El "grooming", nuevo "ciberdelito" en México

El adulto persuade a un menor de edad para establecer prácticas sexuales, las cuales inician con el intercambio de fotografías eróticas.
De acuerdo con cifras internacionales, 20% de jóvenes se ha tomado fotos o videos "sugestivos".
De acuerdo con cifras internacionales, 20% de jóvenes se ha tomado fotos o videos "sugestivos". (Luis M. Morales)

México

En México al menos uno de cada siete menores de edad ha recibido solicitudes sexuales, generalmente por adultos que se hacen pasar por “amigos” en las redes sociales, donde 80 por ciento de los que las utilizan aceptan a desconocidos y 43 por ciento habla con ellos.

Actualmente se calcula que el número de internautas en el país es de casi 52 millones de personas. De ellas, los 12 millones de niños y adolescentes que usan las tecnologías de la información son las principales víctimas del grooming, un nuevo ciberdelito donde el adulto persuade a un menor de edad para establecer prácticas sexuales, las cuales inician con el intercambio de fotografías eróticas.

De acuerdo con Jorge Rendón, director general de Centro Sin Violencia en Internet (Sivi), este tipo de contacto impersonal, a través de las redes sociales, puede desembocar en pornografía infantil y ciberbullying, ya que una vez obtenidas las imágenes son del dominio público, cuando se suben a la red.

El uso de los teléfonos inteligentes permite encontrar en redes sociales como Facebook o Twitter y en apps como Skype, SnapChat, Path, Vine, Foursquare, Pinterest, WhatsApp, Instagram y Secret, un espacio para conocer gente que muchas veces no es real.

Facebook ha dado a conocer que al menos 80 millones de perfiles registrados son falsos; estos son los que, por medio de engaños, son usados para entablar un vínculo con 80 por ciento de los menores de edad (más de 9 millones).   

El National Center of Missing Exploited Children (Ncmec, por su sigla en inglés), ha arrojado en sus estudios que aproximadamente 56 por ciento de los internautas jóvenes publican información personal en sus páginas, lo que, de acuerdo con Rendón, “funciona como el anzuelo para que los encuentren y tengan la suficiente empatía para volverse sus amigos”.

Sin embargo, este delito aún es desconocido para muchos usuarios y padres de familia que no previenen una situación de peligro. “El problema de estos fenómenos en internet es que son nuevos y tenemos como dificultad la terminología. Hicimos un estudio y una de las conclusiones a las que llegamos es que las personas tienen un problema en la prevención por el desconocimiento de los términos”, aseguró el también profesor de la Universidad Latinoamericana.

La policía de Ciberdelincuencia Preventiva del DF emitió una alerta en 2013, donde señalaba que ya había algunos casos registrados de este delito. Tras solicitar el número de reportes a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), informaron a MILENIO que eran 11 el número de denuncias hechas por los padres de familia a través de sus redes sociales institucionales.

Sin embargo, la dependencia capitalina remarcó que no se han vuelto a recibir denuncias por este delito, pero ello no significa que no siga sucediendo.

El grooming, tiene una relación paralela con el sexting, la diferencia es que éste último es un acto consensuado entre iguales. El Ncmec, arrojó que 20 por ciento de los jóvenes se ha tomado fotografías o videos sugestivos, otro 20 por ciento ha recibido invitaciones para retratarse en posiciones pornográficas, 45 por ciento compartió material erótico recibido por smartphones y 10 por ciento lo ha publicado en sus perfiles o lo ha enviado a sus contactos.

Según la doctora en pedagogía, Luz María Velázquez, “existe mayor incidencia de sexting pasivo (recepción) que activo (producción), siendo los hombres quienes más lo producen. Además, los motivos por los que lo hacen son principalmente para coquetear y ganar popularidad.  

De acuerdo con Lénica González, fundadora de Sparky, una app móvil para detectar actos de violencia en internet contra menores de edad, “el proceso desde que un criminal detecta a su víctima hasta que consigue imágenes o, en el peor de los casos, tener contacto físico, puede durar hasta seis meses”.

Además, el material obtenido durante los encuentros cibernéticos o personales podría derivar en pornografía infantil que en caso de ser difundida a través de la web podría afectar al menor con el ciberbullying, el cual sigue superando cualquier otro tipo de abuso en la red.  

Un artículo publicado por Cosmo Ciudadano, organización a la que está inscrita el Centro Sivi, asegura que “los niños son traicionados en internet. El adulto falsea su identidad, se convierte en su ‘amigo’, lanza el cebo y se muestra como una persona que lo entiende y ayuda. Puede llegar a comprarle regalos o incluso convencerlos de que es amor. La relación es construida en internet hasta que el abusador convence al niño de que hay un lazo especial y deberían verse cara a cara”.

Debido a su gravedad, los especialistas sugieren a los padres de familia mantener una constante comunicación con sus hijos, en el sentido de que las redes sociales son la actividad principal de 77 por ciento de los internautas, después del uso del correo electrónico.