Los guantes toman la palabra

Hay que asomarse al peleador real, propone Mauricio Salvador, y dejar al ser ficticio en manos de quienes son afectos a detectar en la derrota deportiva males ontológicos sobre el ser del mexicano.
"Rodolfo Casanova y la Temporada de Oro del boxeo mexicano I". Mauricio Salvador. Ediciones La Dulce Ciencia, México, 2013.
"Rodolfo Casanova y la Temporada de Oro del boxeo mexicano I". Mauricio Salvador. Ediciones La Dulce Ciencia, México, 2013. (Especial)

México

Como una derivación de Esquina Boxeo, que busca contar desde la literatura, y no directamente desde el periodismo deportivo (aunque sin dejarlo a un lado, como fuente directa de consulta), las historias que ocurren en el cuadrilátero y sus alrededores, nace una editorial en donde los guantes toman la palabra. El que se cuente con apoyos institucionales como Conaculta y el INBA, y no el Consejo Mundial de Boxeo u otros organismos similares, por ejemplo, es una señal del rumbo que va tomando esta curiosa exploración literario-deportiva.

La Dulce Ciencia tiene, pues, el antecedente de Esquina Boxeo, y busca prolongar, en un terreno más asentado, lo que ahí se inició como proyecto de escritura. En síntesis, se trata de jóvenes poetas, narradores y ensayistas (y no cronistas, que se desempeñen como tales en los medios y cubran la fuente) que comparten su afición por ese ritual en el que se enfrentan dos sujetos, de fuerza y peso equilibrados, para definir con los puños al que triunfa.

Se proponen, de arranque, cuatro títulos, entre obras nuevas y rescate de materiales históricos: Bert Colima: relámpago de Whittier, de Servando Ortoll; El boxeo científico, de Salvador Esperón de la Flor; Crónicas a contragolpe, de Luis Miguel Estrada, y Rodolfo Casanova y la Temporada de Oro del boxeo mexicano I, de Mauricio Salvador.

En este último se elabora un retrato amplio de un año significativo para ese deporte: 1932, que es cuando debuta profesionalmente, el 9 de abril, el que fuera conocido en el ring en sus inicios como Casanovita, Baby Casanova, el Neverito de la Lagunilla o Young Casanova; y que tendrá su primera pelea estelar el 23 de octubre de ese mismo año contra el filipino Diosdado Posadas, en el encordado Speedy Dado, al que el mexicano fracturó la quijada al cierre del tercer asalto.

Escribe Mauricio Salvador a contracorriente de esa tendencia que ve en el retrato cinematográfico de Campeón sin corona (1945), la cinta de Alejandro Galindo, el perfil exacto del gran Chango Casanova. Dice: “Con el correr de los años esta poderosa imagen de Terranova se transustanciaría en Casanova mismo, achacándole los vicios del personaje de ficción y negando los logros del hombre de carne y hueso”.

Hay que asomarse al peleador real, propone Mauricio Salvador, y dejar al ser ficticio en manos de quienes son afectos a detectar en la derrota deportiva males ontológicos sobre el ser del mexicano. Así, en esta primera entrega estudia al joven pugilista en su primer gran año, y lo deja listo para otros combates magistrales, como los que tendrá con Juan Zurita o Joe Conde.