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Miércoles , 18.07.2018 / 06:03 Hoy

Gil González: “La familia nos estructura como personas”

'Los Hámsters' se asoma a un hogar tijuanense en el que todos son extraños entre sí 


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Víctor González

Un padre es incapaz de informar en casa que ha perdido el empleo; una madre está ansiosa de tomar un segundo aire y con ánimos de flirtear con un joven; un hijo próximo será papá; una hija se halla envuelta en un triángulo amoroso. En casa nadie sabe nada del otro. En Los Hámsters, el realizador tijuanense reflexiona sobre la incomunicación familiar en tono de comedia.

'Los Hámsters' es una historia inspirada en Big Brother.

Es verdad. En 2006, cuando estaba de moda aquel programa, escribí el guión para un cortometraje, pero lo dejé arrumbado hasta 2012, cuando lo retomé para mi tesis del Centro de Capacitación Cinematográfica, solo que para entonces ya quería hablar de una familia disfuncional que no se comunica.

El cine mexicano ha girado alrededor de la familia. ¿A qué lo atribuye?

La familia nos inquieta porque, de alguna manera, es lo que nos estructura como personas. Me parece necesario reflexionar al respecto. En la película vemos a un padre desempleado, pero no se lo cuenta a su familia. Situaciones como ésta son cotidianas. Quería hablar de las dificultades para conseguir trabajo cuando eres mayor de 40 años. El hijo es un chico que no hace nada y de pronto se entera que será papá y eso lo llena de ilusión sin que piense en las consecuencias.

A cada personaje le da un peso específico y le atribuye rasgos arquetípicos. ¿Así lo planeó desde el principio?

Queríamos ampliar el espectro de los personajes y por eso seguimos a los cuatro durante un día. Para el espectador es importante porque conoce a cada uno y sabe las cosas que se ocultan unos y otros.

Y son precisamente los secretos lo que los aísla como familia.

Es algo que me aterra. No me gustaría atravesar esa situación, pero es algo común. Abundan las familias en las que sus integrantes no se conocen. Creo que las herramientas tecnológicas han acentuado este fenómeno: Internet y los teléfonos celulares nos acercan de una forma, pero nos alejan del contacto. Los hámsters son animales muy celosos de su espacio, solitarios y girando en su propia rueda.

La madre llama la atención porque es consciente de lo que sucede, pero no hace nada.

Le cuesta afrontarlo y, como está inmersa en la fantasía de un joven que le coquetea, prefiere callar. A la vez, trastoco la autoridad del padre. En México tiene la figura del proveedor y al no tener empleo solo siente vergüenza ante su familia.

¿Por qué abordar el tema desde la comedia?

La comedia es un vehículo directo para llegar al espectador y generar una reflexión. En las funciones me ha tocado oír risas nerviosas, porque tememos vernos reflejados. Además, aligera la historia y le quita densidad.

Pero hay de comedias a comedias. En el cine mexicano abunda la comedia romántica ligera.

Es verdad, abundan las comedias; muchas son francamente malas, pero un plus de Los Hámsters es que no presento actores conocidos. Al ser intérpretes poco famosos es más fácil comunicar el mensaje.

Tijuana es un personaje más. ¿Fue premeditado para eliminar a la ciudad del estigma?

Casi todos los realizadores se seducen por las mismas cosas: migración, prostitución y violencia. No está mal que así sea, pero a los tijuanenses nos interesa mostrar otra parte si no luminosa, al menos más cotidiana y libre de estereotipos. Los temas del cine mexicano están centralizados, por eso llama la atención cuando la gente descubre otras texturas, tonos y colores. Me seduce filmar fuera de la Ciudad de México.


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