La música es la voz de los ángeles: Gilda Cruz-Romo

“Tenía el don de convertirme en el personaje que estaba interpretando”, dice en entrevista la cantante, quien triunfó en escenarios internacionales.
Por su temperamento latino, la cantante siente gran afinidad por los personajes de las obras verdianas.
Por su temperamento latino, la cantante siente gran afinidad por los personajes de las obras verdianas. (Colección Gilda Cruz-Romo)

México

Para Gilda Cruz-Romo, alcanzar la cúspide de la ópera internacional fue, más que nada, resultado de la disciplina. “Disciplina para trabajar, para no irme de fiesta y dirigirme al hotel después de cada función para estar descansada antes de la siguiente presentación. Siempre estaba estudiando”, afirma la soprano mexicana.

En 1989, en un artículo la revista Executive Intelligent Review decía que “la señora Cruz-Romo es conocida en todo el mundo especialmente por sus interpretaciones de las heroínas de Verdi, incluyendo el papel principal de Aída, Leonora en La fuerza del destino, Desdémona en Otelo y Elizabetta en Don Carlo”.  

Gracias a la edición del disco Arias de Verdi (Urtext Classics, 2016), se vuelve a hablar de la soprano que vive en San Antonio, Texas, retirada de los reflectores. Además de fragmentos de algunas de estas óperas, incluye segmentos de El trovador, La Traviata, Luisa Miller y Macbeth en una docena de grabaciones históricas del archivo personal de Héctor Sosa, productor artístico del álbum.

“Gloriosa” es la palabra que el contratenor elige para definir la voz de quien fuera su maestra. “Fue gloriosa en los años cúspide de su carrera porque tenía todo: era una mujer extraordinariamente bella, con un rostro casi de estrella de cine de Hollywood. A eso súmale una musicalidad fuera de serie y unas dotes vocales extraordinarias, porque su instrumento, además de bello, era poderoso”.

El productor dice que la intención al lanzar el disco es “dar a conocer a las nuevas generaciones a una cantante de grandes dimensiones, en grabaciones en las que muestra sus dotes extraordinarias en todo su esplendor. Cuando ella escuchó la selección de obras lloró de emoción”.

Autor de las notas del disco, Francisco Méndez Padilla considera que Cruz-Romo “es la cantante femenina más importante que ha dado México. Desde sus inicios en México y hasta su retirada a mediados de los años 90 fue una de las figuras más importantes de la lírica a escala mundial. Ninguna ha tenido la trascendencia en términos de los teatros en los que se presentó, el repertorio que abarcó y sus enormes cualidades. Además de tener un gran volumen, era capaz de dar unos sonidos dulcísimos. Eso le permitió abordar de manera espléndida el repertorio de Verdi”.

Por la puerta grande

Desde San Antonio, la cantante nacida en Guadalajara en 1940, explica a MILENIO que a su temperamento latino debe su afinidad por Verdi. “Afinidad por esos amores maravillosos, esas melodías extraordinarias, esos libretos preciosos. Estas óperas corresponden a una época maravillosa y cada una de ellas es una obra maestra. Siempre le digo a mi marido: estos compositores tenían comunicación directa con Dios. Los cantantes nada más nos dejamos llevar por lo que ellos dejaron escrito para que lo interpretemos”.  

—¿Alguno de los personajes es su favorito?

— No, cada uno tiene su hermosura. Cuando escucho el disco me suelto a llorar porque me pregunto: ¿cómo pude hacer esas cosas tan bellas? La interpretación es muy importante, pero yo tenía el gran don de convertirme en el personaje que estaba interpretando. Y lo bueno era que, al dejar el escenario, era otra vez Gilda. Eso era muy especial: era yo la que cantaba, la que se volvía Luisa Miller, Aída…

—¿Qué personaje fue más difícil?

—Todos requirieron de mucho trabajo. Yo buscaba mucha información en los libros. Si era Massenet, Puccini, Verdi o Giordano, siempre investigaba mucho sobre los personajes, cómo los describían y por qué actuaban como lo hacían. Trabajé mucho en eso para poder interpretarlos de la mejor manera.

— Cantó en los grandes escenarios, ¿siente preferencia por alguno?

—Todos son importantes, unos más, unos menos. Todos los públicos son importantes y uno tiene que hacer lo mejor en todos los lugares. La primera casa de ópera en la que canté en EU fue en Dallas y, en Nueva York, la New York City Opera, que por desgracia ya no existe. Luego debuté en la Metropolitan Opera House de Nueva York y mi primera casa italiana fue La Scala. Luego fui al Covent Garden en Londres. En fin, tuve una gran fortuna. Son casas maravillosas, pero si uno no queda bien, uno no abre puertas. Es todo. Es difícil que le abran a uno la puerta, pero hay que entrar por la puerta grande, si no, no vale. Tuve grandes bendiciones de Dios, fue algo maravilloso.

—¿Por qué es importante la música?

—Porque la música es la voz de los ángeles. La voz es un regalo de Dios.

Claves

Grandes éxitos

• Formada por el maestro Ángel Esquivel, debutó en el Palacio de Bellas Artes en 1962

• En 1969 debutó en la New York City Opera y, en 1970, en la Metropolitan Opera House.

• Cantó por primera vez en La Scala de Milán en 1973 en el papel de Aída

• Compartió el escenario con figuras como los tenores Luciano Pavarotti y Plácido Domingo