“Las grandes tragedias se gestan en la familia”: Adrián Vázquez

El montaje surgió dentro de un programa escénico que tiene la compañía Seres Comunes, llamado Salas de Urgencia, el cual consiste en mostrar el trabajo creativo en lugares no convencionales.

Durango

La relación de un hombre con su padre y su familia se retrata en la puesta en escena unipersonal del director, dramaturgo y actor, Adrián Vázquez: El hijo de mi padre, la cual se presentó hoy en el Teatro Victoria de esta ciudad, entorno a la 34 Muestra Nacional de Teatro, que se realiza hasta el 23 de noviembre.

El montaje, el cual también estará a partir de los siguientes cinco lunes en el Foro El Bicho, ubicado en Insurgentes y Colima, surgió dentro de un programa escénico que tiene la compañía Seres Comunes, llamado Salas de Urgencia, el cual consiste en mostrar el trabajo creativo en lugares no convencionales.

"Alfonso Cárcamo, director de Seres Comunes, me invitó a participar en la edición de Salas de Urgencia 2012. Hicimos el trabajo entre las agrupaciones Los Tristes Tigres y Los Guggenheim, y lo desarrollamos ambientalmente en Tijuana", dice Adrián Vázquez.

La historia, explica en entrevista con MILENIO, retrata la vida de un hombre que recuerda como desde su niñez se tuvo que abrir camino golpe tras golpe en la vida, y cómo es esta misma vida la que lo lleva a reaccionar de diferentes formas ante las imposiciones de su padre: "Su manera de enfrentarse al mundo está directamente relacionado a la relación que mantuvo con su padre".

La puesta en escena se desarrolla en Tijuana, porque su autor nació en esa ciudad fronteriza. Si bien, la obra no es autobiográfica, sí está permeada de varios elementos que marcaron la niñez del también actor de obras como Más pequeños que el Guggenheim y No fue precisamente Bernadette.

El montaje no refleja la relación que Adrián tuvo con su padre. En especial al hablar de la violencia que se puede ejercer en un niño: "Quizá en la infancia veía a mi papá con cierta seriedad, sin embargo, a partir de mi adolescencia él se convirtió en mi mejor amigo. Él es un tipo generoso y bondadoso. Por otra parte, a quien si se refleja de manera clara es a mi madre", explica.

Según el director de teatro, El hijo de mi padre sirve para ver el nacimiento de una sociedad. Se aprecia el nacimiento de una colonia, y la forma en que ésta se rige por sus propias reglas. "Las grandes tragedias se gestan en la familia. Lo que se ve, entonces, es a un niño enfrentando a un mundo representado por su núcleo familiar más cercano".

"El no acepta las reglas del padre. Su destino y el ideal de la figura a seguir es la gran tragedia de Maxi, el protagonista. A mí me interesó indagar en las relaciones padre-hijo, pues no soy inmune a lo que pasa en la sociedad. Algo que me cuestionaba era cómo puede llegar alguien a convertirse en un sobreviviente de su propia familia", comenta.

Cuando indagaba en las formas de hacer el unipersonal se dio cuenta que las anécdotas que le contaron estaban cargadas de violencia: "Me pregunté, por lo tanto, cómo una persona se llega a convertir en narcotraficante o en asesino a sueldo y se despersonaliza para tapar cualquier rastro de humanidad y transformarse en un objeto que lleva a cabo los propósitos de otro ser. La respuesta que encontré fue: esto viene desde el origen, desde algún hecho que marcó la infancia con pequeños detalles de sobrevivencia", menciona.