68 años de edad, Guillermo Samperio falleció.

“La brevedad se me da naturalmente; yo no quiero decir que hago un gran esfuerzo. Eso sí, de muy joven leí mucho cuento; no solo leí sino estudié a los grandes cuentistas, desde Gógol, pasando por Borges, hasta Oliverio Girondo y un montón de latinoamericanos. Tenía yo mis fichas técnicas de tal situación: cómo escribir sin comas, cómo manejar el tiempo… Estudié bien el género y me puse a escribir”, confesó alguna vez el autor de títulos como Gente de la ciudadSueños de escarabajo. Antología de cuentos e Historia de un vestido negro.

Samperio (Ciudad de México, 1948) fue guionista y productor de programas radiofónicos como La literatura hoy, de Radio Educación, y Noticiero Cultural, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), además de editor en el sello El Tucán de Virginia. También fue subdirector de la Comisión de Publicaciones del Consejo del Sistema Nacional de Educación Tecnológica de la SEP y director de Literatura del INBA.

“La novela vende, ¿no? Ya las editoriales grandes lograron colocar a la novela como un género que debe leerse, aunque también publican cuento, como Alfaguara, que me publicó en su momento, después de lo que hizo el Fondo agarraron todos los libros en una antología”.

El escritor se sabía un tanto privilegiado en su relación con las editoriales, no solo las del ámbito público, porque la mayoría de los cuentistas se enfrentan con el problema de la resistencia de las editoriales a publicarles sus libros cuando “se trata de un género sumamente difícil, complejo.

“Las ventajas que le veo a un libro de cuentos —para que lo piensen las editoriales— es que trae 25 historias, y cada con una enseñanza humana para el lector, mientras que en una novela se tiene que aventar 30 páginas para encontrar la enseñanza.

“No digo que esté mal. Lo interesante de la novela es cómo va construyendo la novela el escritor; pero en un libro de cuentos el lector, comprador, va a hallar muchas enseñanzas en un solo volumen”.

PERCEPCIÓN DEL MUNDO

Samperio recibió diversos premios a lo largo de su vida, entre ellos el Casa de las Américas, en 1977, por uno de sus libros emblemáticos, Miedo ambiente; elInstituto Cervantes de París, dentro del Concurso Juan Rulfo 2000, de Francia, con el cuento “¿Mentirme?”, y en 2010 el Letterario Nazionale di Calabria e Basilicata al mejor libro de un autor extranjero por su obra La Gioconda en bicicletta.

“Si como en un psicoanálisis alguien me preguntara cuáles son los epítetos que definen a la narrativa de Guillermo Samperio”, escribía Hernán Lara Zavala en la nota introductoria del Material de Lectura, publicado por la UNAM y dedicado al cuentista, “mi respuesta sería tal vez previsible pero sin duda contundente: lo extraño, lo extraordinario y lo humorístico. Sus cuentos pueden ser breves o extensos, realistas o fantásticos, paródicos o dramáticos, pero en todos priva una manera inimitable de percibir el mundo”.

Un ejemplo de lo anterior se puede hallar en un fragmento del cuento “El hijo de Pito Pérez: el filósofo Grotález”:

Yo sólo quiero exponer y que me escuchen explicó una de las primeras veces y si en la exposición lastimo y critico, oír, ver y callar, quien del mundo desea gozar, pues si pudiésemos comprender las agonías que se arrastran en torno nuestro (esas vidas que son muertes ocultas), nece­sitaríamos tantos corazones como muertes hay que sufren. Bástenos el luto que llevamos por nosotros mismos.

Su muerte, debida a un paro cardiorrespiratorio, se convirtió en tendencia dentro de Twitter; en su cuenta, la directora del INBA, María Cristina García Cepeda, escribió: “Me uno a la pena de la comunidad literaria y de la familia de Guillermo Samperio. Perdemos a un cuentista original y amigo entrañable”, aunque también lo han recordado escritores e instituciones como la Secretaría de Cultura y el Fondo de Cultura Económica.

Lúdico, irreverente, Guillóm —como le gustaba que le dijeran— se convirtió en maestro de varias generaciones de escritores, en gran parte debido a los talleres que ofrecía en su casa de la colonia Narvarte, al sur de la Ciudad de México.