Sartori exageró con su crítica a la televisión: Trejo Delarbre

“Nada de esto le quita brillantez e importancia a la obra de este enorme científico político”, afirma el investigador.
Para José Woldenberg lo primero que habría de reconocer es que Sartori fue, sobre todo, “un gran maestro”.
Para José Woldenberg lo primero que habría de reconocer es que Sartori fue, sobre todo, “un gran maestro”. (Especial)

Ciudad de México

La muerte del pensador italiano Giovanni Sartori deja un legado en diversos campos de la vida pública, desde el análisis de la vida democrática o la construcción de los sistemas electorales, hasta la reflexión de los medios de comunicación.

Para el investigador Raúl Trejo Delarbre, resaltó las aportaciones de Sartori al entendimiento de lo que es la política y lo que es la democracia, gracias a que se dedicó a entender la política como una ciencia, a través de la revisión de los clásicos de la política y de estudio de la política real.

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Tenía un conocimiento muy vasto de los temas que trataba. Era capaz de exponerlos, de analizarlos, de desmenuzarlos: Woldenberg

“Sartori fue un gran ingeniero de las instituciones electorales, en el mejor sentido del término, sus análisis fueron muy importantes en el diseño de sistemas electorales como el mexicano; incluso apreciaba mucho las reglas electorales mexicanas y sabía que, en alguna medida, fueron inspiradas en reflexiones como las suyas”.

Otra de sus grandes aportaciones —señaló Trejo Delarbre— fue acertar en la identificación de los riesgos de una excesiva preponderancia cultural de la televisión, “pero en lo personal siempre me ha parecido que exagera un tanto, pudo haber hecho muchos matices para entender a la televisión, igual que los hizo para entender a los sistemas electorales”.

“Nada de esto le quita brillantez e importancia a la obra de este enorme científico político”, concluyó el especialista.

Por otro lado, para José Woldenberg lo primero que habría de reconocer es que fue, sobre todo, “un gran maestro”.

“Tenía un conocimiento muy vasto, diría erudito, de los temas que trataba. Era capaz de exponerlos, de analizarlos, de desmenuzarlos de una manera extremadamente pedagógica, porque los campos en los que trabajó, por lo menos los que conozco, eran absolutamente pertinentes, importantes, no baladíes y porque nos ayudó a pensar de manera analítica el tema de la democracia, el de los partidos y el de los sistemas de partidos”.

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Si bien reconoció que Sartori fue un hombre que provocó una discusión muy relevante sobre el impacto que los medios masivos de comunicación estaban teniendo en la configuración del nuevo espacio público, Woldenberg enfatizó su pensamiento en torno a la democracia “tanto como un ideal y como una fórmula de organización de la vida política”.

“Esa forma de organización de la vida política que supone libertad, pluralismo, competencia regulada, fenómenos de alternancia… Esa fórmula institucional en la que coagula la democracia siempre estará pasos atrás del ideal democrático, pero el ideal democrático precisamente nos sirve —dice Sartori— para saber cuáles son las deficiencias, los obstáculos, las dificultades como las que tocaba la democracia”.



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