La lectura, fuente de energía y coraje: Norman Manea

“Mi obra tiene la cicatriz de los traumas, pero también la firmeza de la resistencia a ellos”, asegura el autor durante la ceremonia de premiación.
El narrador rumano charla con Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura 2010.
El narrador rumano charla con Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura 2010. (EFE / Ulises Ruiz Basurto)

Guadalajara

Cuando tenía cinco años de edad, Norman Manea fue llevado a un campo de concentración junto con toda su familia. Cuatro años más tarde fue liberado y en el lugar al que llegó, una de las primeras cosas que le dieron fue un libro de cuentos de hadas: quizá de ahí venga su certeza de que la lectura “es el más duradero amigo de los solitarios del mundo, un apoyo fiel en tiempos difíciles, una fuente de energía y coraje, de vitalidad intelectual y pura y simplemente de vitalidad.”

Luego de recibir ayer el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, de manos de José Narro Robles, secretario de Salud, quien acudió a la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) con la representación del presidente Enrique Peña Nieto, el escritor rumano recordó que en su escritura se aliaron tanto la experiencia biográfica de la exclusión y la opresión, como la alegría libresca de la literatura.

“Mi página tiene la cicatriz de los traumas, pero también la firmeza de la resistencia a ellos. La tragedia tiene como inmediata consecuencia estética el cliché, el peligro astuto y populista en contra de la auténtica creatividad.”

En su discurso, Norman Manea señaló que el mundo de hoy enfrenta no solo las contradicciones de una modernidad cambiante, sino también las nuevas contradicciones y conflictos, para lo cual se requiere, más que nunca, lucidez y coraje, solidaridad y sabiduría.

“Mis libros tratan, espero, el enfrentamiento entre la individualidad y la agresión de la Historia, la fe en la belleza, el bien y la verdad de la creación, la estimulante simbiosis entre Atenas y Jerusalén en el pensamiento europeo, la herencia activa de la literatura centroeuropea en la construcción de la modernidad. Son premisas importantes para mi biografía y mi bibliografía.”

Antes, Alberto Manguel había definido a Norman Manea como un escritor esencial para nuestra alborotada época, “tan amenazada por nuevos totalitarismo y viejos nacionalismos. En estos momentos de amnesia, cuando el vituperio suplanta al diálogo, cuando los prejuicios étnicos resurgen y figuras como las de Mussolini y Stalin son rescatadas como salvadores de la patria, la irónica y lúcida voz de Manea, recordando nuestras trágicas imbecilidades, quizá pueda sernos de alguna utilidad.”

Otras historias

En una mesa plural y diversa, en la que convivían Mario Vargas Llosa, Fernando del Paso y Norman Manea con el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval; el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, o el rector de la UNAM, Enrique Graue, el secretario de Salud, José Narro Robles, se refirió a la importancia de un espacio como la FIL Guadalajara, sobre todo en un mundo “urgido de utopías”.

“Conviene acudir a la literatura y encontrar en ella el aliento para avanzar en el diseño y construcción de ilusiones... Tener un libro no nos hace diferentes, sin embargo, leerlo y apreciarlo nos transforma. Estoy seguro que desde esta perspectiva es posible valorar debidamente la importancia de esta feria.”

En la ceremonia de inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que llega a su edición 30 con las letras de América Latina como invitadas de honor, la figura del líder cubano Fidel Castro no podía estar ausente, tanto en las palabras de Narro Robles, quien lo definió como “un inolvidable personaje de nuestra historia contemporánea”, como en las de Raúl Padilla López, presidente del Comité Organizador de la FIL, Raúl Padilla López, quien reconoció que su personalidad tuvo una fuerte influencia en América.

“La historia juzgará el derrotero de la Revolución cubana y la impronta de Castro, pero el futuro de Cuba es de interés para todos los latinoamericanos —afirmó el funcionario—. Nunca las ideas pueden florecer en el totalitarismo, sin libertad no hay creación. En lo que venga para el pueblo cubano, los mexicanos estaremos, como siempre hemos estado: nuestra solidaridad está por encima de las ideologías. Enviamos nuestras condolencias al pueblo cubano.”

La Feria, casa de los escritores iberoamericanos

A decir de Raúl Padilla López, presidente del Comité Organizador de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, “desde nuestro foro seremos promotores activos para que América Latina confirme y avance en su vocación histórica por integrarse como región económica, cultural y política, fortaleciendo su posición y liderazgo en la aldea global”.

Al hablar en el encuentro editorial y literario más importante en nuestra lengua, el segundo a nivel mundial, Padilla López afirmó que “la FIL seguirá siendo la casa de las generaciones actuales de escritores iberoamericanos, de manera que la región alcance el destino social que le espera”.

A lo largo de nueve días, la FIL contará con la presencia de alrededor de 600 escritores, 120 de ellos latinoamericanos, donde también destaca un festival de las artes que busca mostrar la riqueza artística y cultural del continente.