‘La giganta’, una madre que se rige por los chanclazos

La más reciente novela de la autora tamaulipeca se presenta hoy a las 12:00 en la Casa Universitaria del Libro.

Monterrey

En su pensamiento, la madre busca la felicidad para su extensa familia a través del envenenamiento o la asfixia de sus hijos.

Pero al final, La giganta continúa su historia viendo crecer y morir a sus vástagos con toda la ternura de una madre que se rige por la chancla y los chingadazos.

De esta manera, la escritora Patricia Laurent Kullick presenta su más reciente novela, La giganta (Tusquets/UANL), en un evento que se llevará a cabo este domingo en punto del mediodía en la Casa Universitaria del Libro (Vallarta y Padre Mier, centro) con entrada libre.

Hay violencia en el mundo de "La giganta", ¿cómo se relaciona con esto?

Pues esa violencia de la madre mexicana, de la chancla, de que si estás medio mensa te va dar tus chingadazos. Pero a final de cuenta es esa madre que todos tenemos en el país, es una madre atípica pero que al final va proveer y a proteger a sus hijos de un buen final a pesar de todas las circunstancias.

Ella está pensando todo el tiempo en suicidarse y matar a sus hijos, un poco como la leyenda de "La Llorona", porque siente el desamor y ausencia del marido, se siente sola con los hijos, es muy pesada la carga y nunca tiene más que un intento de hacerlo en serio.

¿Buscas contrarrestar estereotipos en la figura materna mexicana?, es decir, en lo políticamente correcto de hoy el perfil de "La giganta" no encaja.

No, no encaja aunque en lo general sí. Yo quería hacer una madre diferente a una madre sumisa o la madre de Gorki, que tenía un hijo revolucionario y que no quería que fuera a la revolución para que no lo mataran, pero al final ella lo apoya en esa decisión.

Son madres muy abnegadas, muy sacrificadas, entonces yo quería una madre que no estaba dispuesta a tal sacrificio pero al final lo hace.

En "La giganta" aparecen espacios de Monterrey o pasajes como la Liga 23 de Septiembre, ¿por qué?

No me dediqué realmente a darle un paseo al lector, es decir, que si alguien de Sonora la lee a lo mejor no entiende que es Monterrey, pero la novela se desarrolla ahí, en La Primavera.

Creo que todas las ciudades, las capitales, tienen un Colegio Civil aunque se llame de otra forma. Lo que incluí sobre los movimientos estudiantiles pues es algo que pasó y culminó con lo que sabemos del 68.

Me he cuidado de no ser tan territorialista en el aspecto de que si no conoces Monterrey, no entenderás el cuento, pero a la vez es inevitable no hacerlo, es tu espacio y tu caleidoscopio la ciudad.

¿Qué puede representar "La giganta" en una ciudad con una de las mayores tasas de violencia a la mujer como lo es Monterrey y su área metropolitana?

Con mucha humildad, ninguno… A mí me llama la atención que se haya dado un mestizaje en México, más que en cualquier parte del mundo, a partir de la violencia, pero también a partir del amor, y como la mujer, no sé si en la genética mexicana hubo algo que se desarrolló que nos hace recibir la simiente extranjera, como la Malinche, casi como algo divino, es algo extraño.

Pero en esa sumisión, no tanto hacia la pureza de razas sino a la verdadera mezcla, tenemos como un rompeolas dentro que es violento y que a la vez es tierra, lugar a donde llegar.

Creo que es una herencia que viene a la mujer desde esta mezcla de razas, es algo que siempre ha sido confuso para mí porque, a final de cuentas, escoges al hombre violento para tu vida.