El legado de Guillermina Bravo, descuidado

El bailarín Orlando Scheker pide rescatar su obra al comentar un libro de testimonios sobre la bailarina y coreógrafa
"Lo que me preocupa realmente es el descuido en el que se encuentra el legado de Guillermina", dice el bailarín.
"Lo que me preocupa realmente es el descuido en el que se encuentra el legado de Guillermina", dice el bailarín. (Héctor Téllez)

Ciudad de México

La figura de la bailarina y coreógrafa Guillermina Bravo (1920-2013) ha sido polémica después de muerta. Hace un poco más de un año, las autoridades culturales mexicanas planearon hacerle un homenaje nacional durante tres días con una puesta en escena, un documental, la presentación de un libro y un coversatorio, en el que participarían algunas figuras de la danza cercana a ella.

Sin embargo por problemas de presupuesto, el Palacio de Bellas Artes no pudo realizarle a la máxima figura de la danza en México el reconocimiento en días consecutivos, ya que se juntaba con el 80 aniversario de ese recinto, y se decidió, junto a instancias como el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón (Cenidi Danza), realizar las actividades por separado: el 15 de diciembre pasado se llevó a cabo el espectáculo Recordando a Guillermina Bravo, con coreografías como Guillermina, memorias del corazón y La noche de los mayas, entre otras.

El jueves de esta semana se presentó en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes, el libro Guillermina Bravo. Testimonial, una publicación editada por el Cenidi Danza, en la que se pueden ver entrevistas, notas y documentos que recogen distintos aspectos de la vida y obra de la artista veracruzana, dice el bailarín Orlando Scheker, uno de los colaboradores más cercanos a la intérprete.

Entre las entrevistas que hay en el libro —realizadas por investigadores como Margarita Tortajada, Roberto Villaseñor y Patricia Cardona, entre otros— se aprecian los testimonios de gente cercana a Bravo, como bailarines y coreógrafos, además del diseñador de ropa del Ballet Nacional de la Ciudad de México; Lin Durán, Rosenda Montero, Valentina Castro, explica el coreógrafo en entrevista con MILENIO.

Al preguntarle si la figura de Bravo ha sido lo suficientemente valorada pese a ser una de las bailarinas más contestatarias de la danza nacional, responde: "Para mí nunca va a ser suficiente lo que se haga por ella. Prefiero esto a nada. Lo que me preocupa realmente es el descuido en el que se encuentra el legado de Guillermina: sus obras y su centro de formación académica".

Para Scheker, en estos momentos se debería de realizar un proyecto de rescate de la obra de Bravo, porque, como bien se plantea en Guillermina Bravo. Testimonial, la también fundadora de la Academia de la Danza Mexica está considerada como la mejor coreógrafa de América Latina por su manera de componer y entender la danza.

Asimismo, se tiene que prestar atención con lo que pasa en el Centro Nacional de Danza Contemporánea, el cual se ha distinguido por la formación de bailarines con la técnica Graham, la cual Guillermina y sus colaboradores se ocuparon de traer de Estados Unidos.

"Cuando trajo esa técnica fue muy criticada por el gremio de la danza, pero también reconocida por atreverse a hacerlo. No se puede dejar de reconocer que es formativa y contemporánea, distante del ballet. Actualmente, la tendencia que se presenta en la danza, las nuevas corrientes y estilos distan mucho del lenguaje propio de la técnica Graham, pero esta forma al bailarín, y eso es lo que el bailarín no termina de entender", menciona.

Para recuperar la obra de la artista, el coreógrafo propone que debería asignarse una parte del presupuesto del Cenidi Danza: "Guillermina hizo más de 50 obras, pero lo que se puede rescatar es poco, 15 o 20 de ellas, lo hecho de los años ochenta a la fecha. Lo que se hizo antes, excepto El paraíso de los ahogados, está perdido porque antes no se grababa. Hay mucho material en las televisoras: Canal 11, Canal 22, Televisa e Imevisión (hoy TV Azteca)".