Un gran ajolote llegará al desierto de Nevada

El despacho de arquitectura Taller 13 creará un carro alegórico con la figura de este mítico anfibio; la exhibición servirá para llamar la atención sobre la extinción de este animal y el cuidado ...
Participación de México en "Burning Man".
Participación de México en "Burning Man". (Cortesía Taller 13)

México

Xólotl fue el gemelo de Quetzalcóatl y dios del ocaso. Cuando el Sol quedó inmóvil, los dioses debían sacrificarse para que volviera a moverse; todos aceptaron, a excepción de Xólotl, quien al temer morir se escondió en un maizal tomando la forma de un maíz de doble caña. Al ser descubierto volvió a huir, ahora a un magueyal, pero fue encontrado de nuevo. En su último escape se refugió en el agua, donde se transformó en un pequeño ajolote.

Pero su verdugo lo halló. Algunas fuentes dicen que en ese momento Xólotl fue ejecutado; otras, que fue maldecido a permanecer por toda la eternidad en su forma anfibia, y a que si algún día llegara a perecer, toda su cultura, la del agua, lo haría con él. Esa leyenda parece profecía.

Ahora el despacho de arquitectos Taller 13 es el encargado del diseño de ¡Axolotl!, un proyecto para construir un art car en el festival Burning Man, celebrado anualmente en el desierto de Black Rock, Nevada, y que este año se realizará del 28 de agosto al 5 de septiembre, con el propósito de crear conciencia respecto a la precariedad y el peligro en que se encuentran el agua y el ajolote en México, además de hacer de éste un símbolo de la conservación ecológica y la conexión entre todo lo vivo.

“El ajolote es un símbolo de la fragilidad del ecosistema mexicano, y por ello debemos ver de qué formas podemos concientizar a la población sobre su importancia. Con este proyecto tenemos la intención de dar a conocer en el extranjero a este animal tan simbólico de México, porque es tan pequeño que lo olvidamos. Burning Man, al ser un espacio trascendental de expresión, es el lugar ideal para que el mensaje pueda transmitirse y perpetuarse”, dice a MILENIO Elías Cattan, líder de Taller 13.

El Axobux es un esfuerzo colaborativo entre Piñata’s Revenge, campamento temático del Burning Man al que pertenece Cattan, y la villa La Calaca, que anualmente organizan el festival del mismo nombre en San Miguel de Allende, Guanajuato. Fabricar el ajolote, que será construido con madera sobre un autobús, y que medirá 15 metros de largo, 7 de ancho y 9 de alto, con la capacidad para albergar a 80 individuos, tiene un costo aproximado de 40 mil dólares, cantidad que el equipo está recaudando a través del crowdfunding.

“Aunque gran parte del dinero viene de los integrantes de nuestro camp, lo estamos fondeando porque a final de cuentas es un proyecto público, al contrario del Mayan Warrior, otro art car mexicano en el festival, que es muy VIP. El Axobux es un transporte público, queremos que la gente participe en él, y también lo abrimos en el sentido de que queremos comunicar que a través del arte podemos reconectarnos con la naturaleza, con el agua y con el ajolote”, agrega Cattan.

La construcción del cocharte iniciará la semana próxima en Reno, Nevada, en un rancho perteneciente a Piñata’s Revenge, y se ensamblará durante los 10 primeros días de junio para hacer las pruebas necesarias para que el Department of Mutant Vehicles lo admita: “Debemos asegurarnos de que cumpla lo necesario para circular por el festival, como limitarse a ciertas dimensiones, el que sea resistente a las duras condiciones del desierto, y a que la distancia entre las plataformas y el fuego sean las seguras”.

“¿Fuego? ¡Es Burning Man, a la gente le encanta! Además, simboliza la renovación, y a eso vas al festival: a renovarte”.

Cultura y conciencia

Desde su origen en 1986, Burning Man ha sido un punto de encuentro para artistas y creativos; el año pasado alcanzó los 70 mil asistentes, quienes lo definen como un experimento artístico en comunidad, de autoexpresión y autosuficiencia radical. En este, además de los art cars o vehículos mutantes, se presentan conciertos, performances, instalaciones, land art, etcétera. El festival concluye con la quema del hombre, la efigie gigante de madera situada en medio de la “ciudad”.

Cattan explica que, a pesar de que el festival es famoso también por su fiesta dura y maratónica, ese no es el propósito principal, sino que se pretende transmitir el mensaje positivo que se le pueda brindar al ajolote, a la preocupación por el agua y Xochimilco.

“Queremos hacer conciencia ecológica a través del arte y la celebración. Siempre he creído que la cultura y el arte son los vehículos fundamentales de la transformación humana: ver 270 piezas de land art en un lugar así produce una enorme impacto, pues representan que puedes hacer lo que estás pensando, contemplar ese poder de manifestación creativa es algo fuera de serie”.

Se tiene planeado que posteriormente el Axobux salga de gira por ciudades como Austin, Monterrey, San Miguel de Allende y la Ciudad de México. Para apoyarlo, ingrese a https://www.youcaring.com/pinata-s-revenge-theme-camp-530050